Pactó el mayor general Henry de Jesús Rangel Silva, ergo… desertó

Un millón  de h/h en operaciones de combate sobre 1.500 Km2 de selva y sin ningún resultado

Rafael Rivero Muñoz

Caracas 20/06/12

  • “… Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate…”

Thomas Carlyle (1795-1881)

Indiscutiblemente, privadas o no, las negociaciones in situ en este abierto y vigente Teatro de Guerra, entre el mayor general Henry de Jesús Rangel Silva y el comandante general de las FARC Rodrigo Londoño Echeverri “Timochenko” –ergo Hugo Rafael Chávez Frías/Secretariado de las FARC– han tenido, tienen y tendrán expresas y muy delicadas derivaciones hacia Venezuela y esas, en proceso de construcción y por ahora en manos del cachaco Juan Manuel Santos Calderón, están por verse.

Con un millón de horas hombre (1.000.000 h/h) en capacidad desplegada de combate –por ser completadas en estos 31 días y 8 horas continuadas– y no existe aún reporte o información oficial u oficiosa  sobre el desempeño del comisionado de Hugo Rafael Chávez Frías, el mayor general Henry de Jesús Rangel Silva.

Siendo así, una de tres:

a)    El mayor general Henry de Jesús Rangel Silva abandono su deber en plena batalla o dejó su puesto asignado, momentos posteriores a aquella misión que se le asignó y donde se le dio la orden de combate; por tanto, asumió voluntariamente la categoría o denominación militar del desertor:

  1. “… El desertor puede ser un militar de cualquier rango desde un soldado hasta un General de Ejército, un individuo que forma parte de unas fuerzas militares, ostentando un puesto jerárquico, (rango o grado) y que sin licencia, el permiso o contraorden de su superior en rango, no se presentó al teatro de combate o abandonó su puesto en pleno desarrollo de las operaciones…”

b)   El mayor general Henry de Jesús Rangel Silva, aún físicamente instalado en el Teatro de las Operaciones, su puesto de combate, por las razones que pudieren ser alegadas, en 31 días continuados al mando de 4.000 efectivos pertrechados para la guerra y ya con un millón de horas hombre acumuladas de las que ha dispuesto sin limitaciones, no ha podido o no ha querido ejecutar la misión que le fuera directamente asignada por Hugo Rafael Chávez Frías, por tanto, así, respondería también al criterio de desertor.

c)    El mayor general Henry de Jesús Rangel Silva, en función de sus particulares intereses –que, según las informaciones no desmentidas que le vinculan estrechamente en el lapso 2.000/2012, antes, durante y después de su desempeño como director de la policía de seguridad de Estado– negoció con Rodrigo Londoño Echeverri “Timoleón Jiménez”, “Timochenko” o “Timochenco” a la sazón,  comandante de las unidades de las FARC que atacaron al contingente de las fuerzas militares colombianas:

  • Por tanto, no ejecutó la misión de combate que le fue asignada, en cuyo caso, a esa terminología militar que le calificaría como desertor, habrán de agregarse agravantes desde el momento en que ese incumplimiento y deserción de la misión, la ejecutó voluntariamente y en beneficio del declarado enemigo contra quien le fue ordenado combatir. Difícilmente existe otro término en ciencias militares distinto a la traición; traición tanto a sus superiores jerárquicos y sus pares, como a las fuerzas subalternas en campo y en batalla.

Grave

Ha quedado suficientemente entendido para la opinión pública nacional e internacional, que derivado directo del artero ataque de las FARC contra la unidad militar colombiana acantonada en su territorio y en misión entre los puntos Majayura y la finca La Victoria de la Sierra de Perijá –apenas a 150 metros lineales del punto y raya que señalan los mojones fronterizos con Venezuela–, surgió la perentoria solicitud expresa, vía teléfono, del presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón; así,  el mayor general Henry de Jesús Rangel Silva fue llamado a batalla e inmediatamente misionado por el “mejor nuevo amigo” Hugo Rafael Chávez Frías.

A tales fines, el propio comandante supremo de las fuerza militares venezolanas, ordenó y entregaría el mando al jefe de la misión de combate, Henry de Jesús Rangel Silva, del inmediatamente movilizado contingente de 3.000 efectivos de fuerzas combinadas que se incorporarían a los 1.000 efectivos regulares destacados regularmente en la zona.

4.000 efectivos militares en zafarrancho de combate significan que para el día 21 de junio próximo –sobre las 14:00 horas– bajo el mando directo del mayor general Henry de Jesús Rangel Silva y durante 752 horas continuadas, el esfuerzo bélico del Estado ha invertido un total de un millón de horas hombre (1.000.000 h/h) de articulada capacidad de combate.

Precedentes

  1. Está suficientemente claro en aquel momento en el acumulado de las informaciones de los medios nacionales e internacionales, que las fuerzas paramilitares de las FARC acantonadas en Venezuela al Oeste y al Este de la línea fronteriza con Colombia, están al mando de Rodrigo Londoño Echeverri conocido como  “Timoleón Jiménez”, “Timochenko” o “Timochenco”, antiguo Comandante del Bloque Magdalena Medio y quien luego de múltiples derrotas militares y la desaparición en cadena de uno tras otro comandante, asumió como Comandante en Jefe de esas fuerzas y como miembro del Secretariado de las FARC.
  2. Claramente están señaladas la existencia de no menos de ochenta y siete (87) campamentos de las FARC con no menos de 1.500 efectivos y entre los que se destacan entre otros, algunos de los puntos geográficos donde están acantonadas las fuerzas de las FARC en el lado venezolano de la Sierra de Perijá:
    1. Campamento Bolivariano N 10°40’42’’ W 72°32’03’’; Campamento Ernesto N 10°41’03 W 72°32’03’’; Campamento Berta N 10°40’51’’ W 72*30’26’’; N 10°19’27’’ W 72°18’38’’; N 09°53’17’’ W 72°38’37’’; N 10°19’27’’ W 72°18’38’’; N 09°53’17’’ W 72°38’37’’; N 10°40’42’’ W 72°32’03’’; N 10°41’03 W 72°32’03’’; N 10°40’51’’ W 72*30’26’’; N 10°40’18.8” W 72°36’33.1; N 10°41’37” W 72°31’53”; N 10°14’15” W 72°53’30”; N 10°40’18” W 72°36’33”; N 10°41’37.3” W 72°31’53” y N 10°40’42” W 72°32’03”.
  3. Ha quedado suficientemente claro en las informaciones de archivo en casi todos los servicios de inteligencia extranjeros interesados y datos y cuadros de relación publicado en los medios y que jamás han sido desmentidos por Henry de Jesús Rangel Silva actual ministro de la Defensa y jefe del CEO en Venezuela: a) que él forma parte del grupo de amistades venezolanas de Timochenko; b) que si él no fuere parte del séquito revolucionario que acompaña al citado Rodrigo Londoño Echeverri, “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”; c) él de alguna forma es beneficiario directo de las actividades criminales y económicas que desarrollan las fuerzas paramilitares de las FARC en territorio de Venezuela y de Colombia.

La escalada

Por las razones que fueren, no haber ejecutado la misión de despliegue de las fuerzas –4.000 hombre, 32.000 h/h diarias– para el hostigamiento y desplazamiento forzado de las unidades de las FARC a otro lado de la frontera o en su defecto y concomitante en la acción,  presentado el combate hasta despojarlas de sus capacidades bélicas, fuere por rendición o por liquidación física de sus efectivos, configura una calidad de mayor gravedad no sólo en ese terreno militar específico sino en el político nacional e internacional, puesto que la acción o inacción precisa, tiene una sola y determinante lectura política.

Es de todos conocido que en ciencias de combate militar –convencional o no– que las fuerzas paramilitares de cualquier bando mientras no sean liquidados físicamente y despojados de sus capacidades bélicas, están ganando la guerra tanto en el terreno político como el estratégico y táctico:

  • “… el mero hecho de sobrevivir a las ofensivas enemigas –políticas y militares– y estabilizar el núcleo de las fuerzas armadas revolucionarias, rodeándola de una red político–logística indestructible, tiene que ser considerado como una gran victoria estratégica aun cuando su precio haya sido el de algunos reveses tácticos…” (T.Petkoff,1965).

Conocido es la dinámica modalidad de comunicaciones que fluyen clandestinamente, antes y después de 1999, entre los “topos”, enlaces y “embajadores” de las FARC con sus pares o equivalentes en el gobierno venezolano y con distintos rangos y escalones de mando y decisión dentro de las autoridades civiles y militares.

El negociado tête-à-tête entre el mayor general Henry de Jesús Rangel Silva y su amigo Rodrigo Londoño Echeverri “Timochenko” comandante supremo de las FARC, es de suyo conocido como de vieja data; en las circunstancias de esta misión de combate de hoy, esa negociada  entente táctica si bien en apariencia libera las tensiones en ambos lados de la frontera –por lo menos, hasta que pase el escándalo por los doce soldados asesinados–, también en definitiva, opera como un acto voluntario de guerra puesto que con ello, en detrimento de los intereses de Venezuela y Colombia y los colectivos propios a ambas poblaciones, se preservarían incólumes los intereses privados comunes a Rangel Silva y Timochenko.

Supuesto

Si Juan Manuel Santos Calderón, presidente de Colombia con su llamada telefónica directa del 21/05/12 después de las 06:00 horas logró de sus fuerzas militares la calma con la sola exigencia de este teatral y pantallero montaje con categoria de despliegue militar de las fuerzas de su “mejor nuevo amigo”; luego con la seguida y apresurada visita de la canciller María Ángela Holguín a su par Nicolás Maduro y con la publicitada firma de nuevos acuerdos y pago de algunas cuotas o saldos; si bien con ello se calman las aguas en el inmediato, pareciera que sólo atempera la reacción por el asesinato de los doce soldados a manos de las FARC.

También derivan de ello dos interpretaciones:

a)    La comprobada inacción del amigo de Rodrigo Londoño Echeverri “Timochenko” y la casi segura existencia de esa entente táctica entre éste y el ministro de la Defensa y jefe de CEO en Venezuela, dejan absolutamente al descubierto ante propios y extraños, las conocidas e indiscutidas relaciones político–militares–económicas entre el Secretariado de las FARC y gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías

  • Solidificados soportes que se acumulan en legajos del olvidado mas aún activo expediente adelantado por Álvaro Uribe Vélez, en días previos a su entrega de gobierno a Juan Manuel Santos Calderón.

b)   La tácita aceptación por el silencio de Juan Manuel Santos Calderón de unos hechos así interpretados, dejan también al descubierto en el gobierno de Colombia una fisura, puesto que con esa maniobra sólo se pretende posponer decisiones y quizás dejar en el olvido el asesinato de los doce soldados  ejecutado por las FARC , teniendo éstos como base de operaciones, el territorio venezolano.

  • Por tanto, carece de sustento que Juan Manuel Santos Calderón acepte esa carga política; así tan olímpicamente el asunto y que su silencio ante la inacción –o acción en contrario– venezolana, podría muy bien significar otra cosa en el terreno político-estratégico en las relaciones entre los dos países  y destinada en expreso, a consolidar y solidificar una mucho mejor posición en una futura mesa de negociación entre Juan Manuel Santos Calderón y Hugo Rafael Chávez Frías.

Y…  ¿Qué negociarán?

Al buen entendedor pocas palabras bastan.

Ya hemos insistido en notas anteriores, lo peligroso en el estilo del cachaco Juan Manuel Santos Calderón –en contraposición al frontal del paisa Álvaro Uribe Vélez– y que, de ello derivado, entre los soterrados apoyos externos interesados en la permanencia y continuidad en el poder de Hugo Rafael Chávez Frías, se cuenta precisamente, su “mejor nuevo amigo” y, bien se sabe, que los países tienen intereses, no amigos.

No existe nada mejor para llegar e imponerse sobre una mesa para negociar, que las evidenciadas carencias de un títere aislado y ávido de un estrechón de mano y de protocolares y públicos reconocimientos; más, cuando está en sus momentos de pesimismo o de euforia; aquel títere sobre quien, sumatoria incluida, se han venido acumulando en los servicios de inteligencia y se tienen, suficientes argumentos de peso, político, militar, económico, psicológico y personal y quien además, tiene sobre sí la certera influencia de un poder político revolucionario extrafronteras en manos de uno o varios titiriteros con iguales o con peores carencias y necesidades.

Una casi excluyente interpretación:

El mayor general Henry de Jesús Rangel Silva pactó por su cuenta con las FARC y desertó o a lo mejor, sería en realidad esa la verdadera misión secreta que sólo a él le podía asignar Hugo Rafael Chávez Frías el 21/05/12 y el millón de horas hombre en esta supuesta operación de combate sobre los 1.500 Km2 de selva y en 752 horas continuadas de operaciones, no estaba destinada absolutamente a nada, sólo ha sido una pantalla mediática y como derivado, menos puede presentar el gobierno algún resultado militar.

Fue una movilización militar para hacer creer a propios y extraños, para calmar angustias y soponcios de gobierno y población colombiana y venezolana; un engaño más sujeto a una conocida dinámica: “… la guerra igual que el poker, es tanto un juego de probabilidades como de habilidad y bluff y quien busca en ello certezas, corre el riesgo de perder todas las oportunidades…” (Cyril Bentham Falls, 1961, citado por Petkoff).

Pero… surge una pregunta: ¿Quién engañó a quién?

Salvo prueba en contrario, frente a Juan Manuel Santos Calderón, el Ejército y la población de Colombia, este elaborado engaño no hizo más que consolidar sobre el campo de las operaciones de la guerra interna colombiana, una victoria táctica para las FARC acantonadas y refugiadas en territorio venezolano; pero implica una victoria estratégica también, tanto sobre las fuerzas militares como sobre las fuerzas políticas venezolanas; una victoria más de las FARC  que con ello y sobre ello, “… estabilizarían el núcleo de sus fuerzas armadas revolucionarias y la rodean de una red político–militar–logística indestructible…”

Allí estarían los términos de ese error estratégico militar de Juan Manuel Santos Calderón en su afán por distanciarse de la política de su predecesor con las concesiones a su par venezolano denominado su “mejor nuevo amigo” y al cual hemos hecho referencia en anteriores.

¿Error o trampa?

Que no podrá, en términos de política interior, ser superado por Juan Manuel Santos Calderón sino con la exhibición de victorias contundentes; una de ellas, bien podría ser sobre viejos, invariables, soterrados y pautados objetivos políticos nacionales e internacionales y de mucha mayor envergadura y si esa victoria, circunstancialmente se construye sobre los cadáveres de los doce soldados, pués bienvenida sea la ocasión; esos soldados para eso fueron en su momento llamados a las armas y entrenados y en función de ello, expuestos a una potencialmente heróica muerte: y dieron su vida por su país.

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