Carta abierta a Antonio José Ledezma Díaz, Alcalde Metropolitano

Señor

Antonio José Ledezma Díaz

Electo Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano de Caracas

Su Despacho

Caracas 06 de marzo de 2014

Señor

RaúlCastroBandaPresidencialVenezuelaVerdaderamente asombrado, impactado, luego de leído y releído esas 411 palabras de su carta pública fechada en Caracas el día de ayer y que, supuestamente con su firma, dirige usted al general Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado y Primer Secretario del Partido Comunista de la República de Cuba.

Alcalde, no estoy en capacidad para saber si ese texto lo redacto y firmó usted de propia mano o si por el contario, en un amasijo de papeles oficiales sobre su escritorio, alguien lo redactó y se lo coló y sin leer ni entender la gravedad de lo que con ello materializa, usted firmó; si fuere ese el caso.

Usted como aceptado, indiscutido y reconocido dirigente de la oposición, que quizás por premura lo  firmó y su equipo lo hizo público, aceptémoslo; en todo caso, sea una u otra, el golpe y sus peligrosos y dañosos efectos son los mismos.

Para un paisano que salió muy temprano en su vida del pueblo y que no conoció ni se crió en la Esquina de los Perros en San Juan de los Morros, ha resultado cada idea, cada inflexión o expresión y cada reclamo de su texto, impactante, lacerante y hasta ofensivo hacia quienes orgullosos se perciben como –nacido en la puerta de los llanos–, llaneros.

Independiente de las irrefutables verdades que en cada uno de esos reclamos de su carta pública está contenido, permítame señor Alcalde, disentir también públicamente, de esa elaborada forma de humillación que significa demandar clemencia, consideraciones y favores del representante de un régimen extranjero invasor y quien hoy, ejerce el poder sobre Venezuela, justa y precisamente, sobre la misma conducta política herencia directa del “Sistema de Conciliación de Élites”, que ratifica y rubrica usted.

La única forma de “conciliación” con invasores, criminales, delincuentes y malandros, es sólo cuando éstos están seriamente sujetos al riesgo de muerte; cuando se les tiene firme la punta de una afilada lanza afincada en el cuello; el cañón de un arma en la nuca o una granada sin espoleta amarrada a la cintura; sólo así escuchan, sólo así, cuando sienten que el oponente está a la par, capacitado y dispuesto a una solución en los mismos términos y en respuesta a sus criminales desempeños.

A este invasor de Venezuela, jamás se le podrá considerar beneficiario de derecho alguno, se le expulsa con cualesquiera sean los medios que se tengan a mano.

Imperiosa es la necesidad pues, si ya, desafiados por los estudiantes, han desplegando el poder de fuego de las unidades militares y paramilitares y a mansalva están día a día masacrando a población civil desarmada; en los mismos términos de aquel once de abril del 2002.

Señor Alcalde, no puede usted alegar ignorancia de estos hechos criminales, menos aún, de toda la precedente historia de estos 20.000 días de guerra.

Una guerra que si bien comenzó cuando usted apenas llegaba a los cuatro años de edad, también es cierto que, luego, adulto ya, militaría y llegaría a ser reconocido líder, justamente, entre los cuadros dirigentes del mismo partido político fundado por el único civil nacido en Venezuela, Rómulo Ernesto Betancourt Bello,  quien durante toda su vida, enfrentó con todo y en todos los terrenos, las apetencias crematísticas del acomplejado pistolero y criminal, Fidel Castro Ruz.

Permítame recordarle, si lo ha olvidado, que esta guerra declarada por Fidel Castro Ruz contra Venezuela, la comenzó a partir de febrero de 1959 y luego que el recién electo presidente Rómulo Ernesto Betancourt Bello, lo humillara en privado negándose tajante a siquiera considerar aquella oferta: “… Tu con tu petróleo y yo con mi revolución, dominaremos el mundo…”; severo y dando por concluida, esa reunión privada de jefes de Estado.

Después, Rómulo Ernesto Betancourt Bello, lo humillaría de nuevo, primero en noviembre de 1963, cuando logró severos efectos internacionales, al acusarlo por ante la OEA de introducir toneladas de armamentos en el territorio nacional para fomentar focos guerrilleros en el país; luego, cuando de nuevo pulsa, golpeando drástico, sobre uno de los complejos de Fidel Castro Ruz y le envía aquel lapidario y directo mensaje: “… cuando Venezuela ha necesitado libertadores, los pare…”.

Rómulo Ernesto Betancourt Bello, le recordaba así, que Cuba ha sido el único país Latinoamericano, que no logró zafarse del yugo español con la voluntad, el riesgo y el esfuerzo de sus propios naturales; tuvieron que venir los gringos a partir de 1898, a patearle el trasero a los españoles y sería mucho después que le entregarían el gobierno de la isla a los cubanos.

Alcalde, no se ha preguntado usted por qué tanto ensañamiento; han sido 20.000 días de guerra que durante los tres primeros lustros, a plomo limpio, una y otra vez, en lo internacional, lo político, lo social y lo militar, le pateamos el trasero a todos y cada uno de los cubanos que Fidel Castro Ruz envió en cada invasión y a todos y cada uno de los venezolanos, que con razón o sin ella, ignorantes o no de las realidades bélicas en juego, se plegaron a los intereses del tal Fidel Castro Ruz y pretendieron asaltar y tomar el poder en Venezuela; fueron no menos de ocho consolidados asaltos y fracasaron unos y otros.

Y eso, a pesar de que el más eficiente agente en cubierto de Fidel Castro Ruz, el cubano Orlando García Vásquez, operó a su libre albedrío bajo la cobertura de ser oficialmente, el hombre de seguridad de Carlos Andrés Pérez.

Fuera esa guerra mediante el expediente del Golpe de Estado, intentado por oficiales militares venezolanos (1962, El Porteñazo, Manuel Ponte Rodríguez, Pedro Medina Silva, Víctor Hugo Morales; El Carupanazo, Jesús Teodoro Molina Villegas; Pedro Vegas Castejón; Héctor Fleming Mendoza, Octavio Acosta Bello.

Fuera con otra modalidad más directa bajo su control, desembarcando por las costas, poder de fuego al mando del famoso general de brigada Arnaldo Tomás Ochoa Sánchez (1967,  Chichiriviche;  Machurucuto, con Luben Petkoff Malec, Fernando Soto Rojas, Manuel Gil Castellanos, Pedro Cabrera Torres).

O fuera retomando la senda del Golpe de Estado en 1992, con Hugo Rafael Chávez Frías; luego con Hernán Evencio Grüber Odremán.

Guerra que durante este último lustro y luego que el acomplejado bastardo y humillado Fidel Castro Ruz, en su particular “viraje” –esta vez estratégico–, abandonando el campo militar, concentrara el esfuerzo bélico en lo político y lograra dominar y tomar el control a su antojo de Hugo Rafael Chávez Frías.

Llegado éste al poder en 1999, se inicia, primeramente, con el pensado, medido y sostenido proceso de destrucción institucional; comenzando por la famosa Constitución de cuatro distintos textos, siguiendo con la precisa anulación absoluta de las capacidades instaladas de policías y en paralelo, las militares –las de esas tropas que lo derrotaron una y otra vez–; con la promoción, en una y otra organización, de cuanto mediocre, mala conducta y último de promociones existiera; hoy, en el caso de los militares, tenientes mandando generales; generales que por cierto ya son algo así como 1.900 y que calificarían más bien, como piratas con charreteras.

Visto desde esta óptica, no se entiende Alcalde, cómo usted emite esta rogatoria, mientras los estudiantes a su manera y sin una dirección política pertinente y necesaria, arriesgan la vida contra tropas bajo el mando y conducción de los cubanos.

Cierto es que “… las decisiones fundamentales de nuestra patria sean finalmente resueltas con consideraciones ajenas a nuestra soberanía y que los intereses de Cuba estén primero que los más altos intereses de Venezuela…”

Cierto es que existe “… una transferencia inmensa en divisas…” que los cubanos “…  dicen pagar en bienes y servicios costosos…”

Cierto es que todo ello es “… para mantenerse en el poder y administrar con mano de hierro las penurias de la población cubana…”

Cierto es que Fidel Castro Ruz y los cubanos “… manejaron información privilegiada sobre la enfermedad y fallecimiento del Presidente Hugo Chávez…”

De hecho, una vez que lograron el suficiente control sobre Venezuela, decidieron su eliminación física para substituirlo por un monigote o como usted lo dice: “… que esa circunstancia fue alevosamente aprovechada para imponer un heredero inexplicable…”; ese es el tal Nicolás; el que se hace llamar Nicolás Maduro Moros.

Nadie puede negar la certeza y precisión en su carta pero, son esas, precisamente, las que demandan respuestas políticas de una dirigencia que asumió el papel de oposición.

En esa misma oposición en la que usted como dirigente tiene y debería estar a la cabeza, enfrentando con fuerza, firmeza y decisión y a riesgo de todo, al invasor cubano y sus secuaces nacionales y extranjeros; no adulándoles.

No puede usted, Alcalde, dirigente de una pretendida oposición, dar demostraciones públicas con este tipo  o modalidad humillantes de expresiones.

Humillantes tanto para el gentilicio, como desmoralizante para quienes fuerza opositora, con estudiantes a la cabeza, ya no tienen vuelta atrás.

Mucho menos, para rogar así de esa inusitada forma, al jefe de los invasores; pidiendo conmiseración o consideraciones humanitarias sobre una legítima reacción de rebeldía por la conculcada libertad.

Pretensiones y acciones por la libertad y soberana de un país y para expulsar definitivamente del territorio y del poder de facto, a todos estos usurpadores extranjeros.

Desmontar el andamiaje de rebeldía ciudadana en curso, entiéndalo, no significará jamás la paz y seguridad para cualquiera sea el opositor, estudiante o no.

Lo único que se ganará con un eventual repliegue de las fuerzas en rebeldía, será el tiempo que necesita el invasor y sus huestes para el exterminio de la desafecta población civil desarmada; uno a uno serán capturados los opositores y de allí en adelante, a los parapetos de juicios y a la instauración de algunas variantes y modalidades de “Pelotones de Fusilamiento”.

Algunos opositores, los más decididos o que tenga mejor suerte, morirán rápido, un tiro en la nuca; los otros, en su gran mayoría, darán con sus huesos en una cualquiera ergástula o en habilitados Campos de Trabajo o “Gulag”.

Eso es lo único que le garantizará al invasor cubano y a sus representantes en Venezuela, la consolidación y permanencia al mando y control de los venezolanos.

Si bien los Castro se juegan permanencia en el poder en Cuba y la existencia material de ésta, sólo con la garantía en la continuidad del subsidio de trece mil millones de dólares americanos por año, más los cien mil barriles diarios de petróleo de los cuales, para su beneficio, coloca y vende en el mercado 50.000, lo que se está jugando Venezuela es mucho más que eso; es su propia existencia como nación soberana y a la par del conjunto de reconocidas naciones en el mundo.

Alcalde, a pesar de las experiencias, buenas o malas, de aquella otrora conciliación entre élites, el país no es el mismo, por tanto, no a una nueva conciliación, menos aún, con los invasores cubanos y sus representantes, el tal Nicolás a la cabeza y su brazo ejecutor de las matanzas de civiles, Miguel Eduardo Rodríguez Torres y Diosdado Cabello Rondón.

Sin otro particular

Rafael Rivero Muñoz

Comisario General

Acerca de rriverom
http://www.home.earthlink.net/~accioncivica/ http://twitter.com/#!/rarmuz

2 Responses to Carta abierta a Antonio José Ledezma Díaz, Alcalde Metropolitano

  1. Teresita Hernández dice:

    VENEZUELA SOBERANA!

  2. ana elisa hougaard dice:

    Resistencia, tenemos que recuperar la soberanía.

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