Pueblo socialista la “Multitud Promiscual”[i] de la colonia

 

Militariza policía como primera línea de defensa en la escalada contención/represión

 

 

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 27/09/16

@rarmuz

 

  • “… El gobierno militar es necesario para la guerra, pero la gobernación, por apresurada que sea, no es la guerra. Los súbditos no pueden ser enemigos; los descontentos no siempre son facciosos; la oposición no es el ejército invasor: Oposición, des-contento, dificultades en la obediencia, deseo de variaciones, anhelo de mejoras son los obstáculos materiales de todo gobierno, porque son las condiciones de todas las sociedades. Los que para removerlos y superarlos apelan a los medios de guerra, ellos son los que la declaran, ellos son los que anuncian que no son la Ley, sino la fuerza, que no son magistrados, sino enemigos, y que su destino es combatir, cuando no tienen armas ni medios para gobernar. Entonces el Gobierno es la dictadura; el poder, el terror; la administración, un estado de sitio general, el despotismo…”

Nicomedes Pastor Díaz, 1841

 

 

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Tres constataciones han quedado suficiente e irrefutablemente probadas en la Venezuela de estos últimos 17 años:

 

  • Los criterios imperantes y heredados de la colonia para el tratamiento de la población habitante del territorio.
  • El despliegue y operación de un Ejército de ocupación al servicio de Cuba y la inseguridad como política de Estado.
  • El control total de Cuba sobre los procesos, tanto de preparación como de toma de decisiones en Miraflores.

 

Pueblo:

 

No existe en toda la parafernalia socialista latinoamericana del antes, del durante y del después de Marx, Lenin; de la desaparecida URSS y de esa sempiterna rémora, la paupérrima Cuba, un vocablo castellano más usado en la discursiva socialista y sus inseparables pares asociados y representantes del crimen organizado.

 

Esos habilidosos omnipresentes especímenes que denominaremos en adelante: socios–listos.

 

Fueren aquellos, los socialistas y éstos, los socios–listos, de derecha, de izquierda, de centro, de un lado o los muy abundantes, publicitados y amanerados parlanchines del otro lado; en todos ellos, no existe otro término más profusamente usado que ese vocablo: pueblo.

 

Oiga, escuche, vea, lea, trate a un socialista con ínfulas de dirigente –consolidado o en proceso de ascenso– y a su lado, entorno y periferia, encontrará inevitablemente uno o varios socios–listos.

 

Son los encargados de facilitarle los negocios con el crimen organizado y para canalizar los porcentajes accionarios en las empresas, en los contratos; los fondos robados, las comisiones y los dividendos para llenar las distintas variantes civiles y militares del “Pote del Comandante”.

 

Militarización

 

Y siempre ha sido el interés comprender la militarización derivada de ese histórico e inocultable miedo.

 

El soterrado pero potencial pánico inoculado en la población y muy especialmente, por quienes y para quienes, descollando, asumen eventualmente un papel en la dirigencia política, militar, económica, intelectual, universitaria y a la cual se suman, la emergente caterva de delegados, representantes, comisionistas, seguidores y afines, inmersos en “sus pueblos” y operando lo crematístico de la política, de lo político y de lo social.

 

El temor a una eventual escalada en el alzamiento de las masas, cuyo más visible y palpable derivado es irrefutable a la luz de la idea, del concepto, de la función y la invariable praxis socialista que se ha articulado y férrea, persiste invariable –para no irnos muy atrás– en y para, la policía civil desde antes y después que esta particular  “democracia” que naciera en 1958: el “Sistema de Conciliación de Élites”(Juan Carlos Rey).

 

Ha sido es y, por lo visto en este período revolucionario, seguirá siendo dominante y determinante en la organización y en los desempeños de policía, concebidos todos casi en exclusivo, desde la exclusiva y excluyente perspectiva de lo militar, de la guerra al interior de las fronteras de Venezuela y contra civiles desarmados.

 

¿Policía?

 

Tradición, información y método, las tres determinantes para la actividad profesional de la policía, no pueden ni podrán existir o dejarse existir en el socialismo/socio–listismo.

 

Indiscutible en Venezuela, por decisión e indecisión político–técnica, no ha existido, no existe ni se ha dejado existir y consolidar una tradición, las raíces de una verdadera y sólida actividad de policía civil.

 

Periódicamente se han ejecutado operaciones expresamente destinadas a la paralización, luego a la destrucción de la información policial y por derivado inapelable, a la anulación e inexistencia de un probado, consolidado y sustentable método de y para la policía.

 

A su vez, contagiando la actividad que las políticas y los políticos han expresamente estructurado para sustituir el trabajo de policía, la actividad militar profesional, como queda en los hechos probados desde 1908, tampoco ha existido y por eso, no ha respondido jamás, ni responde ya definitivamente, a esa clásica razón de ser de un Ejército: la defensa territorial, primera expresión material de la soberanía de un Estado.

 

Esa tan citada fuerza “forjadora de libertades” en boca de generales y de oficiales superiores, jamás ha enfrentado y mucho menos confrontado, enemigos con capacidades letales a la par; su difundida pretensión de libertadores, sólo fue, es y seguirá siendo, ficción mediática.

 

Como Ejército nacional, la FAN existe desde 1908; es decir, 187 años después de la tan citada Batalla de Carabobo –peleada y ganada por el Ejército de Colombia al mando de Simón Bolívar– y la FANB, su remplazo revolucionario, programado y ejecutado en su propio seno desde 1999.

 

Ambas –FAN y FANB–, en toda su existencia de unidad para el combate y defensa territorial, sólo han sido desplegadas frente a civiles y confrontadas a oponentes desarmados[i].

 

Ficción de Estado

 

De hecho y en los hechos, desde 1908 que existe como Ejército de Venezuela, esa organización, ahora revolucionaria, pierde los 159.454 km2 del Esequibo, está en curso la consolidación, la pérdida de otros 80.000 Km2 en el llamado Arco Minero[ii] y precariamente, si tiene presencia efectiva para garantizar la soberanía sobre los estados Apure, Amazonas, Barinas (217.450 Km2).

 

Eso sin mencionar, el control territorial que comparte la FANB, con unidades paramilitares, guerrilleras o no, tanto en las áreas fronterizas de los estados citados, como en las barriadas en las más importantes ciudades de lo que queda de país.

 

Ese Ejército en concreto, perdió definitivamente el monopolio de las armas y como derivado, el Estado renunció al monopolio de la violencia, y sobre ello y como expresión de una expresa política de disolución del Estado, ha perdido en sectores de ciudades en la capital y en provincia, el control territorial efectivo sobre las áreas que llaman “Zonas de Paz”.

 

Son espacios territoriales, carentes o con precarios sistemas de infraestructura urbanística, voluntariamente cedidos por el régimen a lugareños que la revolución armó en el pasado y hoy perdido su control, están alzados en armas.

 

Más aún, ese Ejército FANB, definitivamente ha perdido el control de su propio equipamiento bélico, sus armas y su parque de guerra, depositadas bajo su exclusivo y excluyente control en sus cuarteles, en sus depósitos de armas, arsenales, fábricas de armas y municiones.

 

Histórico

 

Desde el 17/09/1936 con el primer Decreto para la formación del personal para la seguridad pública (EFASP), la ulterior Ley del Servicio Nacional de Seguridad (LSNS) el 04/08/ 1937 y la inmediata adscripción de la primera Policía Nacional de Venezuela, por Decreto denominada Guardia Nacional, al Ministerio de Guerra y Marina.

 

Reforma tras reforma, una y otra vez, en los sucesivos gobiernos y hasta en múltiples oportunidades dentro de un mismo período electivo, la policía ha sido y sigue siendo una tarea que la dirigencia socialista con apoyo y complacencia de una población que sólo cuenta para el voto, ha estado dominada por lo militar.

 

Por tanto, la seguridad pública, abandonó por completo la razón de ser y el objetivo teórico–práctico de la policía, para concentrarse en exclusivo en el campo de lo estructuralmente reactivo: contención/represión.

 

Ámbito solamente adaptado a la logística de lo militar; y es así como la prevención, por 79 años, ha sido, es y seguirá siendo, sólo un vocablo de mucha difusión y exagerado uso y desuso mediático, pero, indiscutiblemente, de muy poca sino absolutamente ninguna aplicación; allí están los 300.000 cadáveres de asesinados de 1999 a 2016, con una tasa de impunidad ya consolidada en el 98%.

 

En la boca del fusil, un giró de 180°

 

Desde esta óptica, la organización policial se circunscribe en exclusivo a la estructuración de unidades civiles armadas bajo mando, conducción y técnicas militares de la guerra, del combate letal; fuere concentradas en cuarteles a la espera de las órdenes de los caudillos, o desplegadas a voluntad por las necesidades mediático–promocionales de la dirigencia; sea tanto para la exhibición puntual de una capacidad o de un aterrorizante poder de fuego, fuere para la protección de dirigentes y entornos, o para la directa contención/represión de civiles desarmados[iii].

 

Más que de la específica tarea de la policía y en función a lo pautado por normas sobre el mantenimiento, restitución del orden público –26 Constituciones y el resto de fluctuantes cuerpos de leyes derivados–, desde que en Venezuela hace 79 años por primera vez se legislara sobre la materia orden público, se instauró la idea, se consolidó el concepto y se articularían los desempeños militares para la Policía Civil –la Guardia Nacional– y para el conocimiento, investigación e información sobre ilícitos en curso de ejecución y/o ya ejecutados –la Oficina de Investigación Nacional e Identificación de Extranjeros–, como se citan en el Decreto Orgánico del 04/08/1937.

 

“… Que bajen los cerros, eso los caga…”

 

José Vicente Rangel Vale[iv], una de las descollantes figuras, quizás la más notoria y hasta notable, tanto en el núcleo como en la periferia de los socialistas del Sistema de Conciliación de Élites (Rey) imperante 1958/1999, como, y con mayor preminencia, en el núcleo de la actual revolución denominada “Socialismo del Siglo XXI” 1999 a 2016, tomó la palabra.

 

El once de abril de 2002, en Miraflores y ante la avalancha de pobladores que avanzaban hacia el Palacio de Gobierno, certificó la contemporaneidad en los últimos 58 años, de una continuidad y cotidianidad conceptual.

 

Lo expresaría en esas, sus palabras pronunciada en estado de histerismo: “… Que bajen los cerros, eso los caga…”.

 

Quizás sea en toda la historia policial venezolana, la más depurada –pero también expresamente ignorada– demostración de esos citados 79 años de vigencia de un concepto con un consolidado linaje en 329 continuados años.

 

El abolengo de aquella “multitud promiscual”, a la cual se refiriera en el Sínodo Diocesano de Caracas, su organizador Baños y Sotomayor[v] , citado por Elias Pino Iturrieta y de “… mucha trascendencia y/o repercusión, frente al proceso histórico venezolano…”

 

Ese gritó define el socialismo imperante

 

Entre 1725 y 1810 la Real Pontificia Universidad de Caracas y sus 2.270 diplomados se habían convertidos en trinchera y operadores del matuanaje y como mentalidad predominante de los blancos criollos que se oponían “… a la educación popular por temor a que los pardos sacudieran su servidumbre…”[vi] (p 28)

 

“… El hombre debe ser considerado ó como habitante de las selvas, ó como miembro de la sociedad. El hombre salvaje… no es más en sus operaciones que la primera de las fieras” (p.35)

 

“… El ejercicio de la soberanía fue entendido en el mundo colonial como el derecho legítimo que tenían los reyes para gobernar a sus súbditos (p.37)

 

Y del Semanario de Caracas (SC), en el cual expresa sus ideas Eduardo García Peña, tomamos algunas citas complementarias para el tema que nos ocupa:

 

“… una igualdad absoluta hace al hombre precipitarse en un caos inmenso de crímenes…” (I del 04/11/1810)

 

“… Unos pues han de ser ricos; unos han de ser sabios otros ignorantes; unos han de mandar, otros obedecer; unos han de gozar altas consideraciones, otros medianas, o ninguna…” (III  del 18/11/1810)

 

“… El esclavo en Venezuela, protegido como está, por las leyes llenas de beneficencia y justicia, y gobernados por amos que las obedecen, vive en un estado que puede llamarse feliz… porque a cambio de las tareas a que vive dedicado, goza exenciones y privilegios que se recompensan abundantemente (X del 08/01/1811)

 

“… Pueblo es ese conjunto de habitantes que forma nación, ó que exerce la soberanía… la voz Pueblo sólo comprende a los que teniendo propiedad y residencia se interesan por ellas… pues los que nada tienen solo desean variaciones ó innovaciones de que puedan sacar algún partido favorable…” (VIII del 23/12/1810)

 

“… Pretender que todos los habitantes tengan indistintamente igual influxo político en una nación es romper los resortes de la emulación y dar motivo á que el honrado y pacífico poseedor viva continuamente amenazado de los insultos y violencias del codicioso vagabundo… (los propietarios son) los únicos que componen al Pueblo…” (IX 30/12/1810)

 

“… Los no-propietarios debían ser “protegidos y honrados del Gobierno asegurados de que su exclusión de los negocios públicos solo es condicional o temporal (IX del 30/12/1810)

 

Operan contra la Policía Civil Profesional

 

Tenemos pues, la primera variante que define génesis y determinantes para el concepto de pueblo que manejan e imponen los socialistas con esa prosapia que se remonta a 329 años.

 

Eso, desde que el concepto socialismo hizo pie en el discurso político de estos socialista de tan variados pelos y colores: el pueblo, ha sido, es y será, por herencia e imitación, la misma “multitud promiscual”[vii] de la colonia entre 1600 y 1810.

 

Una segunda, quizás tanto o más importante, alimentada en y dependiente de ese génesis, el medio, es la variante que deriva de la indiscutible, severa, persistente e inapelable dinámica de los conflictos de intereses.

 

Socialistas y sus socios–listos

 

Y esos intereses han estado, están y estarán cada vez con mayor peso determinante sobre políticos y por ende sobre la política, y en manos de los expertos operadores del crimen organizado, quienes los imponen sobre los socialistas de todo pelo y color, sus inseparables e imprescindibles asociados, en beneficio directo del crimen y los criminales.

 

Se trabaja con, cuando los dependientes, subalternos, delegados y representantes, son y representan el soporte principal de un líder para lograr los objetivos buscados y deseados sobre y para el cual, se desarrolla una tarea.

 

Se trabaja para, cuando en la tarea el líder es el empleado, el agente, el subalterno, el delegado, el representante, el comisionista y soporte principal o indispensable, para que los objetivos buscados y deseados, en el caso que nos ocupa, el crimen organizado, sean materializados.

 

Intereses en conflicto

 

Los socios–listos, activos operadores del crimen organizado, en las múltiples variantes de la criminalidad y que cubren una gama de ilicitudes que van desde la simple o muy compleja gama de gestiones con el tráfico de influencias, pasando por tráfico ilícito de insumos, armas, drogas, seres y órganos humanos, hasta los más atroces crímenes contra la humanidad conocidos, y por conocer.

 

Socios–listos cabalgan sobre el lomo de la “multitud promiscual”; justo, ese pueblo de los socialistas

 

Presencia y acción e imposición de los socios–listos, que transita sin freno, a su libre albedrío, arrasando, determinando y contaminando a su paso, desde el Palacio de Gobierno, Miraflores, pasando por todo el entramado de la máxima, media y baja dirigencia política, militar, económica, intelectual, universitaria y especialmente, manipulada e interiorizada por sus subalternos y delegados, inmersos éstos y operando, en el corazón de lo social.

 

Franco y libre tránsito de los intereses de los socios–listos del crimen organizado, que van infestando y dinamizando todos a su paso y hasta alcanzar a los cuadros de relevo en formación.

 

Intereses criminales que se comportan como las activas células de un insuperable letal cáncer; uno, que si bien cuyo diagnóstico está documentado en los 17 años de la propia revolución socialista, aterrorizan por igual a unos y a otros socialistas fueren carniceros o sean vegetarianos (Pedro Pedroza), ya que el tratamiento que en la mayoría de las ocasiones que se ha intentado, si bien producen estallidos de pústulas, explosivas y purulentas metástasis, algunas de ellas terminales para algunos connotados dirigentes, no lo es así para sus inmediatos cuadros de relevo, contaminados ya y bajo control de la “mano que mece la cuna”, pero, la mayoría de las veces, no de fácil detección o diagnóstico preliminar o preventivo[viii].

 

Los socios–listos contra la Policía Profesional

 

La policía, quizás uno de los organismos en Venezuela con mayores intervenciones, reestructuraciones, reacomodos estructurales, con cambios de nombres e inesperados saltos y variantes inconexas en políticas, organización, métodos para su operación, paralización de actividades y eliminación de unidades o de individualidades que representen riesgos potenciales tanto a los cuadros de mando “técnico”, como para los cuadros superiores de éstos, los políticos “socialistas”.

 

Incontables las fundaciones, refundaciones, reestructuraciones, cambios de nombre, reorientación de tareas y de estructura; desde aquellas del trienio adeco de 1945, que con apenas diez años de fundada la policía, decidiera intervenir el Servicio Nacional de Seguridad, para cambiarle el nombre y denominarla: Seguridad Nacional.

 

Seguridad Nacional

 

Esa “tenebrosa” organización, Seguridad Nacional, a la que tanto se refieren tantos forjados “héroes” de la democracia socialista, la fundó Acción Democrática

 

Huye Marcos Pérez Jiménez el 23/01/1958 y regresan los creadores de la “tenebrosa” Seguridad Nacional, esta vez con dos puntuales acciones; la primera, el mismo día de la huida de Pérez Jiménez, se orquesta la movilización de masas para el asalto al cuartel central de la Seguridad Nacional, el oculto objetivo: la destrucción de los archivos policiales.

 

Allí donde estaban registradas, no sólo las “confesiones” de algunos reales y muchos supuestos torturados sino, la relación y detalles completos de todas y cada una de las operaciones de información adelantadas e informadas por escrito por los “sapos”, los “Patriotas Cooperantes” de la época, activos infiltrados por la SN en los distintos movimientos políticos de oposición.

 

Allí donde estaban registrados los detalles e informes policiales de la muerte de Leonardo Ruiz Pineda “Alberto”, el martes 21/10/1952 en San Agustín y esa extraña pero silenciadas circunstancias, que alertaron a los agentes de la SN al evidenciar la presencia del dirigente en el vehículo, cuando un aterrado chofer sale abruptamente del carro y emprende la carrera para huir del sitio.

 

También allí, en esos archivos policiales de la Seguridad Nacional, reposaban al detalle las relaciones entre el Bachiller Castro y los líderes socialistas y de éstos con sus socios–listos de la época; también de y en la multiplicidad de ilícitos de aquel momento, entre otros, el floreciente tráfico de heroína de la mafia corsa, desde el ya floreciente y luego famosas y conocidas unidades de producción en el: Triángulo de Oro.[ix]

 

Extremadamente peligrosa la tradición policial

 

Como ya hemos citado, tradición, información y método, son las constantes de un servicio profesional de policía; independiente de gobiernos en turno, uno tras otro, la policía dedicada a su función profesional, tiene que estar y mantener su tradición, afinando, organizando su información y por ende, sus métodos de trabajo.

 

La primera más grande y trascedente alteración a la profesionalidad de la policía, fue el cambio impuesto por los socialistas asumiendo posiciones de poder político y sobre la estructura que ya había acumulado 22 años de experiencia, y ejecutan luego de la huida de Marco Pérez Jiménez.

 

  1. La intervención y eliminación de la policía civil de investigación criminal, la Seguridad Nacional, con la fallida pretensión de “quemar sus archivos”.
  2. La Policía de Caracas sería intervenida y en hechos eliminada, despojando a sus efectivos del uniforme oficial y uniformando los efectivos con lo que tenían a la mano: uniformes de conscriptos, verde militar.,
  3. la fundación, vía Decreto, de La Criminológica designando a Evelio Ramírez Cubillán, del Primer Curso de la EFOSP (1936), de poca duración cuando éste Policía Profesional en formación, se negó a ejercer funciones exclusivas de Policía Política.
  4. La división política citada como “jurídica”, del Código Penal en dos lotes de articulado, aquellos seleccionados y compilados como Delitos Políticos y otro pedazo como Delitos Comunes.
  5. Para atender ese primer lote de “delitos políticos”[x], se fundó entonces la Dirección General de Policía DIGEPOL, al frente de la cual se designó al militante de Acción Democrática, a quien se citaba como estudiante de medicina, Erasto Fernández.
  6. Se fundó por decreto el Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ), al frente del cual se designó al abogado Rodolfo Plaza Márquez y como funcionarios fueron incorporados los exintegrantes del primer y segundo curso de la EFOSP, los Policías Profesionales en proceso de formación: Lozada, Mileo, Zuluaga, Aranguren, los hermanos Villavicencio Ayala.
  7. Una determinante incidencia sobre el CTPJ, tendría lugar entre el sábado 31 y el primero de febrero de 1965, con la ejecución de la “Operación Silenciosa” ordenada personalmente y por segundo sábado consecutivo, por el Ministro de Justicia, Ramón Escobar Salón[xi] quien al parecer intentaba hacer una demostración de fuerza, plagada de abusos e ilegalidades, terminaría con la destitución de su director, Remberto Uzcátegui Bruzual, de José Gabriel Lugo Lugo, el juicio, detención contra Juan Martín Echeverría y la reestructuración de los servicios y a partir de ese momento, una sucesión de directores, la mayoría de ellos sin experiencia profesional y sólo parados sobre el grado de confianza del partido en gobierno y los socialistas y socios–listos del momento y de acuerdo a los caprichos de los mandones de turno.[xii]

 

¿Y la Seguridad del Estado?

 

Quizás sea ésta el área de seguridad donde quedarán para la historia, evidenciadas y documentadas, las más grandes deficiencias de todo lo que ha pretendido y se ha considerado un Sistema de Seguridad para Venezuela como Estado autónomo y soberano en el concierto de naciones del mundo.

 

La gran mayoría de esas graves deficiencias bien pudieren ser consideradas, clasificadas, investigadas, juzgadas y sentenciadas, como crímenes de lesa patria puesto que, por sus ejecutorias observadas y efectos acumulados en el tiempo y más que eso, por su derivado o resultado hoy indiscutible, constituido –fue, ha sido y será–, por esta humillante derrota de Venezuela por esa paupérrima rémora que es Cuba.

 

Variantes

 

Considerándolo como parte de una pensada operación clandestina destinada a la consecución en el tiempo de determinados de objetivos de orden político y geopolítico, el asunto nos lleva a la década de los cincuenta en territorio de las islas de Cuba y República Dominicana y en tierra firme, a Costa Rica y tiene, dos aproximaciones:

 

  1. La vía directa, como es el caso de un gobierno extranjero articulando la siembra de un topo, destaca un individuo y equipo para vincularse y amarrar en su camino de ascenso a un líder con seguro o asegurado potencial de acceso futuro a las posiciones más altas de decisiones de Estado.
  2. La explotación de oportunidades, como en el caso de un natural o no natural del país objetivo, quien por sus propios medios, logra ubicarse y amarrarse al líder con seguro potencial de acceso futuro a posiciones más altas de decisiones de Estado; por esa vía, escala y estabiliza posiciones cada vez con mayor acceso directo y mando, tanto a las informaciones claves de Estado, como a los procesos de investigación preliminar, de verificación subsecuente, de la preparación de las decisiones, de la toma de las decisiones y del seguimiento de resultados en el tiempo.

 

Falencias en Seguridad de Estado

 

Las severas deficiencias que en materia de Seguridad de Estado han sido y son palpables a partir de 1958 y para no entrar en tediosas elucubraciones, son perfectamente individualizables en el específico caso de las determinantes políticas que se arrastran y están amarradas a la influencia de Cuba, y que culminaría con este ulterior aplastamiento de Venezuela.

 

Identificar dónde, cuándo, por qué comenzaron, avanzaron y se consolidaron en el tiempo, nos permite tanto dar con el inicio de la historia, como poder hurgar en los subsecuentes abandonos de deberes, obligaciones, responsabilidades, cuyo acumulado, nos trae hasta esta descomunal derrota, por manos y de manos, no tanto como producto de la habilidades del genocida Fidel Castro Ruz, como de la incompetencia política, profesional y técnica, cuando no la expresa traición, de quiénes en sus distintos consecutivos momentos, tuvieron en sus manos, tanto las alertas y previsiones a ser llevadas a los más altos niveles políticos del Estado, como a las demanda de las decisiones para las direcciones de los Órganos de Ejecución Material de la Medidas de Policía, en materia de seguridad de Estado.

 

El inicio[xiii]

 

Siempre llamó la atención a quienes nos iniciábamos y consolidábamos carrera en Seguridad Pública, esa fuerte e inseparable junta entre Carlos Andrés Pérez y el cubano Orlando Sacramento de Jesús García Vásquez (en adelante Orlando García Vásquez), salvo en el caso de relaciones pasionales entre personas del mismo sexo, que no era el caso, no había una explicación que permitiera comprenderla.

 

Y si la había, el asesinato de Manuel Orive Fernández y Jesús González Rodríguez alias “Panaderito” a mediados de 1953 en Costa Rica.

 

Dos sujetos originarios de Cuba, quienes serían asesinados a tiros por dos connacionales, Orlando García Vásquez y su asociado Raúl Hernández Rodríguez; el “Patato”; tiroteadas las víctimas por la espalda y lanzados sus cadáveres sin identificación, al fondo de un volcán inactivo en Costa Rica; esos restos aparecerían seis meses después.

 

Pero esos asesinatos y todo el complejo de circunstancias quedarían en silencio puesto que esas ejecuciones sumarias no sólo implicaban a los citados sicarios García Vásquez y Hernández Rodríguez, también implicaban directamente a CAP, quien había suministrado el medio de transporte para cometer el crimen.

 

Y de investigarse, algunas responsabilidades se extenderían hasta alcanzar otros personajes en la trama, tanto a Rómulo Betancourt, enterado desde el principio de la operación y ejecutada con su anuencia, como a Jesús “Pepe” Figueres, Presidente en funciones en Costa Rica para el momento de esas ejecuciones.

 

Baste conocer algunos antecedentes del citado criminal Orlando García Vásquez[xiv], para sospechar que todo este complejo de criminales circunstancias, fueron creadas y respondieron casi al calco a los manuales para operaciones clandestinas y a los clásicos procesos, destinados a lograr un control sobre un sujeto seleccionado.

 

A partir del asesinato de Manuel Orive Fernández y Jesús González Rodríguez en Costa Rica, resulta indubitable que Orlando García Vásquez, lograría por propia iniciativa o por órdenes superiores con su montaje y acción, el control directo de CAP y el silencio de Rómulo Betancourt.

 

Así Orlando García Vásquez, se convertiría en el sempiterno hombre de seguridad de Carlos Andrés Pérez; la trascendencia del asunto gira alrededor de dos posibilidades:

 

  1. Orlando García Vásquez por propia iniciativa montó todo ese parapeto criminal y con posterioridad, una vez afianzado en sus posiciones, vendió sus servicios a Fidel Castro Ruz y/o a quien mejor pagara.
  2. Orlando García Vásquez fue desde esos inicios del montaje, un operador político para y bajo órdenes de Fidel Castro Ruz.

 

El efecto deseado

 

Desde que Rómulo Betancourt electo llega a Miraflores en 1959 y designa a Carlos Andrés Pérez como Ministro de Relaciones Interiores, éste designa a Erasto Fernández a la recién creada Digepol y a Orlando García Vásquez en Contrainteligencia del mismo servicio, pero bajo su tutela, sus órdenes y despachando desde Miraflores o desde bases clandestinas.

 

Desde el mismo día de la designación de la designación de Orlando García Vásquez, se iniciaría la invasión de cubanos a Venezuela, para incorporarse a las unidades de “inteligencia/contrainteligencia” al mando de Orlando García, y comienzan las grandes figuras cubanas del crimen a residenciarse en Venezuela; todos con nombramientos, placas, carnet, armas, vehículos y oficinas de “Inteligencia y Contrainteligencia”.

 

Entre otros, gente de pedigrí criminal, los traficantes de armas y drogas, Miguel García Montalvo, “Mike Cabot”; Anthony Canavés “Tony Canavés”; Ricardo Morales Navarrete, “Mono Morales”, Luís Clemente Faustino Posada Carriles, “Bamby”; Lazaro Rogelio Ugarte y de Bresslau, “El triple cedulado”.

 

Así comenzaría en los sesenta, con Carlos Andrés Pérez como Ministro del Interior, con su Jefe de Seguridad de Estado, Erasto Fernández, luego como Presidente electo lo que con el correr del tiempo, brindaría poder absoluto de intervención y de decisión a Fidel Castro Ruz sobre Venezuela.

 

Faltó para darle ininterrumpida continuidad inter–períodos, sólo que llegara a Miraflores otro socialista soberbio y acomplejado, Rafael Antonio Caldera Rodríguez, con su Jefe de Seguridad de Estado Remberto Uzcátegui Bruzual, para consolidar la llegada triunfal del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, y la definitiva instalación y autónoma acción, de “La mano que mece la cuna en Miraflores”.

 

Conclusión

 

Como ha quedado escrito y salvo prueba en contrario suficientemente argumentado:

 

  • El tan repetitivo vocablo pueblo de los socialistas venezolanos de todo pelo, no es más que la reedición de aquel concepto definido por la Iglesia Católica en 1687, para referirse a los pobladores del territorio; sólo que, aquellos de 329 años atrás representaban los intereses de la colonia y hoy representan los intereses de los socialistas –carniceros y vegetarianos– afiliados a la Internacional Socialista, controlados y manejados por Fidel Castro Ruz y sus incontables –públicos o clandestinos– socios–listos.
  • Los habitantes del territorio venezolano, población civil desarmada, está enfrentada a un desplegado Ejército de Ocupación que, definitivamente, responde a los interese de Cuba.
  • El presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, quien sustituyó en el mando a Fidel Castro Ruz, es el dueño del circo y tiene como subalterno delegado en Miraflores al colombiano Nicolás, quien dice tener los apellidos Maduro Moro[xv]

 

Queda en los hechos probado, que la aplastante derrota de Venezuela por la rémora y paupérrima Cuba, no fue un hecho derivado de las capacidades militares o políticas de Fidel Castro Ruz, sino de la incompetencia, incapacidad, cuando no la expresa traición, de quienes, en y desde Miraflores o al frente de los Servicios de Seguridad de Estado, tuvieron en sus manos la defensa, la preservación y la consolidación en el tiempo, de los intereses de Venezuela.

 

Los primeros entregados fuere a los errores que los implicaron en asesinatos o presos de sus complejos de marginales; los otros, entregados a juerga con sus comelonas en El Caney, las cajas y cajas de finos licores escanciados con fluidez o disfrutando de los vuelos expresos en el King 200, para vaciar aquellos maletines negros en los casinos de Aruba o Miami; todo, pagado con los dólares americanos de la Partida Secreta.

 

Si bien Hugo Rafael Chávez Frías y su pandilla socialista, por acción, parecieran o aparentan ser los únicos responsables de esta postración de Venezuela ante Cuba, él, sólo fue el derivado de los verdaderos responsables por acción y por omisión,

 

Dejando en el silencio, las responsabilidades de aquellos socialistas del Sistema de Conciliación de Élites, los Carlos Andrés Pérez y los Rafael Caldera Rodríguez y sus sumisos y devotos subalternos, los Erasto Fernández, los Remberto Uzcátegui Bruzual y los Arpad Bango Stagel.

 

Policía no denuncia, no acusa, sólo concatena y expone los hechos, corresponde a quienes tengan la responsabilidad para exigir la rendición de cuentas, investigar, comprobar o negar, acusar o imputar a los reos de aquellos que constituyan delito o crimen, para hacerlos juzgar, sentenciar, condenar y supervisar el cumplimiento de la condena.

 

Que aquellos que aún quedan vivos –o sus herederos–, en todo caso y a todo evento es su derecho, sea donde fuere la instancia que seleccionen, tienen la palabra para refutar los comentados hechos que les señalen, tanto su negligente conducta, cuando no, la gama de crímenes de lesa patria, que hasta hoy se mantienen impunes.

 

Mientras, el futuro de las generaciones de venezolanos, muerto; truncado e inmersos en la praxis del vocablo pueblo socialista que recrea a la “Multitud Promiscual” de la colonial, 329 años atrás y el único que, para mantener el poder por el poder, militariza la policía como primera línea de defensa en la escalada contención/represión

 

[i] Si bien es cierto que, por decisión y órdenes del Ejecutivo, fue llamada la FAN al despliegue y combate para enfrentar a grupos alzados en armas; distintos grupos en distintos puntos del país, que se autodenominaban guerrilleros; siendo que, las operaciones que ejecutaban eran en su totalidad criminales –asesinatos, secuestros, asaltos a bancos y transportes de valores, grandes estafas y robos a entidades públicas y privadas más ataques terroristas contra y a riesgo letal para población civil desarmada– todas eran del ámbito y para el tratamiento de la policía.

[ii] Una ficción expresamente articulada entre políticos, oficiales generales y superiores FANB y operadores del crimen organizado, destinada a repartirse los derivados de la explotación de minas de oro, diamantes, coltán; de hecho, según fuentes de la zona, en la reunión del viernes 23/09/16, con asistencia de varios ministros, se fijaron tanto las cuotas, los sistemas de control y formas de recepción distribución del “consorcio”, como el monto de las cuotas que deberán entregar cada día los mineros artesanales por su seguridad; una dinámica criminal que no estará lejos de derivar en situaciones parecidas a las derivadas en las operaciones con enfrentadas facciones del Frente Revolucionario Unido en Sierra Leona, África, conocida y publicitada como “Diamantes de Guerra” o “Diamantes de Sangre”.

[iii] De hecho, el socialista Rafael Antonio Caldera Rodríguez, en 1970, en el cierre de la Convención de Gobernadores en Barquisimeto, cerró su discurso recomendando designar como jefes de los cuerpos de policía civil a oficiales generales de la Guardia Nacional; el argumento persiste en los socialistas, alegando existencia de un Decreto, lo cual es falso, Caldera nunca firmó un decreto u ordenó por otros medios sólo, como líder del partido en funciones de gobierno, lo recomendó.

[iv] José Vicente Rangel Vale, “nieto de ladrón, hijo de ladrón, ladrón y padre de ladrón” (Manuel Caballero). Uno de los más activos socialistas y principales beneficiarios de las “expropiaciones”, atracos a Bancos y transportes de valores, de eso vivía, de recopilar información, pasarla a la banda y luego las presiones políticas y mediáticas, en la defensa de los criminales. De hecho en 1970, la banda al mando del “profesor” Oswaldo Barreto Miliani integrada entre otros por Jorge Oswaldo Ojeda Negretti y su hermano Oswaldo, atracan el Banco Royal de Canada en Puerto La Cruz, hacen el reparto del botín y mientras una parte salía de la zona en lancha rápida, otra le fue entregada a Ana “Anita” Ávalos de Rangel, la chilena esposa de José Vicente, quien “casualmente” estaba en la ciudad y trasladaría la remesa a Caracas, entregaría cien mil a ex–esposa de oficial de la Marina y el resto quedó en manos de Rangel Vale.

[v] Su Excelencia el Ilustrísimo Obispo y Eminencia Altísima, Don Diego de Baños y Sotomayor, autor del Sínodo Diocesano de Caracas, 1687

[vi] Eduardo García Peña “Reflexiones políticas de dos universitarios 1810/1811”, Temas de Comunicación, CIC.UCAB.2008, p.28

[vii] “Multitud promiscual”: “… dos grupos: los padres de familia y la multitud promiscual… indios, negros y criaturas nacidas de su mezcla, quienes carecen de capacidad para entender los dogmas de la religión católica y los fundamentos de la civilización española…” En los comentarios de Rafael Jiménez Moreno IESA 2008

[viii] Quizás uno de los ejemplos para la mejor explicación y compresión del complejo de actividades destinadas al control permanente de líderes o potenciales líderes, lo tengamos en las operaciones estructuralmente organizadas y mejor ejecutadas por el G2 de Cuba, alumnos, herederos para la versión latinoamericana de la Stasi de la DDR. Bajo la coordinación del subalterno directo de Fidel Castro Ruz, para Ramiro “Ramirito” Valdez Méndez, bastaba una controlada dosis de escopolamina (C17H21NO4) en el torrente sanguíneo de un sujeto, para su control total y hasta la desaparición ulterior de los efectos y la derivada anulación de toda información, imagen o percepción de lo ocurrido durante el lapso de intoxicación, entre una y tres horas, dependiendo de la dosis. ¿Y qué pasa durante esos 180 minutos de control absoluto de la voluntad de la seleccionada víctima. Basta un ejemplo: en un espacio físico confinado, dotado de todos los medios técnicos para dejar registros visuales y sonoros, a la víctima se le facilitan todas las formas posibles para una muy “libertinada” diversión, con hembras y hombres, con adultos y menores, niños y niñas; todo ello registrado en los equipos y complementado luego en los testimoniales e informes oficiales de cada uno de los actores intervinientes en la sesión. Siguiendo con el programa, ya en su país, al especial invitado, le hacen llegar las exigencias o requerimientos de Fidel para ser ejecutadas, y ante cualquiera fuere la resistencia, la víctima recibía algunas recomendaciones o consejos y de persistir, las imágenes extremadamente comprometidas de aquella “noche de farras” y la posibilidad de ser hechas públicas. Hasta un afamado Premio Nobel latinoamericano, se convertiría en el mejor, más activo y eficiente –y el más controlado– propagandista de los favores de Fidel Castro y su sistema; eso, luego de pasar por las manos y la “noche de farras” por invitación de “Ramirito”. ¿Cuántos viejos y nuevos socialistas venezolanos, en gobierno u oposición de ayer y de hoy, carniceros o vegetarianos, fueron especiales huéspedes de una noche de farras de “Ramirito” y tienen sus registros fílmicos, videos, imágenes fijas y testimoniales a buen resguardo, en La Habana?

[ix] De hecho Miguel Silvio Sanz, ex jefe de la Seguridad Nacional, hizo llegar a Juan Martín Echeverría (JME), jefe de Drogas PTJ, la información sobre un cargamento de heroína que sería transferido en el –de moda– Pasapoga, en la avenida Urdaneta; JME entró en pánico y no quiso intervenir para no contaminarse con ex de la SN, dejando el asunto en manos de Silvio Vargas Navarro.  Era la época del criminal fugado de la cárcel de Cayena, Guyana francesa, detenido un año en Venezuela y luego liberado y le dieron la nacionalidad, quien operaba como propietario en “Mi Vaca y Yo”, en Caracas: Henry Charriere “Papillón”

[x] En los hechos los secuestros, atracos a Bancos y transportes de valores, estafas, algunos sicariatos, como la Operación “Un día un policía”, se pretendía exclusividad y eran atendido sólo por la DIGEPOL, quien no los investigaba por tratarse operaciones de la guerrilla, urbana o rural, como las “expropiaciones”, eufemismo adoptado para considerarlo delito político y dejarlo sin investigación, juicio y castigo.

[xi] Desde la época de Seguridad Nacional y la lucha clandestina de los partidos políticos, a Ramón Escobar Salóm, se le citaba como uno de los activos “Patriotas Cooperantes” del “Bachiller” Castro.

[xii] Así llegan a la dirección del CTPJ sujetos con diversas y múltiples falencias, desde el idiotizado abogado Manuel Molina Gásperi, creador del Grupo de Acciones Especiales, que los adulantes llamaron Grupo de Apoyo Táctico Operativo (Gato, el mismo seudónimo familiar de Molina Gásperi), grupo de exterminio que terminaría asesinando al abogado Ramón Carmona Vásquez en una guerra entre la ágil abogado esposa de Molina y un representante de la mafia italiana (eran aquellos negocios de la Mafia en Playa Moreno estrechamente vinculados a Miraflores; su representante Renato Campeti y el chofer D’Antona, por el famoso maletín y sus documentos en las negociaciones con su asociada Cecilia Matos, la querida de CAP); del abogado comerciante José Gabriel Lugo Lugo, socio en su oficina privada de investigación en Las Palmas, con el cubano Luis Clemente Faustino Posada Carriles alias “Bamby”, subalterno de Orlando García Vásquez y principal operador en la voladura del avión de Cubana de Aviación –sobre cuyos detalles, volveremos–, hasta el simple comisionista tomado como narcotraficante Porfirio Valera “Mi Gordito”, como era citado por Jaime Lusinchi.

[xiii] Cuando aquel funcionario de la Embajada de Venezuela en San José de Costa Rica, en junio de 1953  hace llegar la información a Rómulo Betancourt, del arribo a ese país –donde se había refugiado luego de salir de Cuba con el Golpe de Estado de Fulgencio Batista contra Prío Socarras y de regresar de su corta estadía en USA– de dos sicarios cubanos contratados por Rafael Leónidas Trujillo para asesinarlo; Betancourt se lo comunica al presidente José “Pepe” Figueres y luego a su amanuense Carlos Andrés Pérez (CAP), dejándole la atención del asunto en sus manos.

Los sujetos son identificados como Manuel Orive Fernández y Jesús González Rodríguez alias “Panaderito”, quienes viajaron a San José en compañía de la dueña de un burdel en Tegucigalpa, Honduras. ¿Dónde y cuándo se consolida la determinante ejecutoria? Carlos Andrés Pérez con el consentimiento de Rómulo Betancourt convoca a su casa a dos de sus amigos cubanos expertos en atentados, Orlando García Vásquez y su socio Raúl Hernández Rodríguez alias “Patato”. Este último le informa a CAP que conoce a los dos sujetos señalados por su militancia de ARG de la cual desertaron y se incorporaron a Movimiento Socialista Revolucionario MSR de Rolando Masferrer, unido luego a Batista después del golpe. Puesto en autos Rómulo Betancourt, compartiría la información con José Figueres. ¿Dónde y cuándo se materializaron los términos de esos asesinatos?. García Vásquez y Hernández Rodríguez, según le informan a CAP ubican los dos sujetos identificados. Los contactan y se reúnen para tomarse unos tragos y renovar la vieja amistad. De esa reunión sale a la luz el atentado contra Betancourt, según le informaría García Vásquez a CAP y en un encuentro posterior pautado, bajo el argumento de una operación contra José Figueres, Orlando García propone que se unan al esfuerzo y de acuerdo los cuatro, fijan fecha hora y al día siguiente CAP le entregó a García Vásquez un Jeep nuevo para la operación. Emprenden los cuatro el camino de exploración a la hacienda La Lucha de José Pepe Figueres. A poco más de una hora de San José, a la altura del “Cerro de la Muerte”, próximos a un precipicio, detienen el Jeep, se bajan los cuatro, Orlando García se mantiene siempre detrás de los dos sujetos, saca el arma les dispara por la espalda y luego, ya en el piso, Patato los remata; los despojan de los documentos y lanzaron los dos cuerpos por la ladera del precipicio. Se van a su apartamento y Juan Bosch los visita al día siguiente para comunicarles que Figueres los llamaba a una reunión. Son enviados a la hacienda de Figueres a esconderse y el fundador del Partido de la Liberación Dominicana, los trasladó en su auto a la hacienda presidencial, La Lucha. Diez días después García y Patato regresan a San José. Raúl Hernández moriría en Marianao, Cuba, García en Miami USA.

[xiv] Orlando Sacramento de Jesús García Vásquez, nacido en La Habana en 1927, enviado a USA a los 12 años; terminó bachillerato se enlistó a pelear en la WWII, regresó a Cuba en 1946. Ganó fama porque su nombre se asoció a un reguero de hechos de sangre en La Habana. A los 21 años, 1948, se integró al grupo de la Legión del Caribe que envió a Costa Rica en apoyo de Pepe Figueres durante la revolución contra Calderón Guardia. Integrado a la Organización revolucionaria Unión Insurreccional Revolucionaria (URI), donde conoció de cerca a Fidel Castro Ruz. A los 22 años ya está registrado en el Archivo Criminal de la Policía de Cuba, con fecha 16/03/1949, aparece como gánster activista en la Unión Insurreccional Revolucionaria (URI). El 12/02/1952, se le registra como miembro de la organización antibatistiana Triple A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango. Se asiló en la Embajada de Guatemala, en 1953. 07/05/1954 Es acusado con Armando Correa Morales como autores del asesinato de ex- Ministro de Gobernación, Alejo Cossio del Pino y Biazo Prendes. 19/03/1956 Asociado a Emilio Taboada Rodríguez “José Roberto Ferrer González, Policarpo Soler Cruz, Carlos Prio Socarras, Candido de la Torre Herrera, José Menelao Mora Morales, Eufel Fernández Ortega, Jesús González Cartas “El Extraño”, Marco Antonio Hirigoyen, Pascasio Lineras López, Eduardo Cartaya Alvarez, Salvador Esteva Lora, Hector Costa, Ricardo Costa, Herminio Díaz García, participa en atentado contra el presidente de Cuba. 22/05/1957 Junto con Alfonso Carbonell salió a Costa Rica luego de recibir de Carlos Prío Socarras, diez mil pesos, para el pago de unos mercenarios acantonados en ese país entre otros, con Eugenio Fernández Ortega, Herminio Díaz. Orlando García Vásquez volvió a Costa Rica, Figueres lo nombró capitán de la Guardia Presidencial. En 1957 detuvo a Herminio Díaz, Jesús González Cartas y un piloto apodado el francés, bajo cargos de ingresar al país para matar a Figueres por órdenes de Trujillo. Participa en el Plan Trujillo (Frank Moya Pons), junto con Sándalo Herminio Díaz García, Carlos Prio Socarras, Cándido de la Torre Herrera, Menelao Mora Morales (muerto), Eufemio Fernández Ortega, Jesús González Cartas El Estraño”, Marcos Antonio Hirigoyen, Pascacio Linares López, Eduardo Cartaya Alvarez, Salvador Esteva Lora, Hector Costa Quiñones, Ricardo Costa Quiñones, Reinol García, Mario Vásquez García, Emilio Taboada Rodríguez “El Gallego”.. A tenor se difunden declaraciones del “Ché” Guevara, por la radio oficial de Trujillo, donde se refiere al dictador dominicano como: “… nuestro nuevo amigo de la revolución cubana.”

Orlando García Vásquez, sería uno de los más activos operadores de Fidel Castro Ruz en los acuerdos y desacuerdos con Rafael Leónidas Trujillo. En la trampa contra Camilo Cienfuegos para eliminar sus mejores cuadros, montan una invasión a República Dominicana, mientras Fidel le informaba los detalles a Rafael Leónidas Trujillo, quien simplemente esperó los invasores y los aplastó; luego la invasión a Cuba intentada por Rafael Leónidas Trujillo con la Legión Anticomunista del Caribe, uno de sus organizadores, Eloy Gutiérrez Menoyo, en entrevista privada que pidió a Fidel, le comunica los pormenores de la invasión trujillista, con el mismo resultado.

En el caso del supuesto atentado contra Rómulo Betancourt, se nota de entrada el montaje; desde un principio, cuando CAP los reúne para imponerlos de la información recibida del funcionario venezolano de la Embajada, “Patato” le informa a CAP que conoce a los dos cubanos nombrados por haber formado parte con él de unidades de combate; seguidamente en una primera reunión con los sicarios, ya éstos les informan sobre el atentado a Betancourt y son invitados a realizar otro atentado contra Pepe Figueres; de acuerdo los cuatro, viajan en un jeep nuevo que le había entregado CAP a García para esa operación, viajan a provincia, estacionan el vehículo y se bajan todos y García Vásquez les dispara por la espalda y son rematados por Patato, luego lanzados al fondo de un volcán inerte. Luego los arreglos para silenciar los asesinatos, entre Pepe Figueres, Rómulo Betancourt, CAP y los dos criminales Orlando García Vásquez y Raúl Hernández Rodríguez.

Salvo prueba en contrario, lo del atentado a Rómulo Betancourt en Costa Rica, ordenado por Rafael Leónidas Trujillo y a ser ejecutados por los cubanos Manuel Orive Fernández y Jesús González Rodríguez alias “Panaderito”, es un montaje total; simplemente Orlando García Vásquez y Raúl Hernández Rodríguez montaron su cuento, lograron la atención, aprobación y complicidad de Betancourt, CAP, Pepe Figueres, seleccionaron a dos viejos y confiados compañeros de aventuras, los asesinaron y a partir de ese momento, Orlando García Vásquez tomó las riendas sobre CAP. Luego, informaría a su jefe Fidel Castro Ruz de los resultados y el resto, historia conocida.

[xv] siendo que, el matrimonio de su presunta madre, fue anulado por la Arquidiócesis de Bogotá y quien alega era su padre, jamás lo reconoció, por tanto, no tiene legalmente el apellido Maduro; en cuanto al apellido Moros, tampoco legalmente puede ser validado, puesto que no existe una Partida de Nacimiento que certifique que fue parido por la natural colombiana Moros Acevedo Teresa de Jesús; se asume que fue parido por una mujer, pero no existe certificación alguna que haya sido la citada Teresa de Jesús.

 

 

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