Asesinatos y “Ajustes de Cuentas”

En el campus académico venezolano

Rafael Rivero Muñoz

Caracas 26/10/11

  • “… La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa…”

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Enorme ha sido la cantidad de tinta derramada tratando de entender y de hacerse entender; de explicar con la pretensión de producir efectos políticos y sociales de algún género en el área de seguridad pública; pero en décadas, pareciera haber resultado a todas luces un trabajo inútil, tanto, como intrascendente pareciera haber sido, también por sus efectos en el hoy político y social venezolano, la labor desarrollada por las Academias en la formación y en el diplomado de dirigentes; esos mismos que en todo ese lapso han colmado y han asumido como propios los ámbitos de la preparación técnica y de la toma de decisiones políticas en uno y otro sucesivo  gobierno.

De todas formas y a todo evento, ha sido y seguirá siendo inútil la labor, pero no por ello se podrá renunciar a dejar en negro sobre blanco el texto y el contexto de esto que eufemísticamente y como un adoptado mecanismo de evasión de conflicto, se prefiere sintetizar sin mayor esfuerzo técnico bajo el término genérico de la inseguridad.

Escalada

Grave ha sido y es que el campus de una u otra sea la Universidad se haya convertido en territorio de nadie; un espacio físico donde cualquiera puede ser asaltado, robado, asesinado por delincuentes que a la sazón, operan a sus anchas y sin limitaciones y que sean los propios usuarios cotidianos, profesores, alumnos, trabajadores y visitantes, las primeras víctimas de tales incidencias criminales.

Más grave aún resulta a todo evento, que sean los propios usuarios, alumnos o no, de una u otra Universidad, quienes asuman de hecho y como medio para la resolución de conflictos privados, la vía de las armas; más aún, que a tales efectos y para dirimir la controversia personal acudan al expediente de contratar asesinos para que ejecuten e impongan sobre el terreno una rápida y definitiva solución.

Hechos

“… 30 de abril 2011 Pedro Trejo de 25 años, estudiante del 8º semestre de Administración en la Universidad Central de Venezuela, murió en el Hospital Universitario de Caracas… herido de bala por unos motorizados que intentaron robarle su moto… era la primera vez que la llevaba a la UCV…”

“… 21 de agosto de 2011 Elialberth Uzcátegui, estudiante de Medicina de la Universidad de Carabobo, había terminado su guardia en el Hospital Universitario Dr. Ángel Larralde en la madrugada. Salió en su carro… en caravana con varios compañeros. A dos cuadras del hospital y a una de la calle principal del barrio González Plaza, el grupo observó una barricada y trataron de evadirla… varios sujetos comenzaron a disparar y la joven resultó herida… la llevaron de regreso al hospital, no sobrevivió…”

“… La venganza… estudiante de Derecho de la Universidad de Carabobo, Junior Rafael Gordillo, de 33 años de edad, quien falleció ayer luego de haber recibido un impacto de bala en la región craneal el lunes a las 7:00 am, en la facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la casa de estudios en Bárbula… detuvieron al presunto autor material del crimen… Yorman Javier Quiñónez Galindo, de 31 años de edad, y estudiante de segundo año de Derecho en la UC… una disputa entre los dos hombres por el control de unos kioscos. ‘Incluso ajena a la casa de estudios, ya que estas personas se conocen previo a ingresar a esta institución… la disputa entre Gordillo y Quiñónez era una lucha por poder dentro de la facultad, que se evidenciaba en la obtención de permisos para operar los pequeños establecimientos comerciales que hay en la planta baja de la edificación…” (El Nacional 26/10/11)

Sensación y realidad

Para unos, en gobierno, esa inseguridad es la simple sensación que emana o deriva de una orquestada manipulación mediática con la exaltación de algunos eventos criminales; para los otros, las víctimas y sus dolientes la pérdida de todo sentido y práctica de una vida en comunidad; para el resto de los moradores del territorio, la pérdida absoluta de los términos pautados para la existencia y vida de la condición de ciudadanos.

A tenor del reciente asesinato, o más bien “Ajuste de Cuentas”, al interior de las instalaciones de la Universidad de Carabobo, pareciera que el asunto de la inseguridad  comienza a orientarnos al hecho de que tal complejo de circunstancias, tiene orígenes precisos y quizás, sería pertinente para los expertos en seguridad pública, estudiar el punto o los puntos que de ese impactante evento se pueden deducir.

Posiblemente

Lo mínimo que le corresponde a la Rectoría de la Universidad de Carabobo y en especial a la Facultad de Derecho, es preguntar y responder a las  múltiples cuestiones derivadas de ese evento criminal ejecutado por sus propios alumnos y en su propio campus:

1. ¿Cómo es que en una Universidad donde se enseña y se gradúan a profesionales del derecho, son sus propios alumnos, potenciales diplomados como abogados, quienes optan por la vía de hecho para la solución de simples o complejos conflictos comerciales?

2. ¿Es un problema de la formación preuniversitaria por lo tanto de selección de los aspirantes a alumnos; es un derivado de la formación y capacidades instaladas en la planta de los profesores de esa facultad de Derecho o de los desempeños individuales de cada formador de abogados; a lo mejor de un pensum de estudios atiborrado de teorías y de experiencias extrafronteras pero ajenas en absoluto las realidades del país?

3. ¿Es que el problema trascendiendo a la universidad viene a ser el derivado de un proceso sostenido de erosión institucional, hasta el punto de que los mismos candidatos a abogados no tienen la más absoluta confianza en las leyes y en los beneficios derivados del Estado de Derecho; esa misma materia y profesión para la cual optan por un título expedido por la Universidad de Carabobo?

4. ¿Puede la Universidad pasar por alto este tan particular grave hecho criminal ejecutado en sus propias instalaciones, entre dos de sus alumnos de la Facultad de Derecho y como derivado de hechos tan banales como una simple controversia comercial?

5. Más aún; evidenciado está en los hechos políticos impuestos por sobre y en detrimento de cada morador de este territorio –que no ciudadano– durante las tres últimas décadas y que emergen sin cortapisas en la última de ellas con el absoluto retroceso político, jurídico, social y económico de la comunidad venezolana hacia estadios de organización propios al Siglo XVIII.

6. Lo que resulta de mayor trascendencia a los efectos de este ámbito tan especializado de la educación y formación profesional, es que en estos últimos trece años, la gran mayoría de los líderes y cabezas directivas del supuesto proyecto político en curso, tienen y exhiben como crédito y aval de sus pretendidas capacidades técnicas, los diplomas, títulos, master y hasta doctorados expedidos por uno y otro reconocido centro de estudios universitarios venezolanos; mas lo que les distingue en los hechos es, precisamente, la negación y permanente violación sostenida de todo el cuerpo de leyes de la República y hasta convertir a la Constitución, las leyes y reglamentos, en simple letra muerta.

7. Pareciera que la Universidad de Carabobo pudiere muy bien, ante este evento, dar inicio a un proceso sostenido de revisión y al menos hacer el intento de buscar, indagar y brindar una respuesta frente a esta indiscutible y criminal evidencia material de lo que aparenta ser una realidad que no pueden dejar de atender: Esa conducta social al interior del campus universitario, que en nada se distingue de la común y de diario acontecer en las atestadas calles de las ciudades, en los congestionados barrios y en las rancherías que las circundan.

Que los cotidianos asesinatos y ahora los “Ajustes de Cuentas” se generalicen y hayan impregnado con su dinámica y se expresen como forma de resolución de conflictos entre los mismos miembros de las Universidades de Derecho en Venezuela y que éstos, a todo riesgo en detrimento de la seguridad de terceros y en su afán por anular al contrario, diriman su controversia a tiros de sicarios o con balaceras entre bandos y en sus propios terrenos, jardines, aulas y cátedras, no es algo que pueda quedar en el silencio de un cuerpo de rectores y/o de los administradores de esos centros de estudio.

Sostenemos ante cualquiera sea quien quiera entender y atender el problema, la inseguridad en Venezuela, queda en los hechos de ayer y de hoy comprobado, ha sido, es y seguirá siendo un problema eminentemente político y por tanto, es política la solución y estos eventos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo, así lo confirman.

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