Descrita como una “desestabilización psicoemocional” (I/II)

Oscar Schemel pone el tempo técnico para masacres previstas en los acuerdos de La Habana

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 030314

@rarmuz

  • “… La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran…”

Paul Valéry (1871-1945)

Diapositiva1En Venezuela estamos presenciando las ejecutorias de una planificada masacre de civiles desarmados, en beneficio de intereses extranjeros.

Se trata del desarrollo de una letal operación político–militar, ejecutada en los mismos planificados y sistematizados términos de aquella del 11 de abril de 2002 (11A) y que, hoy, a estas alturas de las matanzas de civiles iniciadas el 12 de febrero de 2014, materializada en ella la sistematización, transita ya con muy firmes zancadas por la senda del genocidio[i].

Si alguna duda pudiere haber existido en cualquiera sea el deudo, la víctima, el ejecutor o el observador, sobre el cómo, el para qué y el qué se está jugando Cuba con esta sistematizada y letal represión contra civiles desarmados, el licenciado en Comunicación Social, Sociología y presidente de la empresa Hinterlaces, Oscar Schemel, en su papel de vocería del Terrorismo de Estado y asumiendo los aires de docto en Psy–War, lo resumió por el canal oficial VTV y en beneficio de solucionar estas imprecisiones.

infamiaconnombreEl Acuerdo de La Habana

Y en esa su precisa intervención, en tiempo y espacio, Oscar Schemel dibujó el tempo o compás para la melodía de esa trascendente reunión presidida por Raúl Castro, a la que asistió Hugo Rafael Chávez Frías con su Estado Mayor Militar y para letra del Plan discutido, decidido y redactado, ese mismo lunes nueve de marzo de 2012 en El Laguito.

Allí, donde se desarrolló El Cónclave de La Habana y que sintetizara de viva voz en aquellos sus 16 vocablos, el proponente venezolano, el general en jefe Henry de Jesús Rangel Silva; para aquel momento, brazo militar ejecutor de Hugo Rafael Chávez Frías, como titular del Ministerio de la Defensa; fueron sus palabras:

  • ParamilitaresVIIIGNB04034“… precipitar al país a un estado de conmoción para sobre ello tomar y asumir el poder…”

Lo ilustra el licenciado Oscar Schemel:

“… lo que hace falta es dirigir un proceso de acumulación de angustias que genere una neurosis…ParamilitaresVGNB04034

  • … Venezuela vive un plan de ‘desestabilización psicoemocional’…
  • … acentuar la angustia y generar respuestas irracionales que conduzcan a una guerra civil…”

Guerra Civil[ii]

Para aceptar como válido el concepto expuesto por el experto licenciado Oscar Schemel, sería necesario que, en tiempos y espacios físicos, pudiésemos conocer y aislar neta y técnicamente, por lo menos, a dos de los enfrentados contendientes.

Perfectamente diferenciados uno del otro tanto en sus objetivos políticos y en los desempeños militarmente definidos, como en sus comprometidas capacidades para la destrucción; en las características de sus equipamientos bélicos y en el poder de fuego equivalentes entre uno y otro, desplegados éstos sobre el teatro y operante contra los oponentes; además,  en cuanto a sus diferenciados apoyos internacionales, si fuere el caso

Conocidas, anunciadas, declaradas y evidenciadas las voluntades para el exterminio del contrario y que, además, claramente, sin lugar a ninguna duda, ambas fuerzas destructivas existieran y estuvieren operando al mismo momento y sobre este mismo seleccionado teatro de guerra: Venezuela.

¿O política genocida?

QuieOrdenaDispararY aquí comienzan las radicales diferencias; las que distancian con diáfana nitidez, la pretendida situación de ese alegado concepto de guerra civil, de lo que realmente está en ejecución en Venezuela bajo el mando intermedio del cucuteño Nicolás –quien se hace llamar Nicolás Maduro Moros– y de sus subalternos, los jefes máximos de las unidades y ejecutorias bélicas de una aliada y concitada triada de fuerzas en combate, bajo el mando y la conducción de un único jefe de un único bando armado y combatiente.

Bando que exhibe, aplica y usa sin limitaciones, su poder de fuego contra civiles desarmados; por cierto, con una muy bien pensada y especial característica en la división del trabajo; como pinza para su desempeño táctico, bajo mando y conducción directa de los subalternos del tal ParamilitaresLaraGNB040314Nicolás:

  1. El mayor general Miguel Eduardo Rodríguez Torres, Ministro del Interior y jefe máximo y absoluto de todas y cada una de las unidades Administrativas y jurídicas o para–jurídicamente oficiales del régimen, que operan en una de las puntas de la pinza: Ejército, Policías y las para–oficiales Milicias.
  2. El teniente retirado ascendido a capitán –también retirado– Diosdado Cabello Rondón, presidente de la Asamblea Nacional y jefe máximo y absoluto de todas y cada una de las unidades armadas paramilitares del régimen, que operan en y desde la otra punta de la pinza: PSUV, Colectivos Motorizados y las bandas de delincuentes.

Oponente civil desarmado

No existen en lo absoluto sobre este designado teatro y desempeño de guerra de y en Venezuela, una fuerza u organización político–militar, con equivalentes capacidades, organización, estructuración, mando y conducción, comparables a las citadas como oficiales y oficiosas del régimen.

Por tanto, no se podrá aceptar jamás como válido el concepto de guerra civil que emite el experto Oscar Schemel; ni tampoco podrá éste o cualquiera otro fuere el experto, alegarlo, probarlo controvertidamente y validarlo en audiencia pública y frente a cualquiera fuere el tribunal, nacional o internacional.

Ello, puesto que el desempeño bélico del régimen, se ha orientado y está orientado desde sus orígenes, no a la confrontación contra fuerzas, capacidades de destrucción y poder de fuego equivalente, sino al ataque contra una población civil desarmada, con pretensiones de exterminio contra un estigmatizado oponente; y son éstas, unas prácticas genocidas sobre y en contra de esa población civil desarmada.

Visto dos de los puntos, tanto el plan de La Habana diseñado en 2012, como las pretensiones del experto Oscar Schemel por desviar la verdadera identidad de los “falsos positivos”[iii].

Sigue

Queda para una segunda parte, el trascendente tercer punto; el del desempeño sobre el terreno de una de las puntas de lanza de este Terrorismo de Estado; las fuerzas paramilitares cuyas primeras dotaciones en armas y pertrechos bélicos, precisamente, fueron organizadas y suministradas a partir del año 1999, de propias manos, por la actual pareja presidencial: Cilia Flores y Nicolás Maduro Moros.


[i] Genocidio es el exterminio sistemático de un grupo social. Delito internacional que se materializa con uno cualesquiera de los actos ejecutados con el objeto de  destruir de forma total o parcial, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, mediante actos voluntarios que comprenden desde las matanzas y las lesiones graves intencionales a la integridad física y psíquica de los miembros del grupo, hasta el sometimiento a unas condiciones de existencia que conduzcan a la destrucción física total o parcial del grupo, a su exterminio. (Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, 1948; Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, 1998-2002).

[ii] Confrontación armada, guerra, entre fuerzas equiparadas, más o menos equivalentes en capacidades de destrucción; tanto en financiamiento, equipamiento y encuadramiento, como en los desempeños de mando y conducción; uno y otro bando, representando los intereses de dos grupos políticos contrarios y enfrentados sobre un mismo territorio, entre dos o más grupos de habitantes de un mismo lugar, ciudad, pueblo o comunidad, en defensa de sus alegadas posiciones ideológicas e intereses contrapuestos y con la eventual intervención de intereses, capacidades militares, financiamientos y despliegue sobre el seleccionado teatro de guerra, de unidades militares extranjeras de distintos países y de individualidades y grupos voluntarios civiles que se declaran en apoyo de uno u otro bando.

[iii]  Selección, captura, traslado a un habilitado escenario, asesinatos de civiles y siembra de armas, para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate y en el marco de reales o supuestos conflicto armados. Se asume este concepto, en las mismas sistematizadas condiciones y para los mismos fines de aquellas operaciones militares iniciadas durante el gobierno de Luís Herrera Campins con la Masacre de Cantaura (oct.1982), Cutufí (sep.1983); que serían reactivadas durante el período de Jaime Lusinchi, primero con Yumare (may.1986) y luego con la creación del CEJAP, se dispara en una seguidilla de masacres ejecutadas contra civiles desarmados y que van desde las siete operaciones conocidas como Los Amparitos (ene.1988) a El Amparo (oct.1988); fueron operaciones criminales de exterminio bajo el mando directo sobre el terreno, del capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín por la FAN y del comisario Henry López Sisco por la DISIP. Como ya ha sido referido en notas anteriores, sobre esas operaciones de despeje de áreas territoriales, se construiría el Corredor Seguro par la Cocaína, dentro de los acuerdos de asistencia comercial y financiera mutua, entre el Secretariado de las FARC y el presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

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