De Cararabo a la cara de pendejos

Expreso el amparo revolucionario para criminales de El Amparo y sus socios de la FARC

Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 291012

  • “… No es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir…” Baltasar Gracián (1601-1658)

Se cumplen a la fecha de la redacción de esta nota, 24 años de la Masacre de El Amparo y justamente hoy, queda más que evidenciada la complicidad material de la titular de la Fiscalía General de la República, Luis Ortega Díaz, en el encubrimiento y en la expresa y criminal protección del autor tras los autores de varias masacres.

Los expedientes X

No sólo señalado en la masacre de 14 civiles aquel sábado 29/10/1988, El Amparo, sino también de una serie de ellas  que se iniciaron antes con Cantaura en octubre de 1982, siguieron con  Yumare en mayo de 1986 y hasta la fundación del Comando Específico José Antonio Páez (CEJAP) por Jaime Lusinchi, cuando relanzadas las operaciones, sería metodizada la operación de prospección, selección y acarreo de víctimas en las ejecuciones de civiles y así en: Isla de Charo (01/88); Caño Las Gaviotas (04/88); Oropé Boca de la Grita (06/88); El Amparo I (07/88); Paso Mayita Los Totumitos (09/1988); El Vallado (10/88).

En todas ellas ese protegido autor tras el autor –que algunos interesados edulcoran como “autor intelectual”–, tiene nombre y apellido, más aún, posiciones relevantes en esta disque revolución:

El capitán de navío (r) Ramón Emilio Rodríguez Chacín, sobre quien, vale recordar, pesan también responsabilidades criminales derivadas en otras dos importantes masacres: la Masacre de Miraflores del 11 de abril de 2011 y los asesinatos de dos civiles durante el proceso de ejecución de la frustrada Masacre de El Paraíso (05/04), conocida por los medios como el caso de “Los Paracachitos”.

Y justamente

Saltan de bulto dos circunstancias con esto de la reciente detención y allanamiento de la residencia del teniente coronel retirado José Antonio Omaña Hernández y sobre quien según informan: “… 22 policías con orden del fiscal nacional 39, Juan Carlos Tabares, por casos de los años 60,70 y 80, reabiertos por el Ministerio Público…”:

a) La FGR en manos de Luisa Ortega Díaz, se evidencia como dúctil instrumental para las maniobras seudo-jurídicas y mediáticas para la distracción.

b) A la descubierta con esos cada vez más burdos o idiotizados montajes de la FGR, para liberar presión en la opinión y desviando la atención y los titulares de los medios.

FGR reabre casos

La alegada reapertura genérica por el Ministerio Público de casos ocurridos en las décadas 60, 70 y 80 para legitimar la detención de un único y pretendido responsable, el teniente coronel retirado José Antonio Omaña Hernández, ya es un severo indicio del uso estrictamente político–partidista de la FGR.

No se menciona con precisión un determinado caso criminal o modalidad de crimen; se hace referencia a unos innombrables hechos –no sabemos si son casos acumulados o no–, ocurridos en distintas y desconocidas fechas en tres distintas y consecutivas décadas.

Así detienen y allanan la casa de José Antonio Omaña Hernández, teniente coronel retirado y quien, que se conozca, como efectivo militar para el año 1961 se registra su servicio en los Batallones de Selva; justamente, como oficial subalternos en aquellos grupos de las FAN que a plomo limpio combatieron y derrotaron una y otra vez a las huestes de Fidel Castro Ruz, fueran guerrilleros, fueran efectivos del ejército de Cuba en sus intentos de invasión.

Y para la década de los 80, que se sepa, sería José Antonio Omaña Hernández el líder, el más destacado y primero del grupo de estudiantes del curso de Comando y de Estado Mayor (23/01 al 04/12 1981), precisamente, el mismo curso donde las informaciones señalan, que el Tcnel Hugo Rafael Chávez Frías, fuera “raspado” dos veces.

Luego de su retiro y en los medios, José Antonio Omaña Hernández tuvo titulares por su aseveración que señalaba la insana mental de Hugo Rafael Chávez Frías; como civil y miembro de un denominado Frente Patriótico en 2010, sería firmante del documento de protesta por la detención arbitraria de Oswaldo Álvarez Paz.

Más aún

Verdaderos casos criminales –asesinatos colectivos y en serie, tráfico de cocaína– jamás han recibido atención alguna de la FGR, no la de ayer no la de hoy, menos aún, la de mañana y de su actual titular Luisa Ortega Díaz.

Así como el expediente de las masacres ejecutadas por Ramón Emilio Rodríguez Chacín, luego de las primeras medidas de detención y por orden de Miraflores le fuera arrebatado de las manos del juez Ángel Edesio Zambrano Chaparro, para que el 29/04/1992 el Consejo de Guerra de San Cristóbal  declarara: a) los 14 pescadores muertos integrantes de un grupo subversivo; b) que se produjo un enfrentamiento; c) confirmada el 12/06/1994 por una Corte Marcial y en 1998 d) una nueva Corte Marcial dictaría sentencia definitiva de impunidad para los ejecutores de los asesinatos en El Amparo; ojo sólo en El Amparo.

Otros expedientes de igual tenor han sido y son de especial inatención de las politizadas actuaciones de la FGR, tal es el caso, por ejemplo, de la inolvidable matanza de los Infantes de la Marina de Venezuela.

La Masacre de Cararabo ejecutada por el ELN aquel domingo 26 de febrero de 1995; recordemos particularidades ya comentadas de ella a tenor:

De aquella época, la información de Monseñor Ignacio José Velázco, Arzobispo de la región para aquel entonces, destacado en la zona, quien señaló a un teniente coronel activo de la FAN como el informante y quien suministrara a la narcoguerrilla colombiana, toda la información que les permite complementar los datos aportados por sus observadores en el terreno y sobre la unidad militar, el personal, equipamiento y las reales y potenciales capacidades de la unidad destacada en Cararabo.

No investigaría tampoco Carlos Aniasi Turchio al comandante fluvial de quien dependía el Puesto de Cararabo y quien, como quedó evidenciado en su momento, ninguna fue la atención a sus deberes y al omitir deliberadamente sus obligaciones militares permitió el éxito del ataque criminal (Aniasi Turchio luego sería Comandante de la Armada de Hugo Chávez y el personaje que le firmaría tres concesiones de almacenes en los muelles de Puerto Cabello a Walid Makled García).

Desde aquella época, el teniente coronel identificado como informante de la guerrilla colombiana, según los datos de los servicios de inteligencia venezolanos fue, precisamente, Hugo Rafael Chávez Frías, quien por cierto como queda comprobado, aparte de que los datos nunca fueron investigados, tampoco serían negados o refutados por ulteriores indagaciones puesto que todas fueron bloqueadas desde los altos mandos.

Expresamente, para que todo quedara en silencio para siempre, mediante precisas maniobras al interior de la justicia militar encargada de juzgar ese crimen, fue designado para “investigar” ese caso el Fiscal Militar Eladio Ramón Aponte Aponte, quien apropiadamente y a partir de su designación, se encargaría desde ese momento de congelar y luego desaparecer el expediente (el informe del capitán de navío Carlos Lavado Mottola, las actas, declaraciones, indagaciones y elementos de convicción) y más precisamente, los datos para la identificación de ese teniente coronel señalado como el que le pasó los datos al ELN.

Algo más para rematar

Ramón Emilio Rodríguez Chacín, Comisionado Especial por Hugo Rafael Chávez Frías como enlace con el Secretariado de las FARC; negociador en los secuestros de Mely Carrero y Richard Boulton; ministro de Interior y Justicia en dos oportunidades, en la última renunció por un espasmo cerebral; vicepresidente del PSUV para los Llanos –bajos, centrales y altos–, presidente del Tribunal Disciplinario del PSUV y ahora, designado candidato a la gobernación de Guárico.

Sin embargo, jamás ha sido investigado por una de su más constante y efectiva operación como diseñador, creador y contralor para sus socios de las FARC, del  Corredor Seguro para la cocaína .

Desde su nueva posición como gobernador del estado Guárico, asumirá territorialmente, uno de los estados con mayor superficie, más despoblados, a la vez ubicado al centro, equidistante de cualquiera sea la frontera y con seguras y aseguradas rutas de comunicación terrestre, fluvial y aérea.

Conclusión

Se evidencia el asunto con esto de la reapertura de expedientes del 60, 70 y 80 contra el tcnel José Antonio Omaña Hernández, mientras en paralelo se diseña y ejecuta un expreso amparo para los criminales de El Amparo y sus socios de la FARC

Bien podríamos sintetizar en los desempeños políticos de Luisa Ortega Díaz al frente de la FGR, como una particular maniobra que conectaría a la Masacre de Cararabo con la “cara de pendejos” que, al parecer, endilga el régimen a los venezolanos.

Anuncios

Acerca de rriverom
http://www.home.earthlink.net/~accioncivica/ http://twitter.com/#!/rarmuz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: