Ministros con la misma M de mediocres

Cuba y su gobierno empujan a las Universidades hacia el mismo despeñadero de PDVSA

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 300513

@rarmuz

  • EdiciónDeUnClásico 1953“… En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima…”

Joseph Heller (1923-1999)

Se percibe sin mucho esfuerzo, cómo la criminal receta aplicada por la vía de Hugo Rafael Chávez Frías para “tomar la colina” de PDVSA[i], ha sido ajustada a momentos y circunstancias.

Está hoy en juego de nuevo para tomar, esta vez, una tras otra, las colinas de todas y cada una de las Universidades.

Cerradas éstas, el objetivo preciso de la operación ordenada a Nicolás Maduro, se acabó con el problema no sólo de las Universidades, también de los profesores, de los empleados y de los obreros; de los jubilados, de los pasivos laborales y, muy especialmente por derivado, el de los estudiantes.

No más críticas, no más disentimientos públicos, no más concentraciones, no más protestas.

De ayer a hoy

Para el observador común, simple morador de un territorio y no ciudadano, lo más enervante de esta repetida dinámica en el tratamiento del Estado para los asuntos universitarios, está en los hechos:

Las puestas en escena y las derivadas ejecutorias, por años, han estado y siguen estando en las manos de propios y destacados miembros de las universidades –ucevistas como se designan y conocen en su mayoría–; personajes educados en y por los mismos centros universitarios sujetos a la desatención y al ya brutal hostigamiento del Estado.

Ministros entran y ministros salen de una y otra cartera de la Administración, especialmente las de educación superior; ministros en su mayoría diplomados con más de 20 o 25 años de educación formal, con diez y hasta más años de actividad en una y otra rama del saber.

No es sobre ignorantes o marginados, es sobre esos diplomados y experimentados ministros, que ha descansado y descansa esa tarea; la de llevar adelante la particular “política universitaria” de uno u otro gobierno.

La novedad del actual

Se resume al vocablo recién patentado por un recién electo gobernador, ya en funciones; el novedoso y aristobuliano verbo “desfaratar”: “… Es el momento de ‘desfaratar’ las gobernaciones y alcaldías…”.

Ayer recordamos de viejas informaciones, la de un presidente electo y en funciones, quien como forma de venganza por la apertura de un  expediente administrativo por presunto plagio en tesis de grado –expediente que, pareciera, no pudo sacar y por tanto duerme en los archivos–, se ensaño desde el Ejecutivo; cerro la Escuela Técnica que funcionaba en los terrenos de lo que hoy es la Facultad de Ciencias; luego ordenaría a las fuerzas de seguridad el allanamiento de la Universidad Central, tanques militares incluidos.

Y, como aseguró Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes: “… Cuando los abusos son acogidos por la sumisión, no tarda en convertirlos en leyes la potencia usurpadora…”.

“Desfaratar” las universidades

Hoy el asunto escala a mucho más drásticas medidas destinadas en expreso a silenciar toda disidencia en cualquiera sea la actividad en el territorio de Venezuela.

Que un iletrado marginado doblando la cerviz estire la mano para recibir dádivas de uno u otro sea el representante del Estado, pese a lo humillante, pudiere eventual y circunstancialmente ser observado sin mayores aspavientos, mas jamás tolerado.

Pero que, lejos de sutilezas, a un colectivo profesional universitario lo cual implica que en cada uno de sus miembros se pisotea el esfuerzo personal y se mancilla la dedicación al trabajo –cuando menos 25 años de educación formal, más años de experiencia en la transmisión de conocimiento sobre una u otra especializada tarea– y que sobre ello y a pesar se le imponga y este colectivo se deje imponer el mismo tratamiento que al iletrado de marras, ha sido es y será la máxima e inaceptable aberración puesto que, sobre eso se ha consolidado el circunstanciado camino que ha ido liquidando a la Venezuela que conocimos seis lustros atrás.

15 mil millones en chatarra militar

Para el año 2011 Venezuela había acumulado 15 mil millones de dólares americanos malgastado en las compras de chatarra militar en estos últimos tres lustros; durante ese mismo lapso, las universidades venezolanas han estado sujetas a sobrevivir con presupuestos reconducidos una y otra vez.

Salvo excepcionales e individualizadas opiniones, no recordamos que las universidades, como colectivo, hayan levantado la voz con la suficiente fuerza y contundencia, que haya obligado al Ejecutivo a brindar explicaciones.

¿Dónde está la falla?

La Asamblea Nacional, el TSJ, la FGR, la CGR y cualesquiera sean los entes de la Administración del Estado al cual se pueda hacer mención en una cualquiera circunstancia, están todos en manos de universitarios salidos, precisamente, de las mismas aulas; sin embargo, no pareciera que el tan citado espíritu o pertenencia ucevista o de cualesquiera fueren los otros centros de estudios, hayan tenido la más mínima expresión.

Antes por el contrario, sobre una variante de ventaja comparativa, de una u otra forma desde uno u otro cargo, además del silencio, las ejecutorias materiales de cada uno de esos reconocidos universitarios, han sustentado la política universitaria del Estado.

¿Y qué de esa ventaja comparativa?

El más conocido, clásico y sintetizado ejemplo en Venezuela, queda plasmado en esta expresión popular que parodiamos:

Siempre serán menor el esfuerzo y mucho mayores las ganancias, las que resultan del afanoso halar esféricas a la sombra, que de doblar el lomo sobre una lacerante escardilla y al sol.

Afirmó una vez Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais  (1732–1799): “… Siendo mediocre, pero a fuerza de saber humillarse, se alcanza todo…”

Conclusión

En definitiva fueron, son y seguirán siendo ministros que se juramentan con la misma “m” con la que se escribe  mediocre, malandro, marginal, mendigo y es sobre uno u otro sea el vocablo, que la potencia usurpadora, Cuba y su gobierno, están ahora empujando a las Universidades hacia el mismo despeñadero de PDVSA.


[i] “… nosotros tenemos aquí ya casi 4 años y no hemos podido tomar la colina de PDVSA. ¿Cómo podía aceptar yo ser presidente de un país, Venezuela, y que aquella vieja PDVSA, donde yo, presidente, no podía siquiera mover un gerente, nada. Entonces yo dije, vamos a tomar esa colina cueste lo que cueste…”. Eleazar Díaz Rangel la reseña de las confesiones de Hugo Rafael Chávez Frías, en Venezuela.gov.ve.

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