Presos políticos de Hugo Chávez: En estado de indefensión

Una errada defensa que no ha sido, no podrá ser ni será jamás, jurídica

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 220213

  • “… Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear…”

Mohandas Karanchand Gandhi (1869–1948)

PresosPolìticos

Salvo opinión experta en contrario, la experiencia y los detalles en casos conocidos, señalan que en los casos de presos políticos, independiente de la argumentación, del tipo de acusación o de ilícito incoado y del régimen del cual se trate, sólo existen dos posiciones:

  1. Sumisión, que se concreta con la notoria y notable aceptación, sin resistencia alguna, de un tratamiento exclusivamente jurídico frente a la privación de la libertad y del confinamiento y del asunto o alegato “jurídico” acusatorio del cual se trate.
  2. Confrontación, que se expresa en un firme tratamiento como un caso de secuestro del privado de su libertad; será un asunto eminentemente político, de atención, difusión, tratamiento y de solución por tanto, política.

Son posiciones y conductas psíquica, física y sin ningún género de dudas, materializada en todos sus actos y en forma determinante por el propio preso político y militantemente secundado, por todos y cada uno de los integrantes de sus entornos –familia, grupo social, de actividad, gremial y político de pertenencia–, quienes le soporten en sus desempeños y demandas como preso político y aquellos quienes, eventualmente, asuman su defensa; entiéndase,  antes que jurídica, política.

A tenor

Sólo por consideración y significativo respeto a los enorme esfuerzos y sostenidos desempeños de las corajudas mujeres de los presos políticos bajo el régimen del  revolucionario Hugo Rafael Chávez Frías, se ha mantenido si bien quieta la pluma, no así el registro de las incidencias.

Salvo algunos circunstanciales o puntuales llamados, en años se ha guardado severo silencio sobre esta desacertada estrategia y sobre los trascendente desempeño de estas sucesivas rogatorias en una totalmente implorante defensa frente a los ilícitos y  amañados pasos de una coalición de funcionarios públicos en distintos niveles y áreas, ejecutores de las órdenes destinadas a sentenciar y condenar a toda costa y costo al secuestrado preso político.

Un hecho político

Como se entenderá en su momento y por ante el tribunal –nacional o internacional– de una potencial causa penal de futura apertura e inicio, son ellos, notoria, pública y voluntariamente, los expresos articuladores y componedores de todas y cada una de las fases determinantes para cada caso del secuestro de un preso político:

  1. Investigaciones
  2. Acusaciones
  3. Detenciones
  4. Probanzas.
  5. Audiencias y Juicios
  6. Condenatorias
  7. Reclusión
  8. Apelaciones
  9. A las que expresamente se sumarán las públicamente sostenidas conductas y procesos abiertos o soterrados de torturas –sean éstas psíquicas, físicas, morales o de cualquier otro sea el género– ejecutadas por un expreso seleccionado personal y en escogidos ambientes y centros de reclusión.

Borregos al matadero

SecuenciaComIncomprensible esa sumisión que, dejando en un estado de absoluta indefensión y por obra misma de una dinámica colateral, ha extendido los efectos de un ejemplarizante, programadamente injusto, mantenido y publicitado artero castigo material, tanto hacia el entorno familiar de los presos políticos y sus medios de apoyo, como, generando y articulando precisos sostenidos estímulos, ha dispersado y propagado efectos permanentes al conjunto social al cual está dirigido como una expresa Política de Terror del Estado.

Casi como en la disciplina de lucha aikidō –conocida o no, pensado o no–, el régimen sólo ha utilizado el impulso de los propios defensores de los presos políticos en contra de sus oponentes; deja correr en el tiempo y en los medios las expectativas; espera que maduren para enviar desde la más alta jerarquía, la orden y así, uno tras otro, ha convertido todos y cada uno de esos desempeños de la rotundamente fracasada defensa, en una enorme pantalla o en un  espejo donde rebotan los sostenidos y repetitivos efectos multiplicadores de estos necesarios y amenazantes mensajes y desempeños terroristas del régimen.

Y así, con sádica holgura, queda materializado el trascendente anuncio en esta nueva oportunidad brindada al régimen con los más recientes hechos comunicacionales y cuando la única, persistente y excluyente alternativa “jurídica” adoptada por la defensa, ha sido la continuidad en la “rodilla en tierra”, ambas; la sostenida súplica y sus cada vez más determinantes, ejemplarizantes y humillantes resultados.

El preso político

Lo que lleva a un preso político a ser secuestrado y metido en prisión, en la mayoría de los casos, es su participación en actividades opositoras de algún género y lo que le mantiene y mantendrá en prisión es la decisión de imponer la voluntad del Estado.

Por tanto, el secuestro y el confinamiento del preso político, es el derivado directo, indubitable, de una decisión política del Estado que nada tiene que ver con un acto o desempeño estrictamente jurídico por tanto, el procedimiento contra un preso político está en manos del Estado y lo decide particularmente, el Ejecutivo; la vida, salud y condiciones de vida, humana o no, de un preso político, no se decide en los tribunales.

Si no se decide la suerte del preso político en un juicio y por los tribunales, poco importa e importará que tenga la razón jurídica puesto que el “juicio” estará, precisamente, caracterizado por la no sujeción absoluta a las leyes y procedimientos sino por la voluntad del Estado y por encima mismo de toda normativa legal.

En una decisión y consigna del régimen condenar a toda costa y costo al preso político, para ello como afirma el autor consultado se articulan:

  1. La subordinación del Poder Judicial
  2. Una coalición de funcionarios en distintas áreas y niveles jerárquicos de la Administración
  3. Se fabrican las probanzas y testimoniales falsos
  4. Se obstaculiza todo desempeño de la defensa
  5. Se mantiene en aislamiento al preso político
  6. Se ocultan al público las triquiñuelas, trampas y manipulaciones materiales
  7. Se criminaliza al preso político de forma tal que sea condenado por la población

No basta con intentar demostrar a los juzgadores las razones de una elaborada defensa, desde el momento en que el objetivos de ellos no es conocer la verdad y conforme a ella y la ley emitir sentencia; antes por el contrario, éstos, los juzgadores, conocen esa razón y precisamente, tratan de encubrirla para darle forma legal a su decisión de condenar y  para mantener al preso confinado y bajo rejas a como de lugar.

Defensa del preso político

Si la principal tarea de la defensa de un preso político es liberarlo de la prisión donde está por una decisión del Estado, el objetivo debe entonces centrarse en la reversión de la decisión del Estado.

Por tanto, ha sido, es y será político imponerle al Estado “… como enemigo, la voluntad propia de liberar el preso…”

Ese ilícito proceso judicial que mantiene bajo rejas al preso político, debe ser el campo de una confrontación directa con el Estado; “… confrontación cuyo objetivo es forzarlo a modificar su decisión original…”

Y la única forma de lograrlo es “… haciendo que le resulte insostenible la imposición de su propia voluntad, de su intención primigenia, ya sea haciendo imposible la continuación de la reclusión del inculpado o convenciéndole de la inconveniencia de seguir manteniendo su propósito. Mientras no se logre esto no habrá ninguna razón para que dé marcha atrás en su propósito inicial…”

“… una defensa tradicional de un preso común… estarían destinados al fracaso… sobre todo porque no existe límite alguno a la ilegalidad de que pueden echar mano los detentadores del poder, ya que si hasta a la tortura, al asesinato y a la desaparición de los opositores recurren, no hay nada de lo que no puedan echar mano cuando uno de ellos se encuentra ante sus tribunales, por más ilegal que pueda parecer o ser…”

Antes que jurídica es política

La defensa de un preso político debe rebasar los marcos “… estrictamente jurídicos toda vez que las autoridades rebasan estos límites y hacen incidir en el proceso factores que nada tienen que ver con el Derecho…

Parte “… por tanto, de que la lucha jurídica forma parte de un conjunto mucho más amplio de formas de lucha que deben utilizarse y que abarca la denuncia de la violación de los derechos humanos, la lucha política por medio de la movilización social, la lucha en campos como el del arte, la literatura, el teatro, o la denuncia en foros internacionales y la ventilación del caso en tribunales internacionales…” (Jacobo Silva Nogales “Estrategia para la defensa de presos políticos” dic.2009)

“… La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos…” Enrique Múgica Herzog (1932-…)

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