Inseguridad/impunidad en su dinámica de retroalimentación

 

Certeros los efectos de: intervenir, desactivar, inutilizar y contaminar, la memoria policiva de Venezuela

 

 

Rafael Rivero Muñoz

05/10/14

@rarmuz

 

  • “… Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir…”

José Saramago (1922-2010)

 

 

Muchos reconocidos expertos teorizan sobre el tema de la inseguridad en Venezuela, pero pocos conocen el intríngulis del

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

problema y por tanto, la gran mayoría de ellos, por sobre y aún en contra de sus doctorados y diplomas universitarios, se ven empujados, acicateados por la presión tanto política como de la opinión pública.

Profundizando su ignorancia, se sumergen en la improvisación, en el ensayo/error, en maniqueas expresiones y acciones que tienen más de ingeniería social que de otra cosa y terminan en la azorada búsqueda de una solución que antes que serlo, complica y en escalada, sobre la dinámica de los hechos, va agravando cada vez más el problema de la inseguridad.

Y lo más grave de esa escalada queda patente, claramente en gráficos, en la también acelerada impunidad y así, inseguridad e impunidad, adquieren cuerpo en esa, su propia dinámica, lo que las caracteriza y las hace retro–alimentarse la una con la otra, mutuamente; en una espiral montante, cuyo punto final no es posible vislumbrar a tiempo en el horizonte.

En ese pernicioso ambiente que poco tiene de social, mucho menos de político y técnico, entran a jugar muy fuerte, múltiples representantes de dos determinantes actores; aquellos de las bandas criminales organizadas o en procesos de organización en la búsqueda de cada vez más rápidas ganancias líquidas y aquellos propios a las bandas políticas que, si bien tienen aterrorizantes comportamientos similares, fines y objetivos tanto o más criminales que los primeros, responden a los intereses geopolíticos, políticos y expresamente bélicos, de poderes extranjeros.

Largo es el enfoque, pero imposible de resumir, si realmente se quiere entender, atender y buscar alternativas, tanto para identificar y retomar algún género de control sobre algunas de las determinantes variables, como para intentar esbozos de planes de acción que contrarresten, limiten o detengan los perniciosos efectos sociales, políticos y técnicos de esa retro–alimentada espiral.

Índice

  1. Introducción
  2. Binomio policía/seguridad, no se decreta
  3. “Plata o plomo”
  4. Archivo Criminal
  5. Destruir la información
  6. Fatuidad argumental
  7. Policía represiva
  8. Los pobres más pobres
  9. Quadrillage: cuadriculando los cuadrantes
  10. Militarización de la policía
  11. No existe el decreto
  12. Contundente fracaso militar
  13. El Estado es quien viola Derechos Humanos
  14. Dilución del Estado
  15. Banda sirio–libanesa, entra en escena
  16. Inseguridad Política de Estado
  17. La banda sirio–libanesa en cifras

Conclusión

 

 

Introducción

Hemos insistido en múltiples notas sobre esa inseparable e indispensable condición técnica que es propia a la labor de policía, independiente de especialidades y que se resume a los construidos, estabilizados y hasta sostenidamente crecientes efectos de un característico triángulo: tradición, información, método.

No existe ni podrá existir policía y función técnica policial alguna, en una cualquiera organización civil, militar o militarizada, que no esté sujeta a esos tres pilares y donde los siempre fluctuantes imperativos políticos, técnicos, colectivos o individuales y hasta personales o de cualquiera otro sea el género, no estén seriamente identificados, frenados, contenidos e inutilizados y no jueguen a su antojo y sin miramientos contra esa tradición/información/método.

Lo indispensable e insustituible para la existencia de la policía.

Binomio policía/seguridad, no se decretan

En ausencia de tradición, información y método, no ha existido ni existe “Nuevo Modelo Policial” alguno; a lo sumo, una cualquiera organización civil armada, nacida de la improvisación e independiente del número de los “humanitarios” componentes y de las rimbombantes titularidades y doctorados de los “ólogos” universitarios en sus cuadros de mando, terminará en lo mismo de siempre:

Como simple cofradías jerarquizada al servicio de intereses individuales y pasando a las mejoradas formas de bandas de comisionistas y extorsionadores, transitará indefectiblemente, bajo la mirada y el mando de esos mismos citados humanitarios “ólogos”, hacia unas verdaderas facciones de multiplicadas bandas de criminales con placa.

Y justamente allí, en ese particular expresamente creado, terreno político, técnico y social, más temprano que tarde, hacen su fácil y cómoda irrupción, las más elaboradas expresiones del Crimen Organizado:

Desde las dedicadas a la extorsión de la población civil en distintas áreas de actividad de creación y producción de riqueza, avanzan libres, sin cortapisas, hacia las más precisas y especializadas operaciones comerciales dedicadas, a la verdaderamente sostenida diversificación e industrialización de una creciente e incontable gama de ilícitos, nacionales e internacionales.

“Plata o plomo”

Es allí justo, donde encajan en la medida de la dinámica de las necesidades por el control de espacios, los medios de acción y de consolidación de poder/justicia de un para–Estado, bajo la premisa del: o plata o plomo.

Casi sin variantes, independiente del país, su primera más visible manifestación, los asesinos por encargo; esos criminales quienes operan libremente dentro y fuera de los mismos órganos de seguridad y hasta cuentan y explotan los apoyo “técnico” de éstos.

En los años veinte del siglo pasado, sobre esa misma conocida dinámica desarrollada por distintos y enfrentados grupos de inmigrantes en USA, irlandeses e italianos los más visibles y más conocidos, quienes reclamaron, se impusieron y se hicieron conocer, como: Cosa Nostra.

Archivo Criminal

Toda individualidad y colectivo político, sea o no criminal fogueados en sus relaciones cotidianas y en sus guerras contra la policía, conocen perfectamente y a cabalidad, el siempre pesado efecto de la información y de los métodos de policía.

Para los primeros, los políticos, representan los silentes, insalvables y siempre peligrosos escollos a todo lo largo de una carrera hacia posiciones de poder; para los segundos, los criminales, especialmente, durante la preparación, la planificación, la ejecución y en el disfrute de las ganancias mal habidas en sus mejores y más elaborados “planes de negocio” y luego, capturados y encausados, a la hora de confrontar policía/información/método, en el antes, el durante y en el después de los juicios por ante tribunales.

Por su parte la policía, ha sido es y será información y método; todo se construye, se organiza, gira, se desempeña y se resuelve en y por esas dos tareas cuyo centro neurálgico está, en el Archivo Criminal.

Destruir la información[i]

La tradición policial venezolana, se remonta al 17/09/1936 y justo sobre ese centro neurálgico información/método, ha recibido certeros impactos.

Aquel específico de 1958, cuando una poblada organizada bajo el puntual argumento de linchar esbirros, pretendió invadir la instalaciones de la Seguridad Nacional en la Plaza Morelos, para llegar a los archivos donde se guardaban los registros no sólo de crímenes y criminales, sino también, de los informes de los “Patriotas Colaborantes” de la época, de las confidencias y de las confesiones de tantos connotados ciudadanos de la resistencia.

Algunos muy voluntarios otros severamente doblados oponentes; de las fluidas conversaciones, fuera con el propio Pedro de Alcántara Estrada Albornoz, director; con Luis Rafael Castro, alías “El Bachiller Castro”; con Miguel Silvio Sanz alias “El Negro Sanz”; lo fuera con el bastante menos sutil, Daniel Augusto Colmenares, alías “Suela Espuma”.

Por eso mismo, la viuda de Pedro de Alcántara Estrada Albornoz, se ha negado siempre a que sus memorias, que están escritas, sean publicadas y conocidas en Venezuela

Un segundo descalabro, producto fuera de la estupidez, lo fuera maquinando tras una jugosa comisión, cuando en el gobierno de Rafael Antonio Caldera Rodríguez, su escolta José Ramón Lazo Ricardi, designado director, decidiera la ejecución de examen técnico de lo avanzado en transferir las informaciones, ficheros y expedientes del Archivo Criminal manual, a un sistema automatizado; a uno de los más grandes equipos de computación de la época.

La misión pasó a manos de técnicos especializados de PDVSA; luego de realizada la exhaustiva inspección del sistema computarizado del CTPJ, en su informe de mayo de 1994 dejaron patente, la gravedad del asunto, basta citar cuatro puntos:

  1. Falta de integridad de la información ingresada.
  2. No se cuenta con un sistema para controlar la entrada a la sala y puede ser violentada fácilmente.
  3. El CTPJ (ahora CICPC), no cuenta con un paquete que le permita administrar y controlar el acceso a los archivos y abre la posibilidad de que una o varias personas puedan acceder los archivos, modificando y/o eliminando información.
  4. Con las claves de acceso no existe certeza de que todos estén asociados a personas autorizadas.

Hoy en Venezuela, banalizando el asunto e instaurado el “Nuevo Modelo Policial” no represivo de la UNES y durante quince continuados años, ni siquiera existen métodos para registros de información policial cotidiana; menos existen simples archivos regulares permanentemente mantenidos y muchísimo menos, algo que pueda ser llamado, equiparado y reconocido, como Archivo Criminal.

Sin tradición, sin información y sin método, no existe ni la policía ni los efectos de la labor de la policía, llámese ésta represiva o humanística, como pretenden definir el nuevo modelo, los “ólogos” universitarios.

Fatuidad argumental

Dos argumentos han sido por décadas, los expuestos por uno u otro sea el partido político o régimen dominante.

El primero, el carácter represivo de la policía, el segundo, la violación de los Derechos Humanos.

Ambos son sólo eso, fatuidades porque en nada tienen que ver con la policía, sus responsabilidades y sus actividades y si muchísimo, con la brutal incompetencia por una parte y por la otra, por la complicidad y con la concomitante especializada competencia de quienes, bajo acuerdos con intereses criminales internos o externos, políticos incluidos, y desde el aparato del Estado, asumen rectorías y tienen a su mando los cuerpos de seguridad.

 Policía represiva

“… La policía no es represiva, represivo es el uso que de ella hace la incompetencia política…” afirmó Casamayor, veamos.

Lo que hoy la izquierda gobernante ha hecho público sobre la necesidad de los pobres para la revolución y por lo tanto laDiapositiva17 revolución tiene que mantenerlos pobres, también en el pasado tuvo su equivalente; quizás menos dramáticamente difundido pero si, mucho mejor elaborado; comenzara con aquel elaborado y populista “Plan de Emergencia” en el interinato de Wolfgang Enrique Larrazábal Ugueto y con ejecutorias puestas en las manos de Luis Manuel Miquilena Hernández.

Otra vez José Saramago: “… Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda…”

Baste, a los efectos de esta nota, referir que, luego que Marcos Evangelista Pérez Jiménez, limpiara los cerros de Caracas de las precarias viviendas –a su salida del poder sólo quedaban dos barrios en esas condiciones, unos ocho mil ranchos–, ese Plan de Emergencia, Diapositiva18destruyendo todo lo avanzado en materia de ordenamiento de la ciudad, primero, disparó y aceleró esos asentamientos humanos en áreas no provistas ni previstas para dotación de servicios públicos y luego, consolidarían esos asentamientos de pobres, concitándolos con las necesidades político–partidistas; en aquella dirigencia política del momento, con el reparto de láminas de zing, o de asbesto, bloques y cemento.

Así ya los políticos en sus campañas no tendrían que salir de su comodidad en las ciudades a buscar al pueblo; a éste lo desarraigaron, le ofrecieron facilidades materiales inmediatas y lo trajeron a las ciudades; lo más cerca posible de sus generosos comandos de campaña y, sobre todo, para colmar las plazas en sus campañas promocionales y las contratadas mediciones estadísticas.Diapositiva19

¿Alguna duda?

¿Alguna duda?

Los pobres más pobres

En ese mantener a los pobres pobres en el lapso inicial, luego alimentado con los acuerdos de Punto Fijo, allí nació y se consolidaría ese impertinente concepto poco comprendido y las prácticas menos atendidas por los tantos expertos “ólogos” en funciones de partidos y de gobierno y que, se resume al sembrado, alimentado y creciente temor al “cuando los cerros bajen”:

Ese mismo bruto concepto que a gritos en cuello, exponía el aterrado José Vicente Rangel Vale en Miraflores, durante aquellas jornadas de protesta del 11 abril de 2002: “… que bajen los cerros que eso los caga…”

Quadrillage: cuadriculando los cuadrantes

Ejemplarizar el derivado de esa “política”, no es tema de esta nota, pero para los muy interesados, baste que recuerden aquellos famosos despliegues militares del veterano pero derrotado (Dien Bien Phu) general francés Jacques-Émile Massu, con su despliegue militar y su más famoso “quadrillage” en la ciudad de Argel, Argelia 1954 a 1962.

Y eso es justo, ni siquiera cambia de nombre, como hoy define y ejecuta el tratamiento para la Seguridad, otro experimentado militar, graduado universitario, el mayor general Miguel Eduardo Rodríguez Torres, como Ministro del Interior frente al problema de la Seguridad Ciudadana; con su fuerza militar de 120.000 efectivos y sus cuadrantes para el Plan de Seguridad número 26 del régimen y que pomposo llaman: Plan Patria Segura.

Militarización de la policía

Allí justamente está la errada concepción político–partidista de la Seguridad Ciudadana y de policía; concebida ésta, más como una capacidad de fuego y de fuerza de contención y choque, frente a la eventualidad de que “bajen los cerros” –si es que alguna vez bajan–, antes que, como organizaciones destinadas a la prevención, contención y represión del crimen y de los criminales.

Por eso y para eso, oficiales generales activos de la Guardia Nacional, fueron destacados como los jefes para las policías uniformadas.

No existe el decreto

Más aún, Rafael Antonio Caldera Rodríguez, en su primer gobierno y en el discurso de cierre de la Convención de Gobernadores en agosto del año 1970, dictó o predicó su magistral encíclica: “… para mejorar y perfeccionar los cuerpos civiles de policía… convertirlos en organizaciones técnicas, disciplinadas y eficaces, introduciendo los principios de subordinación jerárquica…”, nombrar oficiales generales activos de la Guardia Nacional.

Por años, políticos de todos los partidos en gobierno y oposición, militares incluidos, han pretendido que para aquella fecha, se habría emitido un Decreto o orden Ejecutiva de Rafael Caldera con esa decisión política pero, jamás fue dictado y no existe el documento en los archivos de Miraflores.

Contundente fracaso militar

Técnicamente, el inicio del famoso 27 de febrero que se extendió hasta el 8 de marzo de 1989 y conocido como El Caracazo, durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, estuvo, justa y precisamente, en el silenciado criminal abandono del comando superior de la Policía Metropolitana por su Comandante, el general GN José Rafael León Orsini y su Estado Mayor, quienes frente a los hechos de Guarenas ya manifiestos en Caracas, desde sus casas, decidieron desertar de sus responsabilidades de comando al abandonar la Metropolitana y fueron a refugiarse en el Comando Central de la Guarda Nacional en El Paraíso.

Hoy, en plena revolución, la ahora denominada Guardia Nacional Bolivariana, por decisión Ejecutiva y bajo el peso de ese ya clásico y conocido “Pote del Comandante”, al que ningún comandante ha renunciado, menos denunciado y como lo publica el mismo Frente Institucional Militar, se ha convertido en el Gran Cartel de la Droga

El Estado es quien viola Derechos Humanos

La otra manipulación mediática y falsedad sobre la que todos estos eminentes “ólogos” doctorados por universidades venezolanas, construyen y soportan alegatos contra la policía y con sus “buenas intenciones”, se refiere a la violación y los atentados contra los Derechos Humanos de los ciudadanos, ejecutados según sostienen, permanentemente por los miembros de los cuerpos de policía.

Nada más absolutamente falso; bien sea un policía en lo individual o bien fuere el total de los miembros de la policía en lo colectivo, éstos no violan jamás los Derechos Humanos de los ciudadanos.

Cuando un policía o la policía, independiente de circunstancias, espacio y del tiempo, se excede en sus atribuciones u operaciones materiales y como derivado atenta o lesiona los derechos de uno u otro sea el ciudadano víctima, está cometiendo un delito.

Ilícito, perfectamente tipificado y sancionado por la normativa penal vigente; es decir, se hace reo de delito y por tanto, pasivo de investigación por Ministerio Público, juicio en tribunales de la República y la derivada sanción penal, administrativa y hasta civil en sus extremos y si fuere el caso.

Dilución del Estado

Quien viola en la teoría y en la práctica los Derechos Humanos y es el único que puede hacerlo, es el Estado y esto sucede, desde el momento en que se niegan a actuar, los principales mecanismos estatuidos y llamados a sancionar el delito cometido por el policía o la policía, contra el ciudadano, a saber:

En lo Administrativo, negligencia activa de toda la línea de mando por sobre el funcionario infractor, arrancando desde el superior inmediato del funcionario y pasando, escalón por escalón jerárquico, hasta alcanzar al propio Jefe del Ejecutivo.

¿Recuerda alguien, que en alguno de los tantos delitos cometidos por subalternos de los cuerpos de policía, algún jefe de línea, jefe intermedio, directivo o ministro, haya sido llamado a rendir cuenta por la ausencia de supervisión, controles y negligencia material en la ejecución de sus responsabilidades de mando y conducción?

  • Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional: … Artículo 28… Responsabilidad de los jefes y otros superiores… Además de otras causales de responsabilidad penal de conformidad con el presente Estatuto por crímenes de la competencia de la Corte:… a) El jefe militar o el que actúe efectivamente como jefe militar será penalmente responsable por los crímenes de la competencia de la Corte que hubieren sido cometidos por fuerzas bajo su mando y control efectivo, o su autoridad y control efectivo, según sea el caso, en razón de no haber ejercido un control apropiado sobre esas fuerzas cuando:

En lo jurisdiccional, arrancando con la propia Fiscalía General de la República quien no asume su responsabilidad, inicia la causa para investigar y llevar a juicio al funcionario infractor; pasando por los jueces de la República quienes a falta de acción Fiscal, prefieren guardar silencio cómplice y alcanzando la negligente y también la cómplice inacción de la Defensoría del Pueblo.

¿Eso es o no lo que configura los términos de la negación de justicia?

En lo político, la definitivamente criminal inacción, de todos y cada uno de los representantes electos para ejercer el control del desempeño del Ejecutivo, llámese Congreso o Asamblea Nacional.

¿Ante los exabruptos, delitos y crímenes cometidos por funcionarios de policía, recuerda alguien haber escuchado o visto a un ministro, jefe de policía, fiscal o cualquiera de los funcionarios responsables, llamados, citados e interrogados por sus actos de incompetencia, negligencia o complicidad en esos crímenes?

Allí en esa perfectamente concitada inacción de los poderes del Estado, es donde en realidad se configura cualesquiera sean las modalidades y actos de violación de los Derechos Humanos.

Una banda sirio–libanesa, entró en la escena

Ya en nota anterior quedaron asentados los detalles conocidos de la vida criminal del Torpedo Tareck Zaidan El Aissami Maddah, nos toca en esta oportunidad, entrar en los detalles prácticos de la más importante misión que cumplió a cabalidad, durante su inicial posición de estudio del terreno y de posibilidades de ejecución de la misión, como vice–Ministro de Seguridad Ciudadana, bajo el ala de su protector el MinInterior y narcotraficante, capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín[ii].

Luego, ya como Ministro titular de Interiores y Justicia, echaremos una ojeada al particular desempeño; lo que hizo durante esos 1.523 días continuados de estar a la cabeza de ese Despacho.

Pero en esta nota, también echaremos una ojeada a otro miembro de esa cofradía de funcionarios designados por Hugo Rafael Chávez Frías, a los que les une un muy particular origen, el ser descendientes de sirio–libaneses.

Referiremos en este caso, a la silenciosa, pero muy efectiva labor adelantada por otro Torpedo, mucho más discreto, de muy poca presencia pública, pero quizás, de resultados y efectos buscados y esperados mucho más trascendentes, porque abarcan el total absoluto de la memoria del país y en el caso que nos ocupa es complementaria para el caso de los registros criminales; nos referimos a Elías Rafael Eljuri Abraham, al frente del Instituto Nacional de Estadísticas, INE.

Inseguridad Política de Estado:

Quizás sean esos 1.523 días de la administración de Torpedo Tareck Zaidan El Aissami Maddah al frente del MinInterior, el lapso donde si bien se dio continuidad a una política, se hizo esa vez con una muy bien pensada y sólida programación y en lo que ya luego podrá ser aislado y reconocido como: la inseguridad como política de Estado.

Como ya fue citado, Tareck Zaidan El Aissami Maddah se movió rápido en sus decisiones certeras para la ejecución de la específica tarea encomendada: La Destrucción de la Capacidad Instalada de Policía:

  1. Regularizó los despidos y jubilaciones masivas de funcionarios de policía, tanto de los uniformados, como de los de civil trabajando en las especialidades de Seguridad de Estado y principalmente, de Investigación Criminal.
  2. Fundó la Policía Nacional Bolivariana, 20/12/2009, a la que designó como vanguardia para el cambio del esquema policial del país y para dejar atrás lo que denominaron como el modelo represivo.
  3. Creó el Consejo General de Policía.
  4. Creó la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad UNES., al frente de la cual seleccionó y nombró como rectora a la socióloga de origen sirio–libanesa, Soraya Beatriz El Achkar Gousoub
  5. Articuló y creó una ficción mediática que denominó “Nuevo Modelo Policial”
  6. Presidió la Comisión Presidencial para el Control de Armas Municiones y Desarme.
  7. Presidió la Comisión Presidencial de Refugios Dignos.

Diapositiva31Banda sirio–libanesa en cifras

Como parámetro de medición, para no hacer tan largas las explicaciones y hacerla de rápida captación en gráficos, hemos

Comparación muertes violentas en países donde opera el partido Ba'ath Siria, Irak, Venezuela

Comparación muertes violentas en países donde opera el partido Ba’ath
Siria, Irak, Venezuela

seleccionado el hecho criminal que mayor atención de los medios de comunicación captura y se mantiene en el tiempo e indiscutiblemente, en ese juego retroalimentado entre medios y opinión pública, se expande como aceite sobre superficie liza; el de mayor y más pernicioso impacto generado sobre la población, independiente de intereses, clases o cualesquiera otras distinciones sociales.

Curva de la epidemia de asesinatos en Venezuela

Curva de la epidemia de asesinatos en Venezuela

Las informaciones y gráficos han sido tomadas de lo que es conocido, está en la calle expuesto y analizado por expertos en distintas disciplinas del saber y sin que hayan sido refutadas en ningún momento por representantes del Ejecutivo, del Legislativo o del Judicial; tampoco por los propios a los otros dos creados como propaganda: Poder Moral y Poder Electoral.

Durante todo el lapso de administración del sirio–libanés Tareck Zaidan El Aissami Maddah como Ministro del Interior, máximo responsable de loa Seguridad Pública; en esos sus 1.523 continuados días, asesinaron un total de 91.930 habitantes en Venezuela; eso es el equivalente al 40% del total de asesinatos cometidos en la revolución bolivariana, desde 1999 hasta 2013.

Más aún, comparando las cifras de muertes violentas en gobiernos donde el partido sirio–iraqui Ba’ath, tuvo y tiene representantes en ejercicio de gobierno, Venezuela por el número de muertos y sin guerra, está entre Irak y Siria, países en guerra; más aún, mientras en Irak las cifras de muertos violentos en el lapso 2008/2012 descendían sostenidamente un 20%, en Venezuela éstas ascendían el un  40%.

Durante cuatro continuados años, se ejecutó un asesinato cada 23 minutos y 50 segundos.

Se extiende la acción sirio–libanesa

Quizás una de las más importantes tareas de miembros de esta banda de sirio–libaneses, la tengamos manifiesta en el atentado y la expresa destrucción de eso que podríamos denominar como el soporte técnico de la memoria de Venezuela: las estadísticas a cargo del INE, antes Oficina Central de Estadísticas e Informática[iii].

Al frente de ese principal registro estadístico del Estado, fue designado Elìas Rafael Eljuri Abraham, un estadístico egresado de la UCV (1965), con postgrado en la Universidad de Southampton Inglaterra; auxiliar de la cátedra de Estadística Metodológica en la Escuela de Estadística y Ciencias Actuariales de la UCV, 1962/1965; decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV 1987/1990, reelecto 1990/1992 y vicerrector administrativo de la UCV 1992/1996; vicepresidente de recursos del Fondeo de Jubilaciones y Pensiones UCV 1999/2000.

Capacidad, oportunidad, motivo

En el mes de julio de 2003 es designado para presidir el Instituto Nacional de Estadísticas.

Es decir, nadie mejor calificado para ejercer como jefe máximo de la centenaria entidad que lleva los registros y ejecuta los análisis periódicos; la activa Memoria de Venezuela.

Sin embargo, al igual que el otro sirio–libanés que se encargó de destruir lo que quedaba la Memoria Policiva de Venezuela, Elías Rafael Eljuri Abraham, al introducir cambios radicales en conceptualización, registro, ordenación de data y nuevas formas de expresión de las Estadísticas de Venezuela, independiente de las razones que pudieren ser alegadas, estaba perfectamente consciente de lo que hacía cuando alteró, modificó o rompió con todo lo que existía para crear nuevos conceptos y nuevas expresiones oficiales de las estadísticas.

Buenas o malas, mejores o peores, el asunto está que existen estadísticas hasta 2003, antes de los cambios dispuestos por Eljuri; al crearse nuevos parámetros, una nueva estadística que arranca de 2003.

Los aspectos técnicos del asunto, quedan para los expertos, sólo lo citamos porque coincide con la eliminación de la data policial venezolana y no casualmente, con los cambios que están dirigidos a modificar todo rasgo de identidad colectiva: a) cambia la doctrina militar; b) cambio en las unidades de combate; c) cambio en los sistemas de armas; d) cambio en el escudo; e) cambio en la bandera; f) cambio de modelo policial.

Y no cambiaron el himno por otras razones; lo que debería ser un compas que llama a la alteración del espíritu en función de un momento previo a una lucha, es totalmente opuesto al compas del Himno Nacional de Venezuela.

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

Se destaca el lapso de 1.523 días del Torpedo como Min Interior 2008/2012

Como bien lo dice la venezolana Juana María de la Concepción Méndez Guzmán, Conny Méndez, en su famosa estrofa: “… El secreto, compañero, es algo muy personal: que arrullamos a los niños con el Himno Nacional…”

Venezuela pareciera ser el único país que arrulla los niños con el compas del Himno Nacional y llama al combate al compas de canción de cuna. Contradictorio, no.

Otras antenas de la banda sirio–libanesa

Por simple rutina policial, dada las ya citadas y desmenuzadas acciones de ISIS en Venezuela, indiscutiblemente, que habrá que revisar al detalle, todas y cada una de las actividades de otros de los conocidos –o no– funcionarios de origen sirio–libanés.

  1. Abdel El Zabayar Samara, diputado del Parlamento de Venezuela, señalado como terrorista y mercenario del ejército de Bashar al Assad
  2. Amin Obayda El Aissami Maddah, hermana de El Aissami, citada como narcotraficante y ejecutiva de INTEVEP
  3. Anuar Halabi Harb, presidente del Banco Nacional de Crédito para la región central.
  4. Eduardo Saman Namel, expresidente del INDECU, actual ministro para el Comercio.
  5. Fadi Kabboul Abdelnour, ministro Consejero para Asuntos Energéticos en Embajadas.
  6. Feras El Aissami Maddah, hermano de El Aissami, Corporación Merideña de Turismo, señalado como narcotraficante asociado con bróker de la cocaína Wallid Makled García y gestor en CADIVI.
  7. George Kabboul Abdelnour, BARIVEN, PDVAL
  8. Ghazi Ated Nassereddine, adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, señalado como terrorista del Hezbolah y coordinador de red de narcotráfico.
  9. Haifa Aissami Madah, hermana de Aissami, la fiscal que acusó a los policías por 11 A, premiada como Embajadora en Holanda.
  10. Haiman El Troudi Douwara, Ministro del Poder Popular para la Planificación y Desarrollo.
  11. Haitam Sabek El Hani, Director General de los Servicios de Vigilancia y Seguridad Privada del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia.
  12. Hind El Anderi Anderi (Hindu Anderi), Ministerio de Comercio e Información.
  13. Kamal Naim Naim, Presidente del Consejo Legislativo del estado Bolívar.
  14. Radwan Sabbagh Achkar, presidente de Ferrominera Orinoco.
  15. Rafio Souki Rincon, diputado.
  16. Raid Douglas Saab Halabi, Ejecutivo de la gobernación de Anzoategui).
  17. Soraya Beatriz El Achkar Gousoub, Secretaria Ejecutiva del Consejo General de Policía.
  18. Tarek Willians Saab Halabi, exgobernador de Anzoategui.
  19. Thaer Hasan Abdilhadi, diputado.
  20. Uasim Azam El Troudi Douwara, Jefe de la Agencia de empleo del estado Barinas.
  21. Wiliem Asskoul Saab, primo de Tarek, Ministerio para el deporte.
  22. Wisam Abou Harb Wali Halabi, periodista de VTV.

Conclusión

Siendo entonces la inseguridad y la impunidad dos retroalimentadas dinámicas; saltan a la luz, los certeros efectos de la intervención, la desactivación, la inutilización y contaminación expresa de lo que tomamos como la memoria policiva de Venezuela.

Ante lo cual y para el cierre, otra vez citaremos a José Saramago: “… Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos…”.

A cada quien, en cada estrato social y actividad productiva, le corresponde tomar sus propias decisiones y si es que pretende mantenerse en vida como venezolano; a falta de plata, queda la pluma para combatir y a la espera de que, si el asunto se complique más de lo que está y a instancia de la contraparte, quizás sea el plomo la única vía de defensa que queda para subsistir.

 

 

[i] Fue la información y métodos en manos de policías, lo que permitió recuperar el rescate pagado, capturar y someter a juicio a los secuestradores del menor (13 años) León Taurel en 1970; a Miguel Espidel Hernández, ex jefe de PTJ; a Horacio Márquez Moreno, Fiscal Quinto del Ministerio Público en funciones; a Douglas y Dixon de Jesús García, hijos del Director General del Ministerio Público, Douglas de Jesús Varela. Fue la información/método lo que permitió detectar y hacer seguimiento al narcotraficante Florentino Carlo Fernández García y su socio Víctor Manuel Barranco Castillo el asesor de imagen del candidato in pectore del titular del Ministerio del Interior Rafael Andrés “Pepi” Montes de Oca, financistas y hasta llegar al capitán de navío Lizardo Márquez Pérez y capturar sus 668 kilos de cocaína que transportaba en su aeronave privada la que aterrizó en el Aeropuerto Caracas el 30/09/1983; fue la información/método policial, la que permitió identificar al general, futuro ministro de la Defensa, quien con el placa 5 oficial, intentó llegar al Aeropuerto Caracas para escoltar el cargamento de cocaína de Márquez Pérez en el camión de Alquiveca. Fue la información/método de la policía, lo que permitió poner al descubierto la identidad de Lizardo Márquez Pérez quien habiendo huido de Venezuela, se refugiara con identidad forjada en Miami y condenado en USA a décadas de cárcel. Fue la información/método la que permitió detectar vínculos con otro titular del Ministerio del Interior, Luciano Valero, de los hermanos Cuntreras Caruana, representantes y ágiles operadores de la original Mafia de Sicilia en Venezuela y su red de negocios nacionales e internacionales: Italia, Inglaterra, España, Francia, Canadá, USA. Fue la información/método la que permitió detectar tareas del español Florentino Carlos Fernández García con su socio el colombiano exDISIP/Servicios Especiales Adolfo Romero Gómez, alias “Metralleta Hidalgo” y asesor de la Unidad Especial de la Guardia Nacional al mando del general Ramón Emidgio Guillén Dávila, en el financiamiento y exportación a USA de cargamentos de cocaína; capturados/condenados por servicios de policía, el primero en España y el segundo en USA. Fue la información/método la que puso al descubierto las labores de reciclaje de drogas de la banda Manzopol bajo el amparo protección del Ministro de Justicia José Manzo González. Fue la información y el método lo que permitió el seguimiento de las actividades criminales del capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín, luego de las matanzas de civiles desarmados al mando del componente militar con su socio y jefe del componente civil Henry López Sisco; diez operaciones que comenzaron con Cantaura, Yumare, continuaron con Los Amparitos y El Amparo; para luego de ocho (8) nuevas operaciones de exterminio y cien (100) asesinatos, quedar a la descubierta la verdadera operación de despeje de zonas territoriales para la creación del corredor seguro para la cocaína; la de Ramón Emilio Rodríguez Chacín asociación con las FARC en tráfico de cocaína, secuestros y negociados para liberación de rehenes disparada y acelerada luego de su designación oficial como enlace directo entre Hugo Rafael Chavez Frías y el Secretariado de las FARC; a pesar del auto de detención dictado en su contra por el juez militar del Táchira Angel Edécio Zambrano Chaparro, el expediente rápidamente le fue arrebatado de las manos por orden expresa de Jaime Lusinchi y trasladada la causa a otra jurisdicción; sigue libre y hoy es gobernador electo en el estado Guárico.

[ii] El mismo quien en funciones de MiniInterior, el once de abril de 2002, desde su despacho, por celular, una y otra vez le ordenaba a los francotiradores desplegados en azoteas y en Puente Llaguno: “… bájame otra mano de cambur…”. 19 manos de cambures bajaron; 19 fueron los civiles desarmados que asesinaron bajo precisas órdenes de Ramón Emilio Rodríguez Chacín, la mayoría, con disparos de fusil en la cabeza.

[iii] Dirección General de Estadísticas 1871, Primer Censo de Población 1873, Oficina Central de Estadísticas e Informática 1978, Instituto Nacional de Estadísticas 2001

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