Insolencia, pereza y traición derrotaron a Venezuela

Es así como Cuba ejecutó la toma del control político y ahora ejecuta la toma militar

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 291212

  • 1124edo“… Conocimiento anticipado tiene que ser obtenido de los hombres que conocen la situación del enemigo… los agentes de adentro son oficiales enemigos que ponemos a nuestro servicio…”[i]

Tu Mu citado por Sun Tzu Siglo V a/C

Si difícil es asumir esta derrota de Venezuela frente a Cuba, más difícil es aceptar como válida la información sobre el acantonamiento, orden de batalla y despliegue del contingente de 4.500 soldados cubanos de la Operación Bastión.

Si fuere así, hay que buscar la respuesta, no en el hacer de la paupérrima Cuba, sino en el dejar de hacer de los venezolanos.

Y que para los civiles y los militares de este hoy de lo que queda de país y de su gentilicio, no quede la menor duda de las dos realidades que impuso esta derrota de Venezuela en esta guerra de 15.000 días.

Vencidos sin pelear

Guerra que si bien fue ganada en el terreno de las armas de 1959 a los noventa y sobre el compromiso de muchos venezolanos –a sudor, sangre y fuego– aplastando una y otra vez y en todos los terrenos a las huestes de Cuba y sus aliados; a partir de 1999, por obra de la idiotez, la cobardía, las complicidades y las traiciones de otros muchos venezolanos, se consolidó esta derrota.

Guerra perdida por Venezuela sobre la evasión, la ley del menor esfuerzo y la ausencia de rendición de cuentas de todos y cada uno de los naturales venezolanos, civiles y militares, quienes asumiendo durante ocho administraciones y un interinato los cargos político más importantes en Seguridad de Estado, jamás entendieron, atendieron y menos aún cumplieron con las responsabilidades asumidas como máximas autoridades en los órganos de ejecución material de las medidas y de las operaciones de policía.

Una guerra no declarada

Que comenzaría en febrero de 1959 luego de la reunión en Miraflores entre el invitado Fidel Castro Ruz y el recién juramentado presidente electo Rómulo Betancourt.

Sorda conflagración bélica que pese a registrar uno tras otro tantos fracasos políticos y militares para Fidel Castro Ruz y Cuba, al fin consolidaría el principio de una derrota de Venezuela con la Cabecera de Playa que se instaló en Miraflores aquel dos de febrero de 1999 y con esto que, rimbombante dieron por llamar algunos intelectuales nativos y extranjeros: Socialismo del Siglo XXI.

Causa/efecto

La causa quedó, recordemos, definida así 54 años atrás y estos hechos de los últimos 14 años, el hoy, son, simplemente, los efectos buscados y logrados sin disparar un tiro.

Y puesto que de guerra se trata a los efectos será en esos términos que debemos referirnos y quedando así resumidos al interior de nuestras fronteras, a dos indiscutibles resultados:

a)    Las Fuerzas Armadas de Venezuela se rindió y rindieron al país frente a los intereses de Cuba. De la mano de sus generales, de antes, de durante y de ahora y por las razones que pudieren luego ser alegadas y registradas por la historia cuando ésta se escriba, esa es la síntesis de esta cruda realidad para abrir el año 2013.

b)   Realidad ante la cual, a todo habitante fijo o en tránsito en el territorio de Venezuela, de ahora y en adelante con o sin el Mascarón de Proa de Cuba Hugo Rafael Chávez Frías en Miraflores, quien no se rinda y rinda los honores y la obediencia perruna al de facto gobierno administrado desde Cuba, le espera una de dos:

  1. Un pasaje gratuito en uno u otro viaje colectivo en uno u otro transporte militar Lockheed modelo Hércules C–130, con destino a un Campo de Concentración del G2 en Cuba.
  2. Paredón de Fusilamiento con o sin verdugos enmascarados, sea por:

i.     La modalidad revolucionaria de sorpresivos asaltos y balacera en operaciones contra la casa, la oficina o en la calle; eso que llaman, delito común.

ii.     Fuere por la captura, secuestro, confinamiento, sentencia y ejecución sumaria; sea ello ii.i. en territorio de Venezuela o ii.ii fuere en Cuba y en ese extremo y para algunos seleccionados especímenes venezolanos, previo el especializado ablandamiento e interrogatorio en las conocidas ergástulas del general Ramiro Valdés Menéndez, alias “Ramirito”.

Superando la ficción

Ni en la pluma del afamado y fantasioso escritor inglés Ian Fleming con su 007, ni en la de su paisano John Le Carré con o sin Smiley, podremos jamás encontrar el relato de una saga tan perfecta y ajustada a la ya superada y hasta olvidada Guerra Fría.

Ni siquiera en el último título de este último autor, “Un traidor como los nuestros”, donde en esa tan parecida trama se vinculan inseparablemente a múltiples personajes en múltiples posiciones de poder y épocas, con los intereses y los desempeños políticos, geopolíticos, económicos y criminales propios a la caza del dinero fácil, al saqueo del erario público, al blanqueo de capitales ilícitos y a las múltiples actividades económico–financieras del tan conocido y citado Crimen Organizado.

Hechos

Hace ya casi para siete décadas, un proyecto de “Topo” cubano colocado al lado de un líder en proceso de formación y al que en su exilio en Centro América luego de su apresurada salida de Cuba, con el tiempo y la adulancia ganó más confianza hasta crear la oportunidad que le permitió conducirlo hacia una escena y operación criminal que, milimétrica y expresamente, le garantizaría de por vida a ese infiltrado, el manejo y control tanto del entorno, como de los accesos para la preparación y para la toma de decisiones, ya en su momento de emergencia; primero como ministro y luego como líder indiscutido en el partido y después, en funciones de presidente en dos oportunidades.

Varios serían los máximos responsables de los servicios civiles y militares de seguridad de Estado, quienes temerosos ante el poder del infiltrado “Topo” –designado jefe de contrainteligencia en la recién fundada DIGEPOL–, optaron por dejar hacer y dejar pasar; algunos hasta llegaron a asociarse en negocios privados con algunos de los conocidos operadores cubanos subalternos.

Personajes de la trama

De esos múltiples jefes civiles de la Seguridad de Estado a partir de 1959, cuatro son de citar dada la enorme, directa y trascendente responsabilidad derivada de sus actos y que hoy se materializan sobre el terreno de esta indiscutible derrota política y militar.

Primero, con la abdicación, entrega y sumisión de los intereses de Venezuela a los equivalentes foráneos.

Segundo, con el dominio y la prevalencia de los intereses de Cuba; intereses que, recordemos, Fidel Castro Ruz sintetizara con mucha precisión frente a Rómulo Betancourt aquel febrero de 1959 en Miraflores.

Cuatro son claves

Si bien muchos fueron los jefes que pasaron por la dirección del servicio de Seguridad de Estado y muchas sus responsabilidades individuales no tomadas en cuenta ni satisfechas, también es cierto que sobre cuatro de ellos, como lo señalan sus precisas decisiones y los resultados técnicos y colectivos derivados, deberemos detenernos para particularizar.

Ello, dada la trascendencia de algunos de sus muy puntuales actos; de las capacidades que con ellos habilitaron para el beneficio de intereses foráneos; de las incapacidades y de las asociaciones que dejaron al descubierto y a las que, sus propios entornos “profesionales” más la simple dinámica de los hechos, sumarían crimen, corrupción sobre cobardías, complicidades y traiciones en unos fatuos juegos de poder en todas y cada una de sus administraciones.

Retrato

De ellos, el primer personaje sin título universitario, instalado a la cabeza en la citada recién fundada DIGEPOL –que sustituyó a la eliminada Seguridad Nacional– quien, mientras dejó a su libre albedrío al “Topo” y a sus importadas huestes, hacía buen y rentable provecho de su posición de poder y de las ventajas comparativas, tanto para el dispendio del presupuesto y de la Partida Secreta, como para la acumulación de riquezas con los negocios de pandilleros políticos; entre otros, con los primeros y certeros pasos para lo que luego sería la casi industrialización de las intercepciones telefónicas.

El segundo personaje, un profesional universitario que se inició como Inspector General de PTJ y botado del cargo, fue enviado a una especialización de policía en Francia; se reactiva, cuando en las elecciones ganadas por su partido en la oposición en 1968,   negociada la transición, luego sería designado como jefe por el ministro del Interior en funciones Reinaldo Leandro Mora, en la a tenor fundada Oficina de Operaciones Especiales del MRI, habilitada e instalada en La Palomera, platabanda del edificio sede en la avenida Urdaneta.

Su primera misión delegada y en expreso por el recién electo presidente, fue negociar un estatus quo con el exilio cubano radicado en Miami y operante en Venezuela; la segunda concomitante, negociar la rendición de los jefes guerrilleros a cambio de cierre de causas penales, dinero en efectivo y becas para financiamiento de estudios en el exterior y sustentar sobre ello la denominada “Política de Pacificación”.

El tercer personaje, aquel ex jefe de Inteligencia quien fuera de cargos públicos con el cambio de gobierno, se retira a la actividad privada y funda una empresa para investigaciones en una sociedad registrada con uno de los más activos operadores cubanos adscritos al “Topo” de Fidel Castro Ruz en Venezuela: El “Bamby”.

El cuarto personaje, aquel jefe de Inteligencia sobre cuyo escritorio y bajo su total responsabilidad, se orquestaría, planificaría y ejecutaría la criminal primera operación civico–militar para el expreso asesinato de civiles: Cantaura cuatro de octubre de1982[ii]

Actos y trascendencia

El “Topo”…

Una vez que el “Topo” de Fidel Castro Ruz es designado en 1959 por el Ministro de Interior en funciones, como Jefe de Contrainteligencia en la recién fundada DIGEPOL y con acceso y cuenta directa al ministro y por sobre el director titular del servicio, éste comienza su programa de reclutamiento y saturación de connacionales con la importación de naturales cubanos, tanto abiertamente de aquellos supuestamente entrenados por la CIA residentes en Miami; como soterradamente desde la propia isla, con los dependientes y entrenados por el G2.

Así, algunos de los importados como expertos en seguridad serían los etiquetados “Gusanos”, los otros, todo lo contrario.

… y su tropa…

Llegarían a Venezuela ya con cargo oficial, placa, carnet, armas, vehículos y hasta oficinas instaladas y escoltas, entre otros: Miguel García Montalvo alias “Mike Cabot”, traficante de heroína; Ricardo Morales Navarrete, alias “El Mono Navarrete”, traficante de cocaína y el más nombrado de todos, Luis Clemente Faustino Posada Carriles, alias “Bamby”, “Basilio”, “Comisario Basilio”.

Este último, luego se destacaría durante y después y a todo lo largo del tiempo y aún después de la operación ordenada por Fidel Castro Ruz –la eliminación absoluta de las capacidades políticas y militares de Orlando Bosh Ávila–; planificada por su “Topo” desde el MRI –la invitación de Bosh a Venezuela– y ejecutada sobre el terreno por el “Baby”, Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo: Los explosivos sembrados en el DC–8 de Cubana de Aviación, el seis de octubre de 1976.

… consolida posiciones

Cuando el segundo personaje citado en este intento por una revisión del camino de la derrota y sumisión de Venezuela a los intereses de Cuba, negocia con el exilio cubano, tanto con los residentes en USA como con los propios en Venezuela; quienes en ambos casos dependían en buena parte –tanto operacional como económicamente– de una misma fuente de financiamiento venezolana, por tanto, el interlocutor fue precisa e inevitablemente, quien dispensaba y distribuía esos recursos económicos desde Venezuela, el mismo “Topo” de Fidel Castro Ruz quien, hasta la transición del gobierno, se desempeñaría como Jefe de Contrainteligencia en la DIGEPOL.

El acuerdo

A cambio de que el exilio cubano no ejecutara, dentro o fuera del territorio, actos de terrorismo contra los intereses de Venezuela y de los venezolanos, se le garantizaría al “Topo” y a sus huestes residentes en Venezuela o en el exterior, mantener las condiciones económicas o operacionales de las cuales habrían disfrutado a todo lo largo de los diez años precedentes: sueldos, credenciales, placas, vehículos, oficinas, equipos técnicos, armas y suministros militares, apoyos logísticos en su –tapadera y supuesta– lucha contra el régimen imperante en la isla.

Venezuela, a pesar del cambio de gobierno a manos de un partido opositor, daría así continuidad a un programa bélico en su contra y seguiría financiando con su propio presupuesto –Partida Secreta incluida–, toda la estructura de inteligencia de Fidel Castro Ruz, dentro y fuera de Venezuela y bajo el control de su eficiente “Topo”.

En 1974, con la elección como presidente, el primer período de su controlado líder, regresaría el “Topo” a las posiciones de poder por sobre los servicios de Seguridad de Estado pero esta vez, como Jefe de Seguridad del Presidente de la República; luego en el segundo período electo de ese líder, 1989, sería el mismo “experto” quien:

1) propuso invitar a la toma de posesión al enemigo de Venezuela Fidel Castro Ruz;

2) asumió por solicitud expresa de su particular invitado, toda la organización, estadía y seguridad de Fidel Castro Ruz y su enorme comitiva;

3) sería quien informaría al presidente aquel amanecer del 27F de 1989 cuando se disponía a viajar a Barquisimeto en actividades oficiales, que los desórdenes que se habían iniciado en Guarenas no tenían mayor importancia y ya estaban bajo control de la policía y fue sólo a su regreso a la capital que las calles le mostrarían al líder la gravedad del “Caracazo”;

4) sería el mismo experto en seguridad que descalificaría una y otra vez, las informaciones y los graves señalamientos sobre el oficial activo Hugo Rafael Chávez Frías y que en los casos de arrestos, lograría su libertad y regreso a actividades regulares;

5) el mismo jefe de seguridad presidencial quien en el Golpe de Estado del cuatro de febrero de 1992, brilló por su ausencia y menos aún hizo presencia en la escapada de Miraflores del presidente en turno y su ulterior alocución por TV.

6) falta por documentar si en 1995 por la vía de sus asociados Jefes en Seguridad de Estado, directa o indirectamente,  en uno y otro partido y en uno u otro servicio civil o militar, dejara colar opiniones e informaciones dirigidas a contener y/o desviar las investigaciones derivadas de la Masacre de Cararabo y de las informaciones que señalaban sobre Hugo Rafael Chávez Frías alguna responsabilidad.

No es ficción

Por tanto, queda así por los hechos suficientemente sustentado, una trama que ni siquiera las muy creativas plumas de Ian Fleming y de John Le Carré han podido concebir y describir:

En esta guerra secreta de Cuba contra Venezuela; la derrotada, a sabiendas o no de los responsables por su seguridad como Estado soberano, darían sustento y  continuidad al financiamiento de las operaciones del enemigo, Cuba y sobre ello en Venezuela, se construyeron así los sólidos soportes técnicos para su propia y humillante derrota política y militar.

Amplían capacidades

El tercer actor y exjefe de Inteligencia, ya instalado y en funciones en sus oficinas privadas de investigación en la Urbanización Las Palmas en Caracas, brindaría indispensables elementos substanciales en la jugada política internacional en curso en el caso de Orlando Bosh Ávila:

a) La distancia, separación suficiente y cubierta necesaria para las actividades del “Topo” instalado ya de nuevo en sus funciones oficiales, esta vez desde el Palacio de Gobierno, Miraflores;

b) la implicación directa de conocidos ex jefes policiales públicamente vinculados tanto a operadores cubanos como a la dirección política del principal partido de oposición;

c) como previsto derivados, una potencial sólida moneda de negociación que limitaría severamente los cuestionamientos e informaciones públicas, las investigaciones en el Congreso, la apertura y desarrollo de juicios y las decisiones jurisdiccionales; dada las implicaciones directas de altos representantes de los dos principales partidos operantes y de mucho peso en la escena política venezolana.

Operación Bosh

Desde esa oficina privada su socio y agente del “Topo” de Fidel Castro Ruz, el “Bamby”, cumpliendo el diseño del plan y las instrucciones, monta toda la operación destinada a quebrar definitivamente las capacidades políticas y militares de, en aquel momento, el más peligroso y activo enemigo de Fidel Castro Ruz fuera de Cuba, Orlando Bosh Ávila.

Invitado con pasaje aéreo, viáticos y estadía pagadas con fondos secretos de Miraflores, Orlando Bosh Ávila llega a Maiquetía con una identidad forjada; es recibido y escoltado por el grupo de seguridad al mando de “Bamby”; llevado a la residencia prevista para su seguridad, donde es dotado de armas, municiones, credenciales, placa, vehículo, chofer y escoltas.

En paralelo, había entrado ya en fase ejecución final la parte medular del plan ordenado al “Topo” por Fidel Castro Ruz contra Orlando Bosh Ávila: vincularlo estrechamente en tiempo, espacio, enlaces y relaciones documentadas, con el plan destinado a la siembra de bombas en el DC–8 de Cubana de Aviación en su vuelo CU–455:

Como operación de propaganda que sacaría del juego a Orlando Bosh Ávila, estaba previsto que el explosivo sembrado en el DC–8 en su vuelo CU–455, detonara en tierra y  una vez que aterrizara y bajaran los pasajeros.

Sólo que los imponderables de todo acto terrorista, alteraron substancialmente los resultados y el atraso acumulado por el vuelo modificó todo: substancialmente, el momento de la explosión previsto con la posición de la aeronave, no estaba en tierra, estaba en vuelo:

  • 06/10/76 10:57 horas: Vuelo CU-455 parte a Piarco Puerto España, 27 minutos de retraso; 15:49 despega a Barbados; 16:21 aterriza en aeropuerto de Seawell entre los pasajeros que concluyen el viaje, los venezolanos y subalternos de “Bamby”, Freddy Lugo y Hernán Riardo Lozano, alias “José Vázquez García”; 17:15 despega el vuelo con destino a Jamaica; 17:23 alarma en el vuelo, explosión con fuego en la cabina de pasajeros; pilotos intentan regreso a Barbados, desde las costas de la isla se observa el avión cayendo al mar.
  • 07/10/1976: Son detenidos en Barbados Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano y el 14/10/1976 DISIP anuncia detención en Caracas de Orlando Bosh Ávila y Luís Posada Carriles, “Bamby”, tres implicados más y el allanamiento de las oficinas de Investigaciones Comerciales e Industriales CA (ICICA) donde se incautan evidencias relacionadas con la voladura del DC­–8 de CA en su vuelo CU–455.

De acuerdo gobierno y las directivas de los dos partidos principales –en gobierno y oposición–, negocian con gobiernos extranjeros, Cuba incluida y logran reducir a mínimos y controlar los daños colaterales al traer a Venezuela y a su jurisdicción penal, la causa por el acto de terrorismo contra el vuelo CU–455 del DC–8 de Cubana de Aviación.

  • Detenidos, evidencias, testimonios y el resto de exámenes y opiniones técnicas hasta ese momento realizadas dentro o fuera de Venezuela, se incorporan a la investigación, juicio y condena en tribunales. Condenados, los responsables son confinados a cárceles.

Luego del fracasó de la primera fuga del “Bamby” de la, cárcel de La Planta en Caracas y su refugio en una Embajada el 08/08/1982, donde personalmente el segundo jefe de Seguridad de Estado en este relato, negocia su entrega y regreso al penal; se le asigna nuevo centro de reclusión.

Pero para mantener el silencio acordado con “Bamby”, la misma estructura de apoyo y soporte clandestino a las actividades de los cubanos, “Topo” incluido, lo fugaría definitivamente de la Penitenciaría de San Juan de los Morros el 18/08/1985.

Aparecería luego “Bamby” en Centro América como operador en la “Iran–Contra” de Oliver North y vinculado al vuelo del C–130 de Hensefus que cargado de cocaína aterriza en La Habana; operación que le permitió a Fidel Castro Ruz, sacar de la escena política y fusilar al famoso general de las campañas en África, Arnaldo Ochoa Sánchez.

El más actual, vigente y activo de los resultados

Lo encontramos en el personaje mencionado en cuarto lugar.

A la citada masacre de Cantaura, le seguiría la Masacre de Yumare[iii] y en adelante y luego de organizado y fundado el 28 de octubre de 1987 El Comando Específico “General en Jefe José Antonio Páez” (CEJAP), se metodizó la matanza de civiles, sólo que, por sobre los intereses del Estado, los privados y con un fin específico, el despeje de un sector geográfico de Venezuela y que en múltiples notas se ha citado como “El Corredor Seguro para la Cocaína”.

Diez masacres y no menos de cien cadáveres acumulan los jefes sobre el terreno de estas metodizadas operaciones cívico–militares para el exterminio de civiles; se cuentan desde Cantaura hasta El Amparo en 1988 y los dos más conocidos y activos criminales: el Capitán de Navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín y el Comisario de la DISIP Henry López Sisco.

El primero actual gobernador electo en el estado Guárico, el segundo, asilado político en Costa Rica y mantenido económicamente por el primero.

Lo trascendente de aquella decisión del cuarto de los jefes de Seguridad de Estado citados, está contenida en el hecho de que, con su decisión y la ejecución de la Masacre de Cantaura, se orquestó una metodología de acción que luego de probada en una segunda prueba de campo, Yumare, se adoptaría como operación sostenida para el despeje y control de áreas geográficas que a partir de aquel momento, permitieron la ampliación segura de las actividades de las FARC en su más importante actividad económica financiera: la producción y exportación de cocaína.

Y justamente, para el momento de la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías al poder, es Ramón Emilio Rodríguez Chacín, el nombrado “Rambo venezolano”, quien ocupa la posición más importante en las relaciones, financiamientos, apoyos nacionales e internacionales y en el tráfico de cocaína, entre las FARC y el despacho de la presidencia de Venezuela; luego ocuparía la cartera de relaciones Interiores en dos oportunidades; en la primera, la Masacre de Miraflores; en la segunda, la frustrada Masacre del Paraiso, conocida como el caso de los Paracachitos.

Con el definitivo desplazamiento de Colombia de todas las actividades para el almacenamiento, carga y estibado de naves y aeronaves al territorio de Venezuela, para la exportación del tonelaje de cocaína con destino a Europa y Estados Unidos, las FARC están apuntando a asumir buena parte de un mercado estimado a partir del año 2013 en sesenta mil millones de dólares americanos.

Tanta trascendencia tuvo aquella decisión y ejecución material que aquel cuarto jefe de Seguridad de Estado puso en manos del capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín, que después de Oslo, las actuales y en curso conversaciones de paz en La Habana entre los representantes del gobierno de Colombia y los equivalentes de las FARC, se iniciaron sobre los planes diseñados por Cuba y con unas conversaciones preliminares entre Hugo Rafael Chávez Frías y Rodrigo Londoño Echeverri,  alias “Timoleón Jiménez”, “Timochenko”, “Timochenco”, el Comandante en Jefe y miembro del Secretariado de las FARC.

Y la FARC ha sido, es y será, un brazo armado operando en Colombia, ahora consolidada como fuerza de combate autónoma en territorio de Venezuela, que ha respondido y responde en lo político, geopolítico, económico y financiero, a los intereses de La Habana y el tráfico de cocaína.

Queda por escuchar

Si bien uno de esos jefes ha muerto, otros tres quedan aún con vida, la suficiente para refutar punto por punto todos y cada uno de los hechos, su concatenación y la interpretación que, desde la particular perspectiva de Seguridad de Estado, revelan una silenciada verdad vinculando directa, estrecha e inevitablemente, el objetivo sintetizado por Fidel Castro Ruz en febrero de 1959 en Miraflores, con esto que hoy se ha materializado como la más humillante derrota política y militar a la que haya sido sometida Venezuela por una paupérrima Cuba.

Claro está, todo dependerá de los mismos ex jefes de Seguridad de Estado; si es que aún conservan un resto de valor para hacerlo y si tienen aún suficientes enlaces y conexiones neuronales para la sinapsis requerida por ese esfuerzo.

Si bien nunca antes nadie les demandó rendir cuentas de sus decisiones y actos como Jefes de Seguridad de Estado, hoy, frente al acumulado de fracasos en sus misiones, sobre las que se edificó la más humillante de las derrotas conocidas por Venezuela, antes, durante y después de su independencia del imperio español; esos fracasos propios y los que les fueran construidos por el “Topo” y sus subalternos y paso por paso sobre sus connotadas deficiencias, sobre las incapacidades de sus equipos “técnicos” y a las que la simple dinámica de los hechos agregaría las complicidades, los crímenes y las traiciones de sus connacionales subalternos.

Venezuela, les demanda respuestas y cabe a tenor recordar aquel axioma de la disciplina en la que algunos alegan se titularon en la Universidad:

“… Nadie puede alegar en su defensa, su propia torpeza…”

En cuanto a los especializados profesionales de la guerra, dejemos que sean sus propios expertos los que, si tienen el coraje suficiente, se expliquen y expliquen a Venezuela:

¿Cómo es que se distribuyen las responsabilidades en las promociones de oficiales profesionales a partir del año 1960?

Y que hagan entender:

¿Cómo por sobre los cadáveres de los caídos en esta guerra: tropas, oficiales subalternos, oficiales medios y superiores, pero no oficiales generales, éstos últimos, explican esta derrota militar de Venezuela?

Conclusión inapelable

Sobre la insolencia, la pereza y la traición de los propios nacionales venezolanos, Cuba construyó las condiciones, fabricó las oportunidades a la vez que hizo extenso y pertinente uso de ventajas políticas, económicas y militares para derrotar a Venezuela y no con las armas con las que nunca pudo en el pasado y es así, en definitiva, cómo Cuba ejecutó la toma del control político de Venezuela y ahora, si fuerte ello cierto, con sus unidades militares acantonadas en Venezuela, ejecuta la toma militar.


[i] Complemento de la cita de Sun Tzu:

“… Entre los oficiales hay hombres ilustres que han sido privados de sus cargos; otros, que han cometido errores y han sido castigados. Hay sicofantes y favoritos. Hay quienes equivocadamente son mantenidos en cargos de baja categoría; existen los que no han obtenido posiciones de responsabilidad, y aquellos mantenidos durante largo tiempo en los cargos cuyo único deseo es aprovecharse de los tiempos tormentosos para extender el alcance de sus propias habilidades. Existen los que tienen dos caras, los cambiantes y engañosos y los oportunistas… debes velar secretamente por su prosperidad, recompensarlos liberalmente con oro y seda y de esa manera ligarlos a ti. Así podrás contar con ellos para investigar la situación real de su país y los planes dirigidos contra ti… podrán ser utilizados en crear fricciones entre el soberano y sus ministros para romper así su armonía…”

[ii] Masacrados, algunos  heridos de inmediato rematados: Roberto Antonio Rincón Cabrera, alias “Sergio”, “El Catire”; Enrique José Márquez Velásquez, alias “Florencio”; Emperatriz Guzmán Cordero, alias “Sonia”, “Chepa”, Sor Fanny Alfonzo Salazar, alias “Patricia”, “Pat”; Carlos Jesús Arzola Hernández; José Miguez Nuñez, alias “Rivas”, “El Españolito; Mauricio Tejada, alias “Plaza”; Carmen Rosa García, alias “Rosi”; Ildemar Lorenzo Morillo; Carlos Alberto Sambrano Mira, alias “Jaime”; María Luisa Estevez Arranz, alias “Natalia”; Antonio María Echegarreta Hernández; Beatriz del Carmen Jiménez, alias “Maira”; Baudilio Valdemar Herrera Veracierta; Jorge Luis Becerra Navarro, alias “Gilberto”; Eumennedis Ysoida Gutiérrez Rojas, alias “Heydy”; Diego Alfredo Alfonso Carrasquel; Luis José Gómez; Eusebio Martel Daza, alias “Domingo”; Rubén Alfredo Castro Batista; Nelson Antonio Pacín Collaso, alias “Freddy”; Julio César Farías Mejías e José Ysidro Zerpa Colina.

[iii] Masacrados los civiles Luis Rafael Guzmán Green (40), José Rosendo Silva Medina (33), Ronald José Morao Salgado (31), Dilia Antonia Rojas (42), Simón José Romero Madrid (28), Pedro Pablo Jiménez García (40), Rafael Ramón Quevedo Infante (31), Nelson Martín Castellano Díaz (31) y Alfredo Caicedo Castillo (31)

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