Avasallamiento, y es a la “Vinagreta” II/II

 

Artífices: Carlos Andrés Pérez Rodríguez, Rafael Antonio Caldera Rodríguez, Hugo Rafael Chávez Frías

 

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 16/07/14

@rarmuz

  • “… ¿Necesidad? Palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición…”

Emanuel von Geibel (1815/1884)

En esta segunda parte, siempre desde la misma limitada y empírica perspectiva de la Seguridad de Estado, corresponde armar el complejo de lo que está a la vista, ese silenciado enigma de la derrota de Venezuela y el derivado control que sobre ella ejerce hoy Cuba.

Esta derrota se edificó, como veremos, en siete períodos de gobierno, ejercido por los tres más importantes personajes de la Slide4trama:

  • Carlos Andrés Pérez Rodríguez, lapsos 1974/79 y 1989/93;
  • Rafael Antonio Cardera Rodríguez, lapsos 1969/74 y 1994/99;
  • Hugo Rafael Chávez Frías, lapsos 1999/2001, 2001/07, 2007/12.

Abordamos los tres citados puntos finales de la nota:

  1. Un coctel de incompetencias
  2. Un complejo de sostenidas y continuadas acciones bélicas
  3. Un proceso de avasallamiento

I El cóctel

En el curso de esta larga y tenebrosa jugada; justo en la fase preliminar o preparatoria de la reversión político–militar para sustentar esa victoria de Cuba sobre Venezuela, se conjugarían y complementarían entre sí, las manifiestas incapacidades de unos y otros consecutivos jefes de Seguridad de Estado[i], con las estupideces en las alimentadas pretensiones de lideratos continentales; a lo cual, se agregarían, uno tras otro, los muchos resultados parciales de la sempiterna brutal –por sus efectos, criminal– banalización de la política y de lo político, donde, inevitablemente, se insertaron, cobijaron y operaron certeras, las venganzas individuales de encumbrados pichones más de caudillos que de dirigentes políticos, militares y hasta intelectuales venezolanos.

Historias de estupideces y de venganzas durante consecutivos años, de las cuales circunstancialmente, consciente o no, Fidel Castro Ruz hizo expreso y sostenido buen uso y que hoy, su hermano Raúl, cosechando los beneficios de la derivada desarticulación político–social y sobre la aquiescencia de quienes siendo responsables o herederos de aquello, prefieren olvidar y guardar saludable cooperante silencio frente a ese ilimitado y sin riesgos, ejercicio de un poder extra–fronteras sobre Venezuela:

Las majaderías

  1. De un Carlos Andrés Pérez Rodríguez (CAP), quien de novel político curtió y pulió sus habilidades aprendiendo como amanuense de Rómulo Alberto Betancourt Bello (RABB); con su ulterior personal trabajo político saltaría a dirigente, candidato y presidente. Acicateado por su expreso empeño de proyección internacional; coyuntura por cierto, certeramente alimentada por su sempiterno jefe de seguridad, el cubano Orlando García Vásquez[ii] (OGV).
  2. Éste, Orlando García Vásquez (OGV), el mejor agente en cubierta y el más eficiente topo en manos de Fidel Castro Ruz; entre las mejores manipulaciones de ese topo sobre CAP, caben recordar:

i.     La habilidad para mantenerse, superar, cimentar e incrementar su influencia sobre los factores de poder y de su ejercicio en Venezuela, durante todo el período de CAP como Ministro del Interior de Rómulo Betancourt y muy a pesar y por sobre todos los escollos dentro de AD, dentro de los servicios de seguridad y particularmente, de Erasto Fernández al frente de la Digepol.

Por sobre todo eso, para atornillar su poder de fuego, con la anuencia de CAP, logra importar desde La Habana vía Miami su creciente pandilla; entre otros, ese tropel de operadores clandestinos[iii] con los que organizaría y operarían con libertad sus cubanos desde las casas/bases “secretas” en Venezuela y el exterior.

Tanto para las mal llamadas operaciones de contrainteligencia, como para los negocios privados de uno u otro fuera el grupo; entre otras, las más rentables: la fabricación y venta de información; la creación de estructuras para la seguridad privada –desde empresas para transporte de valores hasta detectives privados, vigilancia y escoltas armados–; el contrabando de armas, municiones, explosivos; el tráfico de heroína y de cocaína y de paso, alguna que otra muy bien elaborada estafa a privados y fondos públicos.

ii.     La habilidad para mantener su capacidad operativa una vez fuera de gobierno, al negociar, en nombre de todos los cubanos radicaos en Venezuela, los acuerdos con Remberto Uzcátegui Bruzual, el principal hombre de seguridad del nuevo gobierno y representantes del ganador de las elecciones de 1.968, Rafael Antonio Caldera Rodríguez; en esos acuerdos, a cambio de no ejecutar actos terroristas contra intereses y ciudadanos venezolanos, dentro y fuera de Venezuela, el nuevo gobierno les mantendría a Orlando García Vásquez y su pandilla de cubanos, todas las prebendas de las que disfrutaban, bases de operaciones, fondos para operación y sueldos, credenciales, placas, vehículos, sistemas de comunicación y acceso a las bases de datos e informaciones, los cargos que ostentaban funcionarios su red de mediana y baja jerarquía. Es decir, con esta negociación con Copei, Orlando García Vásquez, el Topo de Fidel Castro Ruz y jefe de la banda de cubanos sembrados en función de los intereses de Cuba, mantuvo incólumes sus capacidad operativas con una ventaja adicional, no estaba en la obligación de rendir cuenta puesto que esas capacidades serían extraoficiales y en los gastos de Partida Secreta, no se llevan registros contables.

iii.     La habilidad para alejar a CAP y descartar de plano la Doctrina Betancourt y antes por contrario, convertir a Fidel Castro Ruz en su mejor aliado para la articulación y proyección internacional del liderazgo de CAP, latinoamericano en principio, extra–continental como derivado. De hecho, en el segundo período de CAP como presidente electo, Orlando García Vásquez, por expresa imposición de Fidel Castro Ruz, dirigió toda la operación para traerlo a Venezuela, como invitado especial y con todos los honores de jefe de Estado; fue el organizador, administrador de los recursos para la habilitación del aún no inaugurado Hotel Eurobuilding.

iv.     El 27 de febrero de 1989 (27F), convenció a CAP, cuando salían de Miraflores al aeropuerto y con destino a Barquisimeto, que lo que se había iniciado en Guarenas y extendido a la avenida Bolívar en Caracas, ya estaba controlado. CAP se enteraría de la gravedad del “Caracazo”, al final del día, cuando en horas de la noche, regresando de su viaje, en la ruta, la caravana presidencial debió maniobrar con destreza sobre obstáculos en la venida Sucre, para poder llegar al Palacio de Gobierno.

v.     Orlando García Vásquez, conoció y departió con Hugo Rafael Chávez Frías, cuando éste fue destacado a Miraflores; de hecho en las oportunidades que Hugo Rafael Chávez Frías fuera sometido a medidas disciplinarias y señalado por sus superiores por actos contrarios a la conducta militar profesional, como asesor y jefe de seguridad presidencial OGV, evitaría las consideraciones y las decisiones presidenciales que alteraran el curso regular de la carrera militar de Hugo Chávez.

Las venganzas de algunos notorios, que se dieron por llamar “Notables”:

  1. Entre otras, esa de Arturo Uslar Pietri contra Acción Democrática, por la detención, juicio y confiscación de sus bienes, luego del Golpe Cívico–Militar contra Isaías Medina Angarita,1945.
  2. La de Ramón Escobar Salóm contra Carlos Andrés Pérez, por haberlo destituido del cargo de Canciller 1977, estando en misión en el extranjero; precisamente, sería el titular de la Fiscalía General de la República, desde donde dirigió el enjuiciamiento y condena de CAP.
  3. La más certera de todas, la de Rafael Antonio Caldera Rodríguez, primero contra sus propios orígenes, jamás superaría el resentimiento –de hecho en su cumpleaños 83, su brindis lo hizo evidente– por un padre dipsómano quien saturado en una de sus tantas parrandas e ingesta alcohólica, al despuntar de un día, sería encontrado tirado, muerto en el zaguán de una casa en San Juan de los Morros; de allí que a partir de ese momento, su crianza pasaría a manos de la familia Lizcano; luego la venganza dirigida contra su propio partido Copei, por haberlo desplazado como líder único –indiscutido caudillo– una vez que entregó el mando en su primera presidencia y que, encontraría y expresaría su máximo momento y de acción política sobre Venezuela, con el discurso en el Congreso y una vez dominada la asonada militar de Hugo Rafael Chávez Frías el cuatro de febrero de 1992. El punto de arranque, de sus más eficiente maniobra anti–política, para la cruzada con “El Chiripero”, lo que lo llevaría de nuevo a Miraflores, para un segundo y nefasto mandato.
  1. Y esta última trascendental venganza que, cuando la historia se escriba, tendrá que ser reconocida como la más letal de todas las conocidas en toda la historia de Venezuela; ésta, la del propio Hugo Rafael Chávez Frías; el resentido, el marginado por su madre y criado por su abuela; origen de esas falencias, que con precisión fueron identificadas y convertidas en oportunidades políticas y finamente, manejadas, potenciadas, tutoradas y dirigidas personalmente, por el criminal Fidel Castro Ruz, tanto como parte principal para la articulación de su venganza como sobre y en expreso beneficio, de sus anunciados y conocidos objetivos bélicos–político en contra de Venezuela.

II La guerra

A cada quien asumir la tarea con su propia concatenación e interpretación derivadas de las afirmaciones del contralmirante; en esta nota, limitada al ámbito de la Seguridad de Estado, concentramos la apreciación en lo más trascendente y determinantes de todo este testimonio y tomando en cuenta, los dos extremos conocidos del eje de una ecuación bélica:

  • a) En un extremo, el principio de todo, lo expresado por Fidel Castro 1959, “… tu con tu petróleo yo con mi revolución dominaremos el mundo…” b) En el extremo opuesto, la continuidad con miras al objetivo final, lo afirmado por el ejecutor, Hugo Chávez, en 2006, “… para 2009 deben estar fuera del país el 70% de la clase media, al resto lo dominaremos con hambre y pobreza..” Lo trascendente de estos 48 minutos, está, justamente en la magna obra con la destrucción de las Fuerzas Armadas de Venezuela (FAN):
  • Fue el principal objetivo de esta etapa política de la guerra, tanto de Fidel Castro Ruz, como de su brazo ejecutor a quien entrenó, convenció, lo hizo su incondicional aliado y le asignó complementar la tarea de su venganza, Hugo Rafael Chávez Frías.

En el campo de la información interna, sobre la estructura funcional de la FAN, por años y desde la misma época de CAP –como ministro y luego como presidente dos veces–, pasando por todos y cada uno de los presidentes que le precedieron y sucedieron en el cargo, Fidel Castro Ruz estaba en posesión de todos los detalles necesarios a identificar y conocer al detalle, la vida profesional y privada de todos y cada uno de los personajes al mando de las fuerzas militares y más importante que eso, conocía al detalle las identidades, capacidades, falencias y especialmente, las debilidades, tanto de los mandos en funciones como de los cuadros de relevo generacional.

Pero quizás con lo que nunca contaría Fidel Castro Ruz y eso a defecto de conversaciones y acuerdos secretos al estilo de aquel de febrero de 1959 y de los cuales, hasta ahora no se tienen informaciones, fue con la política militar asumida y ejecutada expresamente por el recién electo para un segundo período, Rafael Antonio Caldera Rodríguez:

Ya el “pacifista” Rafael Caldera en su primer mandato (1969/74), había maniobrado para montar y cabalgar sobre la ya evidentemente derrotada subversión en Venezuela y en plena desbandada de líderes, comandantes y combatientes, le dio la vuelta política, convirtiendo esa desbandada en oportunidad y la asumió como su obra bajo el término, “Política de Pacificación”.

Una tarea que consistió en buscar, negociar y cooptar a los más renombrados “comandantes”, a quienes a cambio de hacer público el abandono definitivo de la lucha armada y su reincorporación a la lucha política no violenta, se les garantizó la no persecución penal, el perdón, indulto o sobreseimiento de las causas y la impunidad absoluta para todos sus crímenes; a cambio de ello, se les garantizaron pagos en efectivo; la entrega sin registros contables ni recibos firmados –Partida Secreta–, de sustanciales montos líquidos en moneda fuerte, seguido de pagos mensuales para la manutención propia y de su familia, de becas de estudios dentro y fuera de Venezuela; esa fue la continuada tarea de los Servicios Especiales al mando de Remberto Uzcátegui Bruzual.

Entre los más “hábiles y ágiles” operadores “anti–guerrilleros” sobre el terreno, estuvieron algunos cubanos de la misma pandilla de Orlando García Vásquez; Luís Clemente Faustino Posada Carriles “Bamby”, en especial. El detalle de esta muy particularizada “Política de Pacificación” de Rafael Caldera, es que a ningún de los jefe guerrillero ni a sus grupos de criminales, se les pidió e incautó el fusil, municiones, explosivos, ni el resto del parque militar, en especial, aquel que, en varios lotes, les había sido enviado desde La Habana.

Y el pacifista Rafael Antonio Caldera Rodríguez, a su regreso a Miraflores (1994/99), se inaugura con la captura del momento para una nueva oportuna manipulación política, la trascendente y definitiva, nueva “Política de Pacificación”; esa misma que, expresamente, le articularía un enorme y potente artificio explosivo –en el tiempo, evolucionaría como una enorme carga de profundidad–, en un seleccionado punto, el mas vulnerable de la sentina, si imagináramos a la Fuerza Armada Nacional como un poderoso portaviones; con ello, consciente o no, satisfizo con creces y a cabalidad, lo que le era necesario y le sería de máxima explotación a las necesidades bélicas de Fidel Castro Ruz:

i.     Rafael Antonio Caldera Rodríguez, en decisión de un Consejo de Ministros, no sólo indultó y dejó en libertad plena a Hugo Rafael Chávez Frías y a todos y cada uno de los oficiales superiores y subalternos que le acompañaron en los mandos para la aventura del cuatro de febrero (1992).

ii.     Rafael Antonio Caldera Rodríguez, reincorporó con todos sus derechos a la Fuerza Armada Nacional, a los rebeldes; tanto a los setecientos (700) oficiales superiores, medios y de línea que dirigieron; como a los siete mil (7.000) y tantos elementos de tropa que intervinieron en la asonada militar. El efecto directo de tal medida política, la refiere el gráfico testimonio de un general, referido en la entrevista:

  • “… no puedo comandar esta unidad porque tengo 120 rebeldes en el batallón y me sabotean mi labor de comando y tengo que callarme la boca…” (Carratú, minuto 28:00).

iii.     Una de dos, o Rafael Antonio Caldera Rodríguez, voluntaria y plenamente consciente de la decisión y en pleno uso de sus facultades, perdonó, indultó y reincorporó a la FAN a los rebeldes, a sabiendas de que con ello estaba en expreso decretando la muerte de las FAN a los ochenta y seis (86) años de su fundación o, muy por el contrario y simple, no gozaba de la capacidad física y mental, para comprender y asumir con propiedad lo que estaba haciendo. Y no sería porque dentro de su equipo de gobierno no existiera los alertas sobre el peligro, puesto que, como lo afirmara el contralmirante Carratú Molina, las recomendaciones de equipos de trabajo, fueron desechadas de plano, sin explicaciones. iv.

Una tercera posibilidad, es que de nuevo haya existido, por parte de un representante del reelecto presidente y de la cual no se tienen datos, una nueva negociación muy secreta con representantes de los intereses de los cubanos en Venezuela; al mismo estilo de la de 1968, con Orlando García Vásquez.

Variante

¿Dónde nos topamos con una variante en la dinámica de una guerra; entendiendo por ello la teorizada por múltiples estudiosos en sus más clásicos y conocidos conceptos?

En un hecho incontrovertible, para 2014, las fuerzas militares desplegadas en el teatro de la guerra, Venezuela, no tienen frente así, fuerzas equivalentes tanto en cantidad de efectivos, en mando, como en organización, equipamiento, métodos y capacidades de destrucción.

Capacidad de destrucción, fuera para desplegarla y exhibirla como mecanismo de disuasión, sea para su empleo efectivo contra oponente par en el teatro y para dispensar y aplicar a voluntad de sus mandos, toda una capacidad letal.

Esas unidades bélicas FANB, aún bajo mando superior de venezolanos, responden a los intereses de Cuba y han sido desplegadas, frente y en contra de una población civil totalmente desarmada.

Tiene que quedar suficientemente claro y sustentado el punto; una vez que Hugo Rafael Chávez Frías asume el mando supremo en Venezuela y comienza y termina la tarea que le fuera asignada por Fidel Castro Ruz, la destrucción total de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela (FAN), en la tarea, transforma sobre la misma estructura organizacional/funcional, con el mismo personal de oficiales generales, subalternos y tropas, dentro de las mismas instalaciones físicas y con los mismos y renovados equipamientos bélicos, creando las nuevas unidades de combate que denominó como Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) con nueva doctrina y como ha quedado suficiente e irrefutablemente claro, capacidad de combate que, responde a los intereses de Cuba.

En otros términos, la desaparecida Fuerza Armada Nacional, existió y servía a los intereses de Venezuela; la que la sustituye, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), fue creada, existe y sirve a los intereses de Cuba.

Resultado

Que las FANB, al sujetarse a los intereses de Cuba y sus representantes en Venezuela, están sujetas al mando y conducción de Cuba. En términos gráficos, la boca de los fusiles de la soldadesca –bajo el mando de oficiales generales, oficiales superiores, medios y de línea venezolanos y éstos bajo control y dirección de Cuba–, imprimieron un giro de ciento ochenta grados (180°) sobre el eje vertical de cada soldado, para apuntar hacia el interior de las fronteras de Venezuela –puesto que el enemigo está en su interior–, y directo a la cabeza de todos y cada uno de los habitantes del territorio.

Quizás no exista en toda la historia de la humanidad, de los ejércitos y de las guerras, un equivalente a esta elaborada modalidad con la cual, la paupérrima Cuba derrotó y hoy controla presente y futuro de Venezuela.

Indiscutiblemente

Con aquellos 700 oficiales rebeldes y las 7.000 tropas que Rafael Antonio Caldera Rodríguez, reincorporara a la FAN, en apenas cinco años Fidel Castro Ruz, ya no necesitó de más de guerrilleros, ni de más asaltos ni más batallas armadas.

Precisando, Fidel Castro Ruz logró, en el transcurso del segundo período presidencial de Rafael Antonio Caldera Rodríguez, neutralizando los mandos civiles –especialmente los dedicados a las tareas de Seguridad de Estado, el topo y los topos, sabían mucho– y a los mandos militares en ejercicio, hacerse de la voluntad y convirtió en aliados a la generación de relevo en formación y ubicada en los mandos intermedios, con mando directo sobre tropas.

  • “… Yo hablé con el Ministro de la Defensa Almirante Muñoz León… me respondió y que hacemos, esa una orden del Comandante en Jefe…” (Carratú, minuto 30:38)

Instaurado no sólo el objetivo que le resultaba indispensable a su venganza, por sobre ello, con esa destrucción de la FAN y la reorganización como FANB, en los días finales de su existencia, Fidel Castro Ruz, hoy observa orondo cómo Cuba, hace impune uso de la FANB como su ejército de ocupación desplegado en contra de la población civil desarmada.

Más aún y a los potenciales efectos ulteriores en instancias internacionales, los abusos y excesos, los asesinatos, las violaciones a los derechos humanos y las masacres y hasta los eventuales genocidios en los que incurran los efectivos de la FANB en sus operaciones contra la población civil desarmada, salvo muy elaboradas investigaciones y muy bien documentadas evidencias y controvertidas con afinada dialéctica y de difícil sustentación probatoria en audiencias internacionales, las responsabilidades por los crímenes de guerra, sólo podrán ser exigidas en cabeza de los oficiales militares venezolanos; los cubanos quedarían exentos de persecución penal.

Fidel Castro Ruz y todos sus mandos cubanos, jamás fueron llevados a juicio ante instancias internacionales por los crímenes de guerra en sus aventuras bélicas africanas –no existía la CPI ni el Estatuto de Roma–; y hoy en Venezuela, quienes fijan y ordenaron la ejecución de las operaciones, ni siquiera podrán ser denunciados, menos aún citados, mucho menos juzgados por los crímenes de guerra ejecutados por el ejército que comandan como fuerzas de ocupación.

III El avasallamiento

Así como el propósito de la acción militar es la guerra y mientras no haya derrotado al adversario se debe temer que éste pueda ser quien derrote; por tanto, la guerra no resulta ser la acción de una fuerza viva sobre una masa inerte porque la guerra será y deberá siempre ser, el choque entre dos fuerzas con iguales capacidades de destrucción.

Es decir, siguiendo al sociólogo Patricio Adrian Brodsky, en su análisis sobre las guerras de exterminio[iv]; habría guerra donde exista un acto defensivo y una resistencia activa pero, mientras no exista la resistencia activa y el acto defensivo – agregamos, con equivalencias en poder de fuego y capacidad de destrucción–, no podrá existir la guerra, puesto que, será otra cosa muy distinta: sería avasallamiento.

Metodología de la variante bélica

La definió la citada expresión de Hugo Rafael Chávez Frías en 2006, en la reunión con las fuerzas de ocupación a su mando:

  • “… Para 2009 el 70% de la clase media deberá estar ya fuera del país y para el resto de la población, pobreza y hambre serán los medios para dominarla …”

Que tal afirmación no haya tenido inmediata y adversa respuesta en la misma reunión o en ulteriores reacciones en lo militar, es evidencia gráfica del absoluto control logrado por Fidel Castro Ruz y mantenido sobre las FANB por los cuadros infiltrados en los distintos estratos jerárquicos, en permanente directa relación con los comisarios políticos cubanos destacados en Venezuela.

Por mencionar sólo algunos, comenzando por la programada destrucción de todo el aparato productivo, cuyo primer y más directo resultado es la destrucción de empleo; le suman en paralelo la entrega de armas a grupos civiles bajo el argumento de defensa de la revolución; la derivada inseguridad con un acumulado de no menos de 250.000 asesinados; la garantizada impunidad a los crímenes –por cada 100 sólo 3 sentencias condenatorias–; la crisis de los servicios básicos –agua potable, luz, aguas servidas, vías de comunicación–; una programada crisis sanitaria en cuanto a la infraestructura hospitalaria, equipamientos y existencia y suministros regulares de medicamentos; inflación más desabastecimiento alimentario.

Indiscutiblemente que tales medidas responden a políticas precisas destinadas al despoblamiento, al desplazamiento forzado de población, sin por tanto hacer uso de la capacidad de fuego de las fuerzas militares en masacres y genocidios; pero el efecto es el mismo puesto que, los primeros grupos humanos en adoptar la reacción esperada, son aquellos de los estratos calificados, los mejor formados, más experimentados, más audaces a los riesgos y mejor dotados para la creación de riqueza.

Es decir la política adoptada por Fidel Castro Ruz y ejecutada por Hugo Rafael Chávez Frías, está expresamente concebida para destruir a Venezuela y los venezolanos.

Lo demás en la afirmación de Hugo Rafael Chávez Frías, la pobreza y el hambre para dominar, es el inapelable derivado de ese programado despoblamiento puesto que en definitiva, el avasallamiento de lo que reste de población suficientemente empobrecida y hambrienta, la deja rendida, sometida a los designios del poderoso que tienen en sus manos y dispensará a su albedrío los medios para la subsistencia.

Resulta imposible imaginar, mucho menos comprobar la materialidad de esta derrota de Venezuela, sin las definitivas citadas obras “políticas” de un Carlos Andrés Pérez y de un Rafael Antonio Caldera Rodríguez.

Sin esas dos obras, no hubiese podido existir la victoriosa operación político–militar de Fidel Castro Ruz y jamás su ejecutor, Hugo Rafael Chávez Frías, hubiese podido tener a su mando una nueva fuerza militar integrada por venezolanos, para desplegarla y emplear toda su presencia, poder disuasivo y poder de fuego, contra la población civil desarmada.

Que ahora el tal Nicolás, el colombiano indocumentado, designado heredero de Hugo Rafael Chávez Frías, traiga a Venezuela a su maestro, a su entrenador y tutor en su época de alumno en La Habana, Orlando Borrego alias “Vinagreta”[v], para con sus consejos darle continuidad a la incompleta tarea por terminar para el control total de la población venezolana, no agrega más que una nota tragicómica, puesto que, dentro de la gran tragedia, un chiste.

Con este viejo enamorado de Ernesto Guevara de la Serna alias “El Ché” –tanto que dedicó su vida a servirle y luego a reseñar sus andanzas criminales en tres libros–, lo único que queda comentar, es que ahora el avasallamiento de la población, estará aderezado a la “Vinagreta”

 

[i] Citemos a tenor, sólo tres casos, tres personajes de la seguridad, de tres momentos de sus incompetentes Servicio de Seguridad de Estado; como queda en los hechos sustentado, convertida en una estructura disfuncional en el terreno de la geopolítica y de la cual se sirvieron sus cuadros de mando superiores, sin por tanto servir a los intereses presentes –en cada uno de sus momentos– y futuros del país:   Con Rómulo Betancourt, jamás Erasto Fernández llegó siquiera a comprender las responsabilidades puestas en sus manos; tanto, que ni siquiera estuvo en capacidad para conocer, interpretar y transmitir a los responsables políticos del país, lo que significaba un cubano manejando sin limitaciones la enorme cantidad de información privilegiada y, sobre todo, un sujeto con la suficiente influencia personal sobre Carlos Andrés Pérez Rodríguez, para hacer jugar a su favor y a favor de cualquiera fueren los intereses extranjeros, las decisiones de Palacio. Con Rafael Caldera, un Remberto Uzcátegui Bruzual, otro funcionario que tampoco jamás estuvo a la altura de sus responsabilidades; fuera desde sus inicios como Inspector General del CTPJ, luego como jefe de los Servicios Especiales, entidad organizada por el Ministro de Relaciones Interiores Reinaldo Leandro Mora, como mecanismo de transición, una vez que Caldera ganara las elecciones; lo fuera después, como titular de la Dirección de la DISIP; de hecho, consciente o no, sería quien entregaría mejores armas a Fidel Castro Ruz, con la creación de la División 51 de Contrainteligencia de la DISIP, al frente de la cual designaría a Luís Clemente Faustino Posada Carriles, “Bamby”, “Basilio”, quien junto con un compadre de Remberto, José Gabriel Lugo Lugo –otro de los cacareados expertos en seguridad de Copei–, quien junto con “Bamby” y su pandilla, fundaría la empresa privada ISICA; las mismas instalaciones desde donde se manejaría todo el complejo montaje tele–dirigido por Orlando García Vásquez, para traer a Venezuela y anular al opositor castrista Orlando Boss Ávila; compleja operación que culminaría con la voladura en vuelo de la aeronave CU–455 de Cubana de Aviación el 06/10/1976 –expediente criminal forzadamente traído a Venezuela por demandas personales de CAP con Trinidad y Cuba y las gestiones personales del abogado David Morales Bello–; después de la investigación, juicio y condena, la primera fuga y asilo de “Bamby” en la Embajada de Chile, seguido de la teatral entrega de Posada a Remberto y el traslado a otro penal; luego, la segunda y definitiva “fuga” de la Penitenciaría de San Juan de los Morros. El tercer director del Servicio de Seguridad de Estado, DISIP, Rafael Rivas Galdós, quien se hacía llamar Rafael Rivas Vásquez, otro personaje nacido en Nueva York, hijo de padres cubanos y, no por simple casualidad, estrechamente vinculado al topo Orlando García Vásquez y el resto de pandilleros cubanos. El mismo sujeto quien, al ser sustituido en el cargo, sacó de Venezuela y trasladó a su empresa privada en Miami, una copia completa de la Base de Datos de la DISIP.

[ii] Como ya ha sido comentado, Orlando García Vásquez (OGV), natural cubano y funcionario de la policía de Cuba, a partir de 1952, fue asignado por el presidente Carlos Prío Socarrás para la seguridad del exilado venezolano Rómulo Alberto Betancourt Bello (RABB) y quien, quedaría a cargo o bajo control directo del asistente de éste, Carlos Andrés Pérez Rodríguez; cuando Fulgencio Batista tumba a Prío Socarrás el 10/03/1952, el dúo de exilados venezolanos y su escolta, apresuradamente abandonarán la isla de Cuba y se radicarían en Costa Rica; allí, donde se consolidarían entre CAP y OGV, entre una y otra escabrosa aventura, los inquebrantables nexos entre el asistente CAP y el asignado escolta OGV

[iii] Los más conocidos y nombrados por sus “Operaciones de Contrainteligencia” o por sus “operaciones” nacionales e internacionales de otros géneros entre las se cuentan terrorismo, tráfico de armas, de heroína y de cocaína: Salvador Romani; Miguel García Montalvo “Mike Cabot”; Ramón Morales Navarrete “Monkey Morales”; Antonio “Tony” Canaves; Rolando Otero; Lazaro Rogelio Ugarte y de Bresselau; Luís Posada Carriles “Bamby”, “Basilio”; Rafael Rivas Galdós alias “Rafael Rivas Vásquez”.

[iv] “… en Auschwitz se inaugura un nuevo tipo de matanza, una que ya no necesita de justificaciones externas (políticas, religiosas, económicas), una cuyo fin es el exterminio total de un grupo de población sólo porque otro grupo dispone que es “nuda vida” (“vida que no merece vivirse”), en palabras de Giorgio Agamben… La construcción de ‘el otro’ como una ‘ajenidad irreductible’ es clave en el proceso de construcción de un genocidio… ‘el otro’ es un constructo a partir de la estigmatización de un grupo que, más luego, sufrirá un proceso que transitará desde la segregación (para destruir la posibilidad de desarrollar conductas empáticas entre victimarios y víctimas) hasta su total deshumanización…”

[v] Ayudante personal de Ernesto Guevara de la Serna “Che” en La Cabaña, al igual que Fidel y Raúl, también amarraba a los presos condenados al Paredón como Fiscal de Juicios Revolucionarios; fue el hombre de la economía que sepultó la industria del azúcar en Cuba.

Acerca de rriverom
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