Político es el problema, las soluciones son políticas, no jurídicas

Lo jurídico en exclusivo señala el camino a una solución, de problemas jurídicos

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 19/10/13

@rarmuz

  • “… El idealismo aumenta en proporción directa de la distancia que nos separa del problema…”

John Galsworthy (1867-1933) E

A tenor de tantos depurados y sesudo análisis jurídicos de la política en Venezuela; uno de los últimos leídos, obliga a un comentario.

Uno de quien no ha trabajado, ni se ha entrenado y menos aún experimentado en otra materia distinta a aquella del área de la policía y de la seguridad pública.

EsPolíticoEl problema en Venezuela no es jurídico.

Como se ha sostenido en más de tres décadas en los medios que han tenido y tienen a bien publicar opiniones de no expertos –u otros “ólogos”– y en las múltiples notas en canales electrónicos sin haber sido refutado.

Ese particular ángulo del tema es un ámbito que se niegan a considerar los opinantes de o por oficio; por tanto, no ha sido, no es ni será discutido.

Lo substancial

El problema es eminentemente político y en consecuencia y en función de sustentar el punto en comento, se observarán y citarán cuatro opiniones de cuatro reconocidos, indubitados y permanentes imágenes, voces y plumas de la rutina y de la vida política venezolana contemporánea; la del siglo XX y XXI.

Para no irse por las ramas, poner una fecha que coincidiendo en espacio, sin embargo se limite y sintetice en el tiempo a esas terminologías y a las expresiones en esos sus escritos y declaraciones públicas que –”pragmáticas”– actualizamos evitando las teorizaciones.

Expresiones políticas tomadas, si bien a partir de la salida del poder de Marcos Evangelista Pérez Jiménez en enero de 1958, las actualizamos cronológicamente a los momentos finales y en el después de la muerte del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías y ahora del designado heredero y proclamado cucuteño Nicolás Maduro Moros.

Un término, un efecto

1. Afirma Ramón Guillermo Aveledo (Barquisimeto, Lara), doctor en Ciencias Políticas, abogado, político, profesor e intelectual venezolano e indiscutido vocero oficial de la “Mesa de la Unidad Democrática” (MUD):

La nacionalidad de Nicolás Maduro Moros, resulta: “… irrelevante…”

2. Henry Lisandro Ramos Allup (Valencia, Carabobo), político y abogado, Secretario General de Acción Democrática (AD) y otro indiscutido e indiscutible vocero oficial de esa vieja, conocida reconocida tolda fundada por Rómulo Betancourt; éste por cierto, a ese alto nivel de dirigencia política, el único si se quiere, quien en vida le hiciera frente al genocida Fidel Castro Ruz.

pide: “… pasar la página sobre legitimidad de Maduro…”

3. Afirma Teodoro Petkoff Malec (Bobures, Zulia), ex guerrillero, economista, político, fundador del MAS y director del diario Tal Cual; activo hombre de la políticas antes, durante y después de Pérez Jiménez:

“… discutir sobre nacionalidad de Maduro es completamente intrascendente…”

4. Para Eduardo Fernández, (Caracas) abogado, polìtico, presidente de la Cámara de Diputados 1968, candidato presidencial 1988, presidente de Democracia Cristinana Internacional y actual presidente del IFEDEC –lo que queda de lo fundado por Arístides Calvani y quizás  único ente de estudios político–partidista activo–, ese asunto no reviste importancia puesto que en sus declaraciones en los medios, opiniones y escritos, el asunto:

“… no reviste importancia…”

Concretando

¿Qué se materializa con este evidentemente evadido tema de la nacionalidad del cucuteño Nicolás Maduro Moros, en imagen, voz y pluma de cuatro principales dirigentes?

1. La actualizada consistencia en el tiempo de la primera de las tres determinantes característica de la política venezolana; si bien quizás a partir de 1811, materia para historiadores, pero que, definitivamente, se ha consolidado, está vigente y es determinante a partir de 1958; son esas tres sintetizadas habituaciones políticas:

  1. La evasión al conflicto; quizás las más depuradas expresiones estén contenidas en las reuniones de Nueva York (1957) que luego se materializan en la quinta Punto Fijo (1958), con lo que Juan Carlos Rey denominó: “… Un sistema de concertación de élites…”.
  2. La ley del menor esfuerzo; ningún dirigente o cabeza de partido o de organización alguna, gobierno en forma preeminente, dispone, ni tiene el tiempo ni la disciplina y disposición anímica, la formación –o quizás empujados por esos apuros que les imponen la premura de sus asesores, subalternos y las noticias–, para entrar en los pormenores de los tan estudiados, investigados y elaborados informes sobre una u otra sea la materia que ellos mismos han solicitado a su tren subalterno; sólo quieren síntesis en no más de una página, máximo 1.500 caracteres, de los cuales sólo leen titulares; una grave confusión entre lo que es noticia –esa que les mantiene en permanente vigilia y angustia casi existencial– y lo que es información técnica –que impone disciplina; además de tiempo para la lectura, tiempo para pensar; y pensar duele, causa cefalea–; lo primero será para titulares y eso es materia de medios y lo segundo, el verdadero corazón del gobierno del tema del cual se tratare y que les acicatea.
  3. La ausencia de rendición de cuentas; esta es quizás la que siendo la última en el orden lógico de secuencia, resulta la primera en el orden de importancia puesto que, es la determinante básica de las otras dos; a quien no se le pide cuenta y tampoco está formado ni organizado para rendirla, ¿que puede importarle asumir riesgos y menos aún dedicar tiempo y esfuerzo?.  Nadie pide cuenta, nadie la rinde y esto, en una pirámide jerárquica de mando y conducción, viene a resultar, justamente, el comienzo del fin de una sociedad y que será tratado en otra nota.

¿Sociedad?

Y es precisamente, la negación, la no sujeción y contravención a los términos que pauta la Constitución; eso ha sido desde la primera de 1811 a la actual –por cuya aprobación no votamos–; la número 26 que define el comenzar y recomenzar, hasta innovar, pero nunca ejecutar.

Términos, como queda suficientemente comentado y documentado, que son letra muerta para la “dirigencia” opositora o no, puesto que resulta irrelevante, es intrascendente; tanto que debemos pasar la página y que no merece comentarios alguno en los más importantes voceros de esto que, rimbombantes se presentan después de 1958 y ante los ya hoy moradores de este territorio –que no ciudadanos–, como dirigentes.

Una sociedad existe, si está sujeta en el estricto sentido del término y sin artificios dialécticos, a las pautas de un contrato convenido, acordado y firmado entre las partes y si ese contrato no es la referencia de la comunidad que aglutina y rige, ¿a cuál otro se podrán referir uno u otro sea, o todos estos dirigentes en comandita, para sustentar que vivimos en sociedad?

Si para esa muestra en cuatro representantes de la “dirigencia”, opositora o no, la inobservancia de la Constitución entonces resulta, irrelevante, intrascendente, de pasar la página y no digna de comentar, entrar en algunas elaboradas y certeras disquisiciones jurídicas, en la praxis es zambullirse y llevar la política al terreno de esa citada y eternizada discusión sobre el sexo de los ángeles.

Concluyendo

Olvidemos alegaciones patriotas o patrioteriles; los que dicen “tener patria” que la disfruten o se la coman, es de su entera responsabilidad.

Pero los que pretendemos ser ciudadanos y ejercer ciudadanía, no estamos en la onda patriótica.

Por inobservancia o letra muerta del “contrato social”, la Constitución, estamos frente a la cada vez más dramática disyuntiva de haber sido convertidos, por la dirigencia en gobierno y oposición, en simples moradores de un territorio cada vez menos extenso.

Un territorio, Venezuela, hoy bajo el control de un cucuteño y sus “Camisas Verdes”; esas tropas oficiales y oficiosas; las tropas de ocupación que dirigen sin limitaciones, los intereses de los hermanos Castro y de Cuba.

Político es el problema en Venezuela y las soluciones son del ámbito de la política y en manos de la voluntad –con V y con B– de los políticos.

La solución no está en manos de juristas o de planteamientos jurídicos puesto que, lo jurídico en exclusivo, señala el camino a una solución de los específicos problemas jurídicos y en todo caso, sujetos a la capacidad y a la voluntad en el desempeño del profesional en cada caso.

Acerca de rriverom
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