Por la plata baila el mono y así, quien paga manda

La izquierda latinoamericana está en remate y a voluntad del mejor postor

Rafael Rivero Muñoz

Caracas 03/08/12

“… Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros…”

Groucho Marx (1890-1977)

El problema es solamente de estilos y nada nuevo existe hoy bajo el sol en los nefastos y  corrompidos desempeños de liderazgo sobre la sempiterna izquierda depredadora latinoamericana, ahora, concitada en Mercosur.

El escándalo político por corrupción en Brasil durante el gobierno de Luiz Ignácio ‘Lula’ da Silva, 2003-2007 y el juicio en curso en el llamado affaire mensalão” (sobre salario mensual), si es que éste durante el período de Dilma Rousseff, llegare a término de sentencia condenatoria por el desvío de fondos públicos para:

“… el pago del equivalente de muchos miles de dólares que… recibían los parlamentarios a cambio de su voto favorable a proyectos de ley del ejecutivo que no contaba con mayoría propia en el parlamento… una red de compraventa de votos en el Congreso, orquestada por el Partido de los Trabajadores… entre el 2002 y el 2005…”.

Varianzas

Así como en la política del terror los extremismos y su pautada aplicación de violencia institucionalizada, sean de las izquierdas como de las derechas en una y otra parte del mundo, se unen en objetivos, fines y modos de proceder, también en otras modalidades y desempeños para la identificación, captación y acumulación del dinero fácil en sus descarados modus operandi criminales, están a la par.

Bajo la cacareada “ideología” socialista con la que se arropan y cubren el estructurado asalto y saqueo del tesoro público, articulan políticas y sus potencialidades, derivando de ello, las condiciones y garantías que atornillando estilos y los desempeños dizque populistas definitivamente destinados a perpetuar a la izquierda en las posiciones de poder político.

Algunos opinantes de la misma tolda, tomando prudencial distancia, han distinguido a las izquierdas del siglo XXI como absolutamente carentes de principios; imbuida su dirigencia o absortas, en un pragmatismo que a partir de los años setenta del siglo pasado, modificó substancialmente proyectos y donde todo, se organizaría a partir de ese momento en función de los votos para gobernar.

Variante del “viraje táctico” como lo llamaron en los sesenta en Venezuela y que financiaría con fondos públicos los viajes al exterior, las sustanciosas becas, sueldos y viáticos en la subsiguiente cómoda vida sin esfuerzo ni trabajo, de los derrotados subversivos bajo las órdenes de Fidel Castro Ruz.

Inútiles

Y es así como, en esta revolución, llegan al gobierno los inútiles, sin pensar en el por qué ni en el para qué.

Sobre esa dinámica que distingue este juego político del poder por el poder en el caso Venezuela, se impone necesariamente un derivado, la desazón en la sociedad o en lo que de ella permanece en pie.

Son las individualidades y los colectivos, afectos o no al gobierno, inevitable e involuntariamente, enfrentados a las letales realidades de un día a día.

Unos y otros, impotentes frente a tanta ineptitud que materializa la desarticulación de la sociedad y, sobre la cotidianidad, el drástico sálvese quien pueda derivado de la absoluta inacción del Estado que se exterioriza en ese algo más que una “sensación”, cuando el crimen, la injusticia y la corrupción acampan aquí, allá y mas allá, con un absoluto desparpajo.

Cobardía o conveniencia

Existe un silencio, una tolerancia y un cinismo que avala en esta coyuntura y que a sus anchas, está aposentada en todos los resquicios de lo que queda de las otrora conocidas organizaciones políticas.

Hoy bajo una amorfa dirigencia que sólo está a la caza de providenciales enlaces, de sus momentos y oportunidades para la negociación de los silencios de hoy y mañana y de su cuota partes –el “cómo quedo yo ahí”; del “cuanto hay p´eso”–; que todo cambie para que todo siga igual.

Pareciera ser éste el contexto donde expresamente la política ha perdido su sentido; donde a nadie se le hace responsable de nada y en definitiva, quedan sobre ello articulados, en términos únicamente discursivos las fantasías y programas electoreros del líder y sobre el terreno en los términos prácticos, el desempeño político de la caterva de inútiles designados para los cargos.

Son esos los errores políticos que en los extremos, impulsaron, impulsan e impulsarán a unos y otros, a la desesperación.

Definitivamente, un desempeño de políticas de y para criminales, a la que paulatina y sostenidamente en Venezuela y bajo la égida de los seleccionados y designados cuadros de mayor confianza del líder revolucionario del Siglo XXI, se van organizando, sumando y estabilizando esas certeras “mordidas” estatutarias sobre toda aquella fuente de bienes, de riquezas y de liquidez que exista y que transite por el territorio geográfico bajo sus dominios.

Y allí es donde entra en juego, se asienta y se consolida el llamado Crimen Organizado con una de las más eficientes, rápidas y rentables fuentes de liquidez en moneda fuerte: el tráfico de cocaína.

El tráfico que hoy desde Venezuela, está a la caza de un substancial porcentaje del dinamizado mercado de consumidores en Mercosur.

La ignorancia y la desfachatez

Es lo único que distingue la dinámica de esta izquierda del teniente coronel en su proceso político de pillaje en Venezuela; a Cuba y el Foro de Sao Paulo se agrega el dinámico e irrestricto apoyo de Dilma Rousseff en Brasil y de Cristina Kitchner en Argentina; ambas impelidas por el descenso de las cifras económicas en sus países y la caída del empleo y de allí todo el montaje político que forzó la entrada de Venezuela en Mercosur; por tanto, resulta indispensable que en Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías permanezca en el poder; tanto para que la mantenga improductiva en todos los renglones de la economía suplidos por importaciones, las que pagarán las exportaciones de petróleo.

En otros términos, en Venezuela, la aplicación de los métodos del terror les garantizan a unos –izquierdas– y otros –derechas– la permanencia o perpetuidad en el poder para poder: a) incrementar y perpetuar sus privilegios y sus posiciones de decisión; b) incrementar y acelerar en el tiempo, las capacidades para la detección, captación y recepción y registro de liquidez en sus asientos contables o que, en su defecto, rápidamente drenan por los caminos verdes hacia las cuentas extrafronteras en moneda fuerte.

Conclusión

En ausencia de un proyecto político definido en términos éticos, para la izquierda es el poder por el poder y si bien por la plata baila el mono, también resulta indiscutible que quien paga manda.

Ese es el juego articulado sobre aquella ignorada propuesta revolucionaria de febrero de 1959 en Miraflores.

Venezuela, hoy bastión revolucionario de la izquierda, ha puesto, sigue y seguirá poniendo los fondos líquidos destinados a mantener en sus posiciones a la dirigencia de una izquierda internacional y latinoamericana quienes, ávidos de liquidez como queda evidenciado, definitivamente están en exhibición y al remate y por tanto, sujeta a los caprichos del mejor postor; por ahora, su mascarón de proa, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

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